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Y el ganador de las elecciones en Venezuela es...

Una semana después de los comicios electorales, los partidos y analistas siguen analizando los datos y tratando de determinar quién ganó realmente el 8-D

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El Gobierno inició la "ofensiva económica" contra la especulación y la usura en las tiendas venezolanas, de las que Nicolás Maduro salió reforzado con las rebajas socialistas que frenaron su caída. (José Pacheco)

CARACAS, VENEZUELA/DANIEL LOZANO/ESPECIAL

“Para calificar el resultado de las municipales, diríamos que fue un triunfo tibio del chavismo, chapoteado por un triunfo opositor en ciudades símbolo”. Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, resume un debate que también divide a Venezuela.

¿Quién ganó el 8-D? La oposición intentó convertir en un plebiscito lo que a la postre se transformó en una moción de confianza para Maduro. Unas elecciones en las que el chavismo ha consolidado su maquinaria partido/Estado y ha avanzado en la soñada hegemonía comunicacional, gracias a su enorme aparato propagandístico y al cerco informativo contra la oposición.

Sin duda, la campaña “más ventajista y grosera” de la historia, como resumió Vicente Díaz, el único rector independiente del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La "compra" de Maduro

Nicolás Maduro sale reforzado tras el cuestionado triunfo de abril. Las superrebajas socialistas frenaron su caída en las encuestas y le encaramaron el 8-D: superó la moción de confianza gracias a los 4.671.040 votos y 230 alcaldías para el PSUV. Sus aliados del Gran Polo Patriótico (comunistas, Vanguardia Bolivariana y tupamaros, entre otros) añadieron 556.451 escrutinios y 12 municipalidades, pero votando por sus candidatos, no por los del Gobierno.

De ahí la euforia desatada en todas sus comparecencias de la semana, donde ha vuelto a mezclar su habitual discurso bipolar, del insulto y de las amenazas a las proclamaciones amorosas.

“Hay una victoria gracias a la cantidad de votos y alcaldías logradas, pero la brecha entre la oposición y el Gobierno aún sigue siendo débil y distantes a las alcanzadas por el comandante. El reto debe ser igualarlo o superarlo, en función de un proyecto hegemónico”, resume Nicmer Evans, politólogo revolucionario con voz propia.

Uno de los grandes fracasos del mandatario fue su apuesta por los candidatos faranduleros, amigos personales, que fracasaron estrepitosamente entre grandes críticas del sector radical.

El reto para Maduro es ahora exclusivamente económico: “Son reveladoras y evidentes las dificultades de la población para satisfacer su necesidad de bienes de consumo. Las tensiones sociales crecientes no tendrán la válvula de escape de elecciones por todo el 2014”, destaca en un informe Croes&Gutiérrez y Asociados.

La oposición

Cada vez que la MUD abre la caja del análisis tras unas elecciones, se desatan los truenos. En definitiva, su principal virtud (aunar a casi todos los partidos que combaten al chavismo) es su principal defecto (muchas voces e intereses distintos). Sus cuatro millones de votos y 75 alcaldías, a más de ocho puntos del PSUV, han mezclado la amargura de la derrota general con la dulce conquista de las principales ciudades del país.

“Una fuerza política seria reflexiona y cambia luego de cada derrota. Las otras juegan a que nada pasó y vuelven a perder”, señala León tras conocer los datos. Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo, ha puesto su cargo a disposición de los partidos que la integran, sobre todo tras perder el famoso plebiscito planteado por Capriles. “La MUD cumple un ciclo y necesita reinventarse. Ante un escenario que no tiene coyunturas electorales en lo inmediato, debe repensar cómo incorporar a diversos sectores sociales y desarrollar lucha política sin campaña electoral alguna”, concluye el analista Edgard Gutiérrez.