Bien claro digo lo que soy en el título de esta columna. Y lo soy por un hecho pensado, una posición de vida y un hacer profesional. Nunca he tenido interés en caerles bien a resentidos comunistas, a patanes, a mediocres, a nulidades engreídas. Por eso digo verdades, y realmente me importa un pepino opiniones que -¿Casualidad?- vienen siempre de felicitadores, de conchupantes cobardones que pasan por la vida apañando vagabunderías y tratando de lograr aunque sean migajas a cambio de complicidad e indignidad.

El anterior párrafo fue necesario porque esta columna de hoy lleva hasta los lectores algunos de los hechos que se presentaron en estas últimas semanas y cuya perversidad pareciera no resultar grave para unos cuantos "Políticos opositores" que día a día nos dan razones para la desconfianza, la crítica y el rechazo.

Comenzaré con la condena, por parte de un Jurado Federal en un tribunal de Nueva York, de Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Antonio Campo Flores, sobrinos de Cilia Flores la esposa de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, que como ya es evidente, no es un país democrático sino un Narcoestado. Comenzaré mostrando primero mi perplejidad y después mi asco a un liderazgo opositor político que un hecho como este ni siquiera, a más de un año de la detención de los indiciados, les ha motivado una posición de rechazo y una acción política y legislativa para exigirle a la pareja presidencial y al partido gobernante una declaración explicativa y por supuesto la renuncia de Maduro.

Agencias de prensa, diarios y portales internacionales y nacionales resaltan tan grave y bochornoso asunto, pero de qué vale saber que este Narcoestado viola Leyes, Derechos Humanos, Constitución, saber que miembros directos de la familia presidencial son condenados por narcotraficantes si los que figuran como líderes opositores con sus silencios resultan cómplices. Cómo no criticar que sea ahora cuando muy pocos políticos se están pronunciando y exigiendo acciones tanto del legislativo como de esa Mesa de la Unidad, que tanto nos ha defraudado.

¿Cómo no voy a manifestar mi rechazo y decir que la Unidad opositora no tiene sentido si no se logra alrededor de líderes honestos, valientes, comprometidos de verdad con la lucha contra el Narcoestado; cómo silencio mi preocupación frente a una Venezuela donde un asunto de tal gravedad no genera rechazo ni acciones?

Hubo que esperar –evidentemente asustados- que fueran los jueces y un jurado norteamericano quienes juzgaran y condenaran a estos dos delincuentes. Es ahora que Henrique Capriles líder de la oposición -a través de twitter- declaré el fin de semana: "El país está esperando que des la cara sobre denuncias en juicio por narcotráfico y a propósito del uso del pasaporte diplomático de Flores de Freitas y Campos Flores para traficar cocaína".

Y el mismo Capriles en tono chancero pregunta: "¿Hoy saldrá sentencia del Tribunal Supremo de Justicia anulando juicio de los narcos y prohibiendo se hable o pregunte al respecto? ¡Es lo que les falta!". O sea, nada impidió más que el miedo y la cobardía que todos los líderes opositores exigieran tanto una respuesta a tan escandaloso asunto por parte de Maduro y su mujer, como generar una sanción a una banda que ostenta el Poder y que ahora en vez de sanciones ha conseguido que figurones opositores les atornillen aún más al Poder anulando referéndum revocatorio, borrando a más de 100 presos políticos al convertirlos en "Detenidos" a secas... Aceptando que nos quiten nuestro derecho a elegir en comicios regionales que fueron desaparecidos a conveniencia del régimen forajido que impera aquí.

Y es que por tantas amoralidades que vemos día a día y durante lustros en Venezuela es que mi incorrección política me resulta un orgullo. Incorrección que me permite decir –por ejemplo- que es repulsiva la complicidad de un hombre como Jorge Bergoglio con este Narcoestado y al que la propia Mesa opositora le convidó a garantizar ese diálogo que avergüenza y desespera a millones. Decir que vemos espantados esos "Cambios" que en la era Bergoglio se imponen, uno: ¡Amarás a los Castro más que a ti mismo! Otro: ¡No dirás sus "Santos" nombres en vano! Y claro, apoyarás a toda marioneta que imponga y convenga a esa izquierda cuya metrópoli está en La Habana. Decir asqueada que pude ver como también en Venezuela, los enviados de Bergoglio no mostraron el menor interés en reunirse con los Presos de Conciencia.

Por eso y por mucho más es un honor ser políticamente incorrecta.

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual

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