Sé lo que la mayoría de la gente piensa cuando se le habla de seguros de vida. Sé que usted también lo sabe, o lo imagina. Históricamente el término se ha referido a aquellas pólizas que solo le brindan beneficios a las familias cuando el familiar asegurado ha fallecido. Sin embargo, afortunadamente existen seguros que pagan en vida y brindan la oportunidad de disfrutarlos a plenitud como estime conveniente.

Tanto los seguros garantizados por toda la vida, como por un período de tiempo específico, posibilitan que ante enfermedades graves, crónicas o terminales las personas reciban el dinero por el cual se aseguraron. Dicho así, sin desmenuzar los términos, quizás parezcan distantes, pero por solo citar ejemplos concretos: una enfermedad grave incluye un ataque al corazón, que según estadísticas citadas por la compañía American General (AIG), cada 40 segundos un americano lo sufre. Y muchos sobreviven a él. Después de un episodio como este, el solo hecho de no poder trabajar o de trabajar a medias podría significar un desastre financiero en el hogar, a menos que se le pague el beneficio de una póliza que le incluye cobertura para enfermedades de este tipo.

Asimismo, las enfermedades crónicas también son pagadas en vida. El no poder realizar dos de las funciones vitales basta para necesitar activos que le ayuden a solventar esa condición médica, a seguir su vida sin interferir en la de sus seres queridos. Con las enfermedades terminales, por su parte, como el cáncer, en cualquiera de sus fases, le pagan los beneficios de la póliza en dependencia de la magnitud del proceso.

Pero olvidémonos de estas posibles malas noticias. Piense que nunca pasará por ninguna de estas enfermedades y que solo quiere dejarle una herencia a su familia, y además, generar un ahorro libre de impuestos para su retiro. La buena noticia: lo puede hacer.

Aparejada a una póliza de seguros de vida usted puede ingresar una pequeña bolsa de ahorros libre de impuestos, que participe de las ganancias del Mercado de Valores, no de las pérdidas, y que además multiplique su dinero mediante el interés compuesto de la misma. En 20 años mandaría a sus hijos a la universidad, o disfrutaría de esas vacaciones soñadas, se podría comprar una casa o invertir en lo que siempre quiso. Tendría así la oportunidad de dejar de trabajar cuando desee y no hasta que le haga falta.

Los precios de seguros de vida dependen de dos factores, esencialmente: la cantidad de dinero que necesite en caso de un incidente de los antes mencionados y el tiempo en que quiera asegurarse. Básicamente, desde 20 dólares al mes, y hasta casi cualquier límite que usted entienda, le legaría a su familia una herencia de amor y no una catástrofe financiera.

Es común que con el incesante ir y venir de la vida las personas refieran que no pueden asegurarse en estos momentos, porque sería un gasto más. Ahora bien, mientras más gastos posea, mayor será la necesidad de cubrirse las espaldas, porque si algo le ocurre y no puede pagar su casa, su carro, sus impuestos, entonces quién lo hará por usted?

Ya no tiene que gastar mucho dinero para asegurarse, ya no tiene que trabajar después de los 65 años si no lo desea, ya puede ser dueño de su destino y proteger a su familia; ya no tiene que morirse, no hay excusas. Ahora ya lo sabe.

marielavaldivia@gmail.com

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cuáles creen que deben ser las prioridades para el nuevo alcalde de la ciudad de Miami?

Transporte
Seguridad
Vivienda asequible
Infraestructura para enfrentar inundaciones
Control de la construcción
ver resultados

Las Más Leídas