Diario Las Americas
Publicado el 04-12-2012

Blandy’s mantiene tradición bicentenaria en Madeira

Por José R. Garrigo

Pocos saben que algunos de los padres fundadores de esta gran nación bebían vinos de Madeira, una isla que forma parte de Portugal. La razón se debía a los controles de importación impuestos por la corona británica para proteger su comercio con las trece colonias de Norte América. Sin tener espacio en esta columna para entrar en detalles históricos, Madeira circunvalaba estas regulaciones. Sus vinos eran servidos en las tabernas donde los patriotas se reunían para formar conciencia de independizarse. Datos no comprobados parecen sugerir que el brindis hecho por los firmantes de la Declaración de Independencia en Filadelfia fue hecho con vino de Madeira.

Los portugueses eran intrépidos navegantes y de los primeros europeos en explorar islas y tierra firme fuera del Viejo Continente, especialmente en la costa occidental del Océano Atlántico y en las costas africanas y asiáticas. Ellos colonizaron y se asentaron en muchos lugares, incluyendo las tres islas del archipiélago de Madeira, localizado a 400 millas al oeste de Marruecos. El archipiélago fue descubierto accidentalmente en 1419 por Gonçalves Zarco, un marino lusitano, en uno de sus viajes a África. La isla principal, cuya capital es Funchal, es montañosa con suelos volcánicos y clima subtropical. Sus suelos también tienen alta acidez, lo cual es necesario para poder obtener el deseado envejecimiento de sus vinos. Los colonizadores lusitanos plantaron allí viñedos con algunas de las variedades de uvas cultivadas en su país y que se podían adaptar al clima isleño. Entre ellas, cuatro variedades blancas: Sercial, Verdelho (Verdejo en español), Bual y Malmsey (una variedad de Malvasía). Pero, teniendo en cuenta su climatología, los vinos de Madeira se elaboran en forma diferente a los de la península ibérica. En vez de en bodegas y cavas donde hay temperaturas frescas, los mismos envejecen en barricas expuestas al sol o al calor y a esas cálidas brisas donde adquieren sus sabores típicos que algunos definen como “tostados o cocinados”.

Siendo aficionado a los vinos de Madeira, me interesó conocer a Chris Blandy, Director de Blandy’s, una bodega Madeirense, el cual viajó a Miami promocionando sus vinos y quien forma parte de la séptima generación de su familia en ese giro. Según Chris, algunos capitanes de barcos en el Siglo 17 notaron que el contenido de las barricas de vino que llevaban como lastre en sus navíos mejoraba en sus viajes a África o India. Ellos inicialmente pensaron que el vino mejoraba por el movimiento de las barricas con el vaivén del mar. No fue hasta años después que se dieron cuenta que el cambio se debía a las altas temperaturas durante el viaje. Al regresar a puerto portugués el vino había adquirido esos agradables sabores “cocinados” y rancios debido a su prematuro añejamiento por las elevadas temperaturas de la travesía. De ahí surgió el estilo de elaboración tan sui generis en esos vinos.

Blandy’s es una de las ocho casas elaboradoras de vinos en Madeira y Chris dijo que representa el 50% de la producción total de la isla. La mayor de esas casas se especializa en vinos jóvenes para un mercado de volumen. Blandy’s no cuenta con viñedos propios y compra uvas de distintos viticultores. Raramente compran mostos o vinos hechos. Después Chris explicó que, “con el crecimiento en la construcción que ha habido en los últimos años el precio de la tierra se ha encarecido mucho”. A pesar de ello la familia está en proceso de adquirir parcelas de tierra para garantizarse una continuidad en el suministro de fruta. A efectos de viticultura, la isla tiene dos regiones: Estreito de Cama de Lobos, en el sur, y Ribeira Brava, en el norte, con siete microclimas en donde cultivan la mayoría de sus uvas. El proceso de elaboración en Blandy’s es el tradicional, a base de someter el vino a relativamente altas temperaturas. Hay dos formas de obtener ello. Una es mediante el sistema de “Estufagem”, en el cual los vinos se someten durante tres meses a temperaturas elevadas artificialmente. El método tradicional es el “Canteiro”, colocando inicialmente las barricas en los lugares mas elevados y calurosos de la “adega” (bodega en portugués) con lo cual sufren una evaporación de alrededor del 7% anual. Gradualmente las barricas son transferidas a niveles más bajos, los cuales son más frescos. A diferencia de como rellenan las barricas en las bodegas que hacen vinos tranquilos, Chris informó que “en Madeira no rellenamos las barricas, sino que el vino se va concentrando según pasan los años”. Las barricas, o “pipas”, tienen una capacidad de 500 litros aunque algunas contienen hasta 650 litros. “Nuestras barricas”, afirma Chris, “son de roble americano y las mas jóvenes tienen 26 años de uso”. En similar forma a como se elaboran los vinos de Oporto y los Jereces, la fermentación alcohólica de los Madeira se corta a base de añadir brandy vínico en distintos momentos de la misma y según el dulzor final que se desee obtener.

