El presidente Donald Trump instó al Gobierno de Raúl Castro a regresar a la mesa de negociaciones y establecer “un nuevo acuerdo” que aborde las libertades del pueblo cubano.

Trump habló desde el simbólico Teatro Manuel Artime, en Miami, nombrado en honor de uno de los líderes de la Brigada 2506, que desembarcó en Bahía de Cochinos para tratar de derrocar a Fidel, para anunciar que revertía ciertas medidas que fueron adoptadas por la administración de Barack Obama, tras el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014.

Con los oídos puestos en las promesas de campaña presidencial, cuando Trump aseguró a los cubanos que se oponen al llamado “acercamiento” que exigiría a La Habana “cambios significativos”, Miami y el mundo escucharon cómo el Presidente anunció que “cancelaba” el pacto de Obama con el régimen cubano, aunque hasta ahora tan sólo sepamos que prohíbe a empresas estadounidenses negociar con entidades vinculadas al Ejército cubano y que habrá nuevas restricciones a los viajes de estadounidenses a Cuba.

De cualquier manera, la pequeña movida de Trump, dado el gasto multimillonario que resultaría para la nación estadounidense una orden mayor, es muy bien recibida por quienes defienden plantar cara a La Habana ante tantas violaciones de los derechos humanos.

El régimen de Castro perdura tras el anunciado deshielo con más represión y las mismas faltas de libertades que han impedido al pueblo manifestarse por cerca de 60 años.

No queda otra solución que aplicar la táctica del palo y la zanahoria, o lo que el presidente del Gobierno español José María Aznar dijo en su momento, como metáfora ajedrecística: "Mueve ficha".

Tras casi tres años y medio de “acercamiento” y vítores de quienes no creyeron en el aislamiento como arma de cambio, la historia volvió a demostrar que el mundo no lidia con una dictadura común en La Habana.

Cómo enfrentar con éxito al régimen cubano en este nuevo capítulo va a necesitar algo más que medidas presidenciales: una buena dosis de convencimiento que procure el entendimiento internacional de que no se trata de un enfrentamiento entre EEUU y Cuba, sino de la triste realidad de un pueblo que trata de sobrevivir bajo la bota opresora de una dictadura totalitaria.

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