El Gobierno de Nicolás Maduro envió al dirigente de Voluntad Popular y uno de los líderes fundamentales de oposición, Leopoldo López, a cumplir su condena en casa. Se trata de un avance de la lucha democrática, un paso más, que debe insuflar ánimos a quienes manifiestan en las calles de Venezuela por el retorno de la democracia y la solución de la grave crisis política, económica y social que vive el país.

López no está libre, recordemos que en igual situación están desde hace años, Iván Simonovis y Antonio Ledezma; sin embargo, es una conquista que los demócratas deben celebrar, pues se trata de una persona condenada injustamente por razones políticas que el día de hoy puede compartir con su familia y que ha regalado imágenes poderosas y llenas de simbolismo, como verlo con la bandera saludando desde su casa a quienes se acercaron a su vivienda.

Es temprano para saber el alcance que pueda tener la iniciativa tomada por el Gobierno, pero está claro que no es una decisión que hubiese querido tomar, se trata de una medida a la que se ha visto obligado luego de 100 días de protestas y una presión internacional cada vez más intensa.

En el terreno de la especulación pudiéramos enumerar decenas de hipótesis sobre las motivaciones que están detrás del envío de López a su casa; pero no hay tiempo para detenerse en ello; lo medular es entender que apenas la lucha democrática ha alcanzado una victoria circunstancial, nada más y que absolutamente todas las motivaciones para seguir presionando en las calles y en todas las instancias donde los demócratas hacen vida, siguen más vigentes que ayer.

Maduro, y es fácil presumirlo, intentará buscar una tregua que le permita seguir adelante con su proyecto casi suicida de convocar una Asamblea Nacional Constituyente fuera de la Constitución para consolidar la dictadura. Pero a estas alturas, es una lectura desconectada de la realidad, pues el traslado de López es solo una conquista de la solidaridad nacional y mundial, pero el gran paso es reconquistar la Constitución Nacional y la democracia.

La Mesa de la Unidad Democrática lo ha entendido así y lo resume en una frase que es su hoja de ruta: “Este triunfo parcial debe ser para todos un estímulo para no sólo continuar sino intensificar la lucha democrática y pacífica que hemos venido sosteniendo, y que tendrá una nueva dimensión a partir del próximo domingo 16 de julio”, fecha en la se celebrará una consulta ciudadana en la que se espera la participación de millones de venezolanos bajo la consigna que mueve a la mayoría: “que el pueblo decida”.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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