Mientras conversábamos fuimos probando varios Madeiras de Blandy’s que encontramos en el mercado.

5 Year Old, Sercial: Color topacio medio con ribetes dorados, nariz juvenil y afrutada, suave dulzor que se extiende. Los vinos Madeira son envejecidos en barricas de roble y usualmente salen al mercado indicando los años de barrica en la bodega.

5 Year Old, Verdelho: Color ámbar mas oscuro, elegante en la nariz, llena la boca con sabores de pasas y tenue dulzor. Según las regulaciones actuales, para poder indicar la variedad de uva en la etiqueta el vino debe contener un mínimo de 85% de la misma.

15 Year Old, Sercial: Color oro oscuro, aromas más discretos debido a su edad, toques cítricos, se va abriendo en la copa para expresar su candor con sabores moscados.

1994 Malmsey, Colheita: Color ámbar oscuro, riqueza olfativa que se traspasa a la boca, albaricoques, chocolate, plenitud de cuerpo con melosidad en el retrogusto. Blandy manifestó que este vino estuvo 16 años en barrica antes de salir al mercado. Colheita significa que el vino es de una añada específica.

1985 Malmsey: Un vino interesante con color ámbar dorado que va mostrando su edad, equilibrio perfecto de fruta con acidez que resalta en el paladar, atenuando dulzor y teniendo en cuenta que el vino estuvo 21 años en barrica en bodega. Los vinos denominados Colheita (añada) tienen que ser hechos exclusivamente a base de la variedad de uva indicada en la etiqueta. Frasqueira es un término utilizado para denotar botellas que han sido envejecidas en lugares especiales de la bodega. Asi categorizan los vinos “vintage”. Se recomienda que los Frasqueira sean decantados o descorchados un par de horas antes de beberse, con el fin de airear los mismos.

Los Oportos son los únicos vinos fortificados portugueses que pueden utilizar el término “Vintage” (vinos de una añada específica, con “V” mayúscula) en las etiquetas. En Madeira se usa el nombre de Frasqueira o “vintage” (con “v” minúscula) y, según las regulaciones, han de pasar un mínimo de 20 años en barrica para poder usar esa clasificación.

Los vinos de Madeira no sufren cambios después de ser embotellados con excepción del primer año, durante el cual sufren el cambio normal de paso de la barrica a la botella.

1976 Terrantez: Color granate, aromas intrigantes y balanceados, concentrado y sin mostrar su edad.

1968 Bual: Color ambarino oscuro con ribetes dorados, aromas de vinos joven, intenso, rico, seco, vainilla, chocolate, largo en el retrogusto y con suaves notas pimentosas. Un vino almacenado en barrica durante 36 años.

La casa vinícola Blandy’s fue fundada en 1811 por John Blandy, un militar inglés que vino a Madeira para defender la isla de un posible ataque por Napoleón Bonaparte. La empresa ha sufrido los rigores normales de los negocios y, en este caso, años de plagas en los viñedos que casi hicieron desaparecer la industria en la isla. En 1989, con el fin de expandir su mercado, la familia se asoció a los Symington, una familia anglo-lusitana elaboradora de vinos en Oporto. Los Symington aportaron su experiencia en la elaboración de vinos, invirtiendo en la renovación de la planta de elaboración además de utilizar su red de canales internacionales de distribución. Actualmente la compañía es propiedad y administrada conjuntamente por ambas familias.

Madeira es un vino especial y Blandy’s elabora una amplia y deliciosa selección de ellos. Sin dudas, con sus 200 años de experiencia, además de controlar el 50% de la producción de vinos de la isla, siempre ha estado entre los favoritos de los aficionados.