Fue más que un golpe de suerte, fue un milagro, lo imposible convertido en realidad. Así muchos vemos el triunfo del candidato presidencial Donald Trump en las libres, limpias y constitucionales elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Tres fuertes poderes estuvieron en contra de Trump. Los medios de comunicación, su adversario natural, el Partido Demócrata, y, lo ilógico, la cúpula de poder de sus propios partidarios, el establishment republicano. De los medios, 229 hicieron ver una realidad apartada de objetividad que llegó en algunos momentos a convertirse en difamación sobre Donald; solo 13 lo apoyaron con sus editoriales.

Asimismo, todos los pronósticos le eran adversos, lo mostraban como el candidato perdedor de las elecciones; la prensa y los medios de comunicación fueron ineficaces para describir las noticias acontecidas sobre Trump. Por las formas más allá de la parcialización de sus editoriales y los comentarios noticiosos perdieron su credibilidad; parecían la prensa de una república bananera, lejos del espíritu crítico realista de los días de la época de Nixon cuando forjaron su renuncia y el fin de la guerra de Vietnam.

El presidente electo Donald Trump tiene un intenso trabajo por realizar. Cumplir con sus promesas electorales, entre estas debe restablecerse la ley provida Mexico City Policy, y hacer con sabiduría a la nación estadounidense prospera económicamente dentro del libre comercio, y fuerte, poderosa en lo militar, la justicia y la libertad.

Por supuesto, con la elección de Trump se evitó una evolución de los EEUU a una república al estilo de la Argentina kirchnerista o la Venezuela chavista. Objetivos que tienen los más izquierdistas del Partido Demócrata. Esta era su oportunidad, al tener una plaza vacante para sustituir en la Corte Suprema de Justicia. Desde esta institución promoverían los cambios hacia el socialismo. Esperamos que Trump seleccione un juez con las características jurisprudenciales de Antonin Scalia.

El gobierno de Donald Trump traerá profundas transformaciones para los EEUU y el mundo. Cuba no debe estar exenta de ese plan de transformaciones del próximo inquilino de la Casa Blanca.

Durante su campaña presidencial Trump llegó afirmar sobre Cuba: “Vamos a apoyar al pueblo cubano en su lucha contra la opresión comunista. El pacto de Obama solo beneficia al régimen Castro”. En verdad, el acuerdo Obama-Castro nos recuerda el viejo tratado de Chamberlain con el nacismo hitleriano. Esta política de apaciguamiento, pusilánime y antidemocrática es el Watergate caribeño de Obama.

No obstante, aceptadamente Trump continuó reafirmando que “Si resulta elegido revertiría la apertura de Estados Unidos hacia Cuba a menos que se produzcan libertades religiosas y políticas en la isla”.

Algunos piensan que estas son palabras productos de la etapa electoral, que son promesas vanas para ganar el voto cubanoamericano en la Florida, New Jersey, Nevada y otros estados donde existe esta comunidad. Sin embargo, otros como yo, vemos en sus palabras un verdadero sentido de solidaridad y dignidad.

En realidad, el presidente Trump puede allanar el camino hacia la libertad y la democracia de Cuba, primero exponer públicamente la suspensión inmediata de la cláusula presidencial de Barack Obama sobre Cuba y después realizar un plan reservado para ayudar al pueblo cubano en su lucha por la libertad; de la misma manera que hizo el presidente Ronald Reagan con la Europa comunista, en especial con Polonia.

Nosotros los cubanos necesitamos de la solidaridad de EEUU y el mundo ante esta cruel tiranía totalitaria comunista. También rogamos al Dios Bíblico que nos dé sabiduría, fuerza y valor para obrar y desintegrar a la dictadura castrocomunista, expuesto claramente en el Proyecto Emilia. Entonces Cuba será libre, ¡sí edificaremos nuestra libertad!, y nos complaceremos de los frutos de la libertad: la paz, la prosperidad y la justicia.

El presidente Trump seleccionó a Reince Priebus, jefe de su gabinete ministerial, y Steve Bannon, principal estratega presidencial. Personas como Newt Gingrich, Ben Carson, Sarah Palin, Myron Ebell, Mike Huckabee, Rick Perry, Bob Corker, entre otros buenos candidatos, pueden ser elegibles para ese gabinete.

Muchos te deseamos éxitos presidente Donald Trump. Que la sabiduría, el amor, la misericordia y la justicia estén en tus actos; y tengas una doble porción en tu tiempo administrativo de la nación. Por lo que te recuerdo las palabras de Natán al rey David, “Haz todo lo que está en tu corazón, porque el Señor está contigo”. Dios bendiga a América y a Cuba.

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