Ya no hay duda: el cambio climático existe
El cambio climático amenaza nuestra economía, nuestra salud y hasta nuestras vidas. La Florida, por su geología, es aún más vulnerable a los efectos de este fenómeno

El huracán Irma llegó a nuestro estado con una gran furia, y desde entonces, hemos visto lo fuerte y unida que es nuestra comunidad. Vecinos ayudan a vecinos mientras todos nos recuperamos de la tempestad. Incluso entre los políticos vemos el bipartidismo; representantes de ambos partidos están subiéndose las mangas y ayudando como sea.

Qué pena que no hemos visto ese mismo trabajo en equipo de nuestros líderes en cuanto a la causa de estas tormentas masivas y ultra-destructivas. Ya no hay duda. El cambio climático existe y su consecuencia son los cataclismos que vemos todos los días por nuestras pantallas: olas de calor cada vez más frecuentes, fuegos en el oeste del país, lluvias incesantes en Asia, un diluvio en Houston, un huracán que devastó Puerto Rico y una tormenta que rompió todos los records en nuestras propias costas. Esto no es coincidencia ni mala suerte. Es el resultado de un clima que cambia rápidamente, de aguas más calientes y niveles de mar que siguen subiendo.

Pero el Gobernador Rick Scott y varios otros republicanos en la Florida, por más que la destrucción esté en sus propias casas, siguen obstinadamente negando la existencia del cambio climático. Durante su tiempo como gobernador, Scott siempre evitó el tema, y hasta prohibió a los empleados en el departamento de protección ambiental usar los términos “cambio climático”, “subida de nivel del mar” y “calentamiento global”.

Durante mi tiempo en el ejército de los Estados Unidos, hace 25 años, las fuerzas armadas reconocieron los efectos de los ejercicios militares sobre un clima que está cambiando. Mi trabajo como oficial era asegurar que el ejército estadounidense hiciera todo lo posible para limitar nuestro impacto medioambiental durante los ejercicios militares para cumplir nuestra parte y prevenir el cambio climático provocado por el hombre. ¿Por qué, en el 2017, nuestro gobernador sigue sin admitir lo que los científicos, las fuerzas armadas y las familias de la Florida conocen como hecho por hace décadas? Los humanos tenemos un efecto sobre el cambio climático, y si no aceptamos la realidad, estas tormentas vendrán aún más a menudo y causarán más estragos en nuestro estado.

El cambio climático amenaza nuestra economía, nuestra salud y hasta nuestras vidas. La Florida, por su geología, es aún más vulnerable a los efectos de este fenómeno. Según el Proyecto Risky Business, $69.000 millones en propiedad estarán en riesgo a causa del cambio climático para el año 2030. Y esto no incluye las pérdidas económicas en otras grandes industrias que dependen de nuestro medio ambiente, como el turismo y la agricultura. Las vidas de millones de personas se ponen en riesgo cada vez que llega un huracán. Hasta el agua que tomamos se ve amenazada a causa de las subidas del mar que contaminan nuestros acuíferos.

Pero toda esta evidencia no es suficiente para Rick Scott, ni para su amigo Donald Trump. El Presidente estuvo en la Florida en los últimos días y ambos estaban de acuerdo: según ellos, el cambio climático no tuvo nada que ver con Irma ni Harvey.

Con esta falta de liderazgo, ¿cómo podemos esperar que nuestro estado pueda defenderse de los mega-huracanes como Irma? ¿Cuánta destrucción, muerte y miseria tiene que haber hasta que Rick Scott deje de poner su partido político y los intereses especiales de las corporaciones por encima del estado que él lidera?

Cuando le preguntaron si hay que tomar acción sobre el cambio climático después del huracán Irma, el Gobernador Scott evitó dar una respuesta directa, diciendo solamente, “hay que resolver los problemas”. Pues para resolver un problema, primero hay que admitir que existe el problema, y tener el coraje de discutirlo abiertamente. Nuestro estado ha llegado a una encrucijada crítica y el momento de actuar es ahora, no cuando llegue el próximo huracán. Nuestro futuro depende del liderazgo responsable y honesto de nuestros representantes y nosotros, los votantes y residentes de la Florida, tenemos que demandar la acción antes de que sea demasiado tarde.