Opinar sobre cualquier tema es algo sumamente fácil de hacer, aunque quien opine no tenga ni la más peregrina idea del tema que se debate; aun así, puede emitir su opinión.

Recientemente el tema de la reforma del sistema de impuestos en el país trae locos a muchas personas que no comprenden debidamente la materia; y no me refiero a la ley en sí, pues de la misma solo se tiene indicios. Me refiero a las consecuencias que la misma puede acarrear consigo luego de que sea puesta en marcha, si es que llega a aprobarse por el legislativo.

Los críticos solo atinan a comentar acerca del corte de impuestos a las empresas, lo cual suponen ellos que es una estrategia para beneficiar a la clase pudiente de la nación, y no tocan las partes beneficiosas de la ley que conciernen a la rebaja de impuestos a la clase media y a la clase pobre.

La eterna letanía es que habrá un aumento de un 2% al nivel mínimo de la tasa de impuestos y que ello afectará a los que menos ganan; pero no mencionan las excepciones propuestas, las cuales duplicarían los estándares actuales para deducciones, en la declaración anual de impuestos.

No es de la ley ni de la forma en que se estructurará que vine a hablar, si no, de los efectos en la economía nacional, si se llegara a aprobar e implementar la misma. Veamos.

Si llegara a ajustarse el pago de impuestos de una manera tal que la clase pobre y media baja pueda recibir más dinero, como consecuencia directa del corte de impuestos a sus salarios y otras entradas de capital, ello contribuiría a estimular el mercado y por lo tanto a la economía total.

Es de esperar que algunos establezcan cuentas de ahorros, otros aumenten su colaboración en sus planes de retiro, o simplemente abran cuentas para asegurar los estudios de sus hijos y nietos, y habrá quienes se aventuren a realizar alguna que otra inversión, ya sea bursátil o inmobiliaria; pero estoy casi seguro que la inmensa mayoría de ellos gastará el nuevo ingreso a discreción lo cual, repito, ayudará a mover la economía general inmediata, por el incremento de consumo, pero no hará la diferencia en la macroeconomía, que al fin y al cabo es la que cuenta.

Y no hay error en el proceder de aquellos que no saben hacer crecer el capital; pues quien no ha sido entrenado para invertir el dinero y multiplicarlo, cuando lo tiene a su alcance, procede a gastarlo. Prueba de ello es el alto porcentaje de persona que ganan grandes sumas de dinero, en la lotería, y tres años después, como promedio, están en bancarrota.

La culpa de este fenómeno se debe a fallas elementales en el sistema de educación del país, el cual no establece asignaturas de economía básica desde los primeros niveles de la escuela primaria. Si a los niños se les enseñara de forma pragmática la evolución del dinero, el movimiento del capital y las distintas formas de hacerlo crecer para asegurarse un porvenir a través de la inversión, la desigualdad y la pobreza no existirían en Estados Unidos de Norteamérica.

¿Qué sucederá entonces con la parte de los impuestos que se le reduzca a la clase media alta, a los trabajadores por cuenta propia, a los dueños de empresas pequeñas y a las compañías industriales y de servicios? La respuesta es muy simple: Van a invertir ese dinero en crear nuevas empresas y en hacer mejorías en las ya existentes, para que el capital se multiplique y pueda generar mayores dividendos; y eso conlleva a nuevas oportunidades de trabajo para la población y a mayor creación de riquezas para todos.

¿Por qué estoy tan seguro de ello? Pues porque quien conoce las cualidades del dinero sabe que el mismo pierde valor a diario, si no lo pone a trabajar. Aunque siga representando el mismo valor nominal su poder de compra o valor real, merma continuamente. Compruebe mi aseveración, es muy fácil. Piense que podía usted comprar con veinte dólares el año pasado y considere que puede comprar hoy con el mismo dinero. Son los mismos veinte dólares, pero su valor de compra o cambio ha mermado, y eso lo saben los empresarios y quienes han sido instruidos para ello.

Esperemos a ver qué sucede y roguemos porque sea lo mejor para todos nosotros y para nuestra gran nación.

Tony Ruano es autor del libro “Bienes raíces, Manual práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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