La ultraderecha, tercera fuerza en el Parlamento alemán
El primer partido ultraderechista que accede al Bundestag desde los años 50 tiene entre sus futuros diputados a personas que aplauden el papel de los soldados nazis, descalifican abiertamente a los extranjeros e incluso tienen vínculos con grupos neonazis
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BERLÍN.- La irrupción de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag (cámara baja) como tercera fuerza tras las elecciones del domingo ha abierto las puertas del Parlamento alemán a un discurso xenófobo, nacionalista y, en algunos casos, revisionista.

El primer partido ultraderechista que accede al Bundestag desde los años 50 tiene entre sus futuros diputados a personas que aplauden el papel de los soldados nazis, descalifican abiertamente a los extranjeros e incluso tienen vínculos con grupos neonazis e identitarios.

Hajo Funke, politólogo del Instituto Otto Suhr para la Ciencia Política de la Universidad Libre de Berlín, estima que en torno a "la mitad" de los nuevos parlamentarios de AfD son "radicales de derechas", aunque se presenten como meros políticos conservadores.

Esta misma proporción encontraron dos recientes estudios independientes realizados por los medios "Bento" y "Buzzfeed" tras analizar intervenciones públicas de los nuevos parlamentarios y su actividad en redes sociales.

Uno de los dos cabezas de lista de AfD, Alexander Gauland, aseguró hace apenas unas semanas que desearía "desechar" en Anatolia -"entsorgen", término aplicado en Alemania a la eliminación de basura- a la comisionada del Gobierno alemán para la Integración, la socialdemócrata de origen turco Aydan Özoguz.

La pasada semana trascendió además un discurso de primeros de septiembre en el que animó a los alemanes a sentirse "orgullosos" de los actos del ejército nazi en la II Guerra Mundial.

La otra candidata, Alice Weidel, ha optado por un discurso más moderado, aunque el diario "Die Welt" reveló en campaña un correo electrónico suyo de 2013 en el que tachaba a los miembros del Gobierno de "cerdos" y "marionetas de las potencias vencedoras" de la II Guerra Mundial y alertaba de que Alemania estaba siendo "inundada por pueblos de culturas extrañas como árabes y gitanos".

La copresidenta de AfD, Frauke Petry, que revolucionó al partido al anunciar que no se unirá al grupo parlamentario en el Bundestag, se mostró en su día a favor de que la policía fronteriza hiciera uso de las armas para impedir la entrada ilegal de un refugiado en el país, en caso de necesidad extrema y "de acuerdo a la ley".

Beatrix von Storch, hasta ahora europarlamentaria y cabeza de lista por Berlín (este) en las generales, atizó la polémica: "Quien no acepte un 'alto' en nuestra frontera es un atacante. Y contra los ataques debemos defendernos", argumentó en Facebook tras responder con un "sí" cuando una usuaria le preguntó si impediría con disparos que mujeres con niños cruzaran la frontera.

Por la lista de Baja Sajonia de AfD ha logrado escaño Wