"Big brother is watching you" ("El Gran Hermano te está mirando"), se afirma en la famosa novela "1984" de George Orwell. En Alemania se está llevando a cabo desde esta semana un experimento que a los defensores de la protección de datos y la privacidad les trae a la mente de inmediato la obra del escritor fallecido en 1950.

Se trata de una experiencia piloto en una estación de trenes del sur de Berlín con cámaras que guardan imágenes en programas informáticos que a su vez permiten reconocer los rostros humanos.

Durante seis meses, tres nuevas cámaras instaladas en la estación metropolitana y de largo recorrido de Südkreuz probarán el sistema. Entre 250 y 300 voluntarios han dejado que se almacenaran sus nombres y dos fotos de su rostro. Una de las cámaras vigila la entrada, otra la salida y la tercera una escalera mecánica.

Los voluntarios, la mayoría usuarios habituales de la estación, deben utilizar la entrada y salida y la escalera en cuestión. Llevan un transpondedor (o transponder, en inglés) una especie de transmisor. Las computadoras de la estación registran cuando la persona entra en el edificio.

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Una cámara de seguridad instalada en la estación de tren Südkreuz en Berlín.
Una cámara de seguridad instalada en la estación de tren Südkreuz en Berlín.

La duda que quiere responder ahora la Policía es si las cámaras y las computadoras también son capaces de reconocer al sujeto analizando su rostro. Si el sistema funciona en verano, cuando la gente lleva gafas de sol, o en invierno, con gorros y bufandas. "Queremos probarlo en circunstancias reales", señala un portavoz de la Policía Federal. "Los sujetos pueden llevar un sombrero o un casco de ciclista o ser más bien bajos y desaparecer entre la multitud".

La Policía argumenta que el ensayo es muy útil en la lucha contra el terrorismo. "Con esta tecnología podría ser posible reconocer situaciones de peligro y delitos antes de que se produzcan. Posibles sospechosos podrían ser reconocidos antes de que se produzca un atentado y así frustrarlo". El objetivo, explica el portavoz, es que los programas busquen a personas fichadas o aquellas que se tema puedan ser peligrosas y que den la alerta.

La máxima responsable de la protección de datos en Alemania, Andrea Voßhoff, es muy crítica con el proyecto. El test es aceptable, pero tiene "objeciones por principio" contra la tecnología. "Si este tipo de sistemas entran realmente en funcionamiento alguna vez, sería una grave intromisión en los derechos fundamentales".

También otros expertos en este campo consideran que el software de reconocimiento facial en las cámaras va contra la ley germana porque podría dañar la libertad de moverse de forma anónima en público.

El político socialdemócrata Christopher Lauer, experto en Internet y protección de datos, opina que "la utilidad policial es cero". Una gorra basta como protección a los terroristas. Y el sistema falla. Con tres millones de viajeros en el sistema de transporte público de Berlín, una tasa de error de uno en un millón generaría tres operativos policiales equivocados, destaca Lauer. "Existe una obsesión con la tecnología de vigilancia inútil. Con esta lógica, Londres tendría que ser la ciudad más segura del mundo, y no lo es".

A ello se suman los abusos que podrían producirse en las dictaduras como China o los países árabes, donde los Estados ya controlan ampliamente las actividades de sus súbditos.

El artista conceptual chino Ai Weiwei realizó hace poco una instalación irritante sobre el tema en Nueva York. En una habitación llena de drones y cámaras de vigilancia se veía en el suelo fotografiado cada movimiento. Desde otro lugar, los usuarios podían convertirse en vigilantes y seguir lo que ocurría desde unos monitores. Los observados se convertían en observadores. La instalación se llamaba "Hansel y Gretel", que buscan su camino por el bosque y van dejando sus huellas a medida que avanzan.

FUENTE: dpa

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