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@eleonorabruzual

Tengo semanas sumando elementos para alimentar mi desconfianza actualizada, porque realmente, son años los que llevo acumulando certezas sobre la imposibilidad de ponerle fin a esta “peste” que contaminó y destruye Venezuela por mecanismos que solo funcionan si el juego es democrático, cosa que aquí no existe.

He asegurado infinidad de veces que uno de los errores garrafales del mundo político opositor venezolano es darle trato de democracia a una tiranía que mostró sus fauces el mismo momento que comenzó el desmantelamiento del Estado por parte de un milico golpista y falaz. Desmantelamiento que lo sustentó la amoral euforia que Hugo Chávez levantaba entre notables, empresarios, periodistas, rectores, profesores y otros mal llamados demócratas.

Desmantelamiento aplaudido por una clase media que fue la primera en salir aquel diciembre de 1998 a darle el 33% de una votación que lo llevó al poder para permitirle desde allí, inyectar de odio al más pobre, quebrarle los ya endebles principios morales y convertirlos en masa furibunda convencidos de que aquel coplero había llegado para quitarle a otros lo que merecían sin trabajar, lo que envidiaban desde la obnubilación del rencor. Casi 18 años después, un país devastado económica y moralmente por aquel coplero que se murió en una islita destruida por un tirano enfermo de ambición que tomó como modelo y al que entregó nuestra soberanía, los recursos con los que podía labrarse un mejor futuro para todo un pueblo y sobre todo la democracia siempre perfectible, pero también siempre odiada por los que anhelan la eternidad del poder, la impunidad del saqueo y la aceptación silenciosa del engaño, sigue mostrando la ruta expedita hacia el desastre irreversible.

Ruta donde ya llegamos al estadio donde el cuentico del Referéndum Revocatorio ha sido pateado por la tiranía y sus antros mal llamados instituciones. Pateado mortalmente la pasada noche del 21 de septiembre cuando el combo de esbirras que sin timidez alguna desde el directorio del ente electoral (CNE) decidieron las inaceptables condiciones bajo las cuales se recolectará el 20% de las firmas del referendo revocatorio que para beneplácito de la “peste” deben recogerse por estado, en 5.392 centros, y solo los días 26, 27 y 28 de octubre entre 8 y 12 de la mañana y 1 y 4 de la tarde, o sea, en horario de oficina, decisión inconstitucional que limita caprichosamente el derecho a convocarlo y llena de violaciones jurídicas enmarcada en la misma inconstitucionalidad de otras patrañas, fraudes e irrespetos.

Decisión que ha sorprendido a ese liderazgo opositor que desde la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) nos está mostrando o que son unos irresponsables ingenuos, o que son unos cómplices en esta tragedia que roba la esperanza junto con la vida. Cómplices simulando sorpresa o irresponsables usurpando posiciones para las que no poseen ni capacidades ni coraje. Posiciones que hoy solo les garantizan mendrugos de poder.

El abogado venezolano José Ignacio Hernández G. ha ayudado mucho al compilar las 5 violaciones jurídicas que determinan la inconstitucionalidad de esa decisión. Violaciones que aquí les copio:

- Una decisión tardía

- Alterar arbitrariamente la base de cálculo del 20%

- La limitación del número de centros de recolección

- El diferimiento de la fecha para la recolección y la desviación de poder del CNE

-La limitación del horario de recolección.

Pero frente a esto, cualquier pensante se plantea algo elemental: ¿Y por qué el liderazgo político opositor dejó pasar el tiempo? Para muchos, incluida yo, la MUD le hizo la cama al castrochavismo y a sus esbirras del CNE y allí el resultado ¡No habrá Referéndum en 2016!

Creer en una banda delincuente no es ingenuidad. Me atrevo a decir que es complicidad. Ahora moquean ante la realidad; no habrá Referéndum, aunque algunos todavía más irrespetuosos pretendan seguir manteniendo la esperanza inútil y convencernos de un poder de convocatoria que día a día pierden por culpa de mentiras, procederes turbios y torpeza.

Frente a esto recalco que son ya 23 gobernaciones, la “peste” tiene 20 ¿Creían que permitirían un revocatorio y una elección de gobernadores democráticamente? ¡Ah! Y una cosa es revocar a Maduro y otra es revocar al chavismo. No confundan lo importante.

Pero con seguridad, por esta columna de hoy, me responderán con el nuevo hashtag de los gilipollas: ¿Qué propones tú? Pero como yo ni pido votos ni hago ofertas engañosas seguiré ejerciendo mi derecho a criticar y opinar.

Periodista venezolana

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