Waymo, de Google, quiere construir un auto "blando"
Los sensores de los vehículos blandos de Waymo podrán distinguir contra qué chocarán. Si impactan contra otro vehículo, los "blandicar" mantendrán la estructura fuerte; si el impacto es contra un peatón o un ciclista, se reblandecerán para evitar daños mortales

Salir a la calle es enfrentarse a un enjambre de autos y a un peligro siempre latente a pesar de los semáforos, los pasos de peatonales, las aceras y los límites de velocidad. Los números no engañan.

En Estados Unidos mueren al año unas 40.000 personas víctimas de accidentes relacionadas con el tráfico. Este número de fallecidos se ha incrementado considerablemente desde la aparición de los teléfonos inteligentes que tanta distracción causan a los conductores y a los mismos peatones. Y como si esto fuera poco, varias compañías tecnológicas están enfrascadas en crear el sistema de conducción autónoma. Allí están Google, Uber, Tesla, Toyota y otras más, probando vehículos que, en un futuro no muy lejano, podrán circular sin llevar a un conductor al volante.

Este nuevo elemento en la ecuación del tráfico ha creado cierta alarma en las autoridades. La pregunta siempre latente es: ¿Cuán precisos pueden ser los algoritmos de conducción autónoma? ¿Hemos alcanzado el suficiente desarrollo para que estos autos circulen entre nosotros?

El recelo de las autoridades y del público en general se puso en máximo estado de alerta después de que Joshua Brown muriera en un accidente, el año pasado en la Florida, cuando circulaba en su auto Tesla utilizando el piloto automático, mientras él plácidamente disfrutaba de una película de Harry Potter. El conductor, conocido por los videos que subía a internet donde halagaba la seguridad de la conducción autónoma, fue víctima de la propia tecnología que tanto promocionaba.

Las autoridades se toman muy en serio la seguridad. Hace unos meses un juez pidió a Uber finalizar las pruebas de sus coches autónomos en la ciudad de San Francisco. Esto sucedió cuando uno de sus autos de prueba fue cazado al llevarse una luz roja. Pues fueron suspendidos a pesar de los argumentos esgrimidos por el gigante de los automóviles compartidos que juraba y perjuraba que sus autos salían aún acompañados con choferes y en este caso, la culpa había sido del chofer.

Pero la seguridad se convirtió en una obsesión para todos, fabricantes, autoridades y público en general. Por eso, cuando Waymo, subsidiaria de Google, anunció que está creando un vehículo de conducción autónoma que además es blando, es decir, que su estructura se reblandece cuando impacta con un peatón, ha hecho que todos los ojos se posen sobre Google.

A pesar, de que muchos especialistas sostienen que los vehículos autónomos serán más seguros que los conducidos por humanos, el mero hecho de que sean guiados por una máquina crea cierta desconfianza. Todo el mundo se pone en lo peor: ¿Y si alguien se salta las normas establecidas?, ¿y si un peatón se lanza sobre el auto?. Pues ahora, si un peatón se lanza sobre el auto, será detectado por sus múltiples sensores y el vehículo se convertirá en una especie de “almohada” para amortiguar el impacto.

Aunque la publicación no especifica cómo funcionará la nueva tecnología ha trascendido que la patente, registrada en 2015, habla de un conjunto de rodillos, cables y cadenas que se contraerían en caso de un atropello para suavizar el impacto.

Lo más curioso es que los sensores de los vehículos blandos de Waymo podrán distinguir contra qué chocarán. Si impactan contra otro vehículo, los blandicar mantendrán la estructura fuerte; si el impacto es contra un peatón o un ciclista, se reblandecerán para evitar daños mortales.

La Sociedad de Ingenieros de Automoción, SAE, por sus siglas en inglés, creó una escala con cinco niveles de automatización. El nivel 1 se le otorga a los autos de conducción convencional y el nivel superior a los autos de conducción autónoma completa, a aquellos donde no interviene para nada la mano del hombre. El sistema cuenta con detección y respuesta ante objetos. Nunca interviene el hombre. En caso de fallos, el propio sistema se recupera de los mismos y busca las soluciones. Al coche autónomo blando, si llega a ser realidad, habrá que ubicarlo en una escala de seguridad superior, en aquella reservada a los vehículos incapaces de causar la muerte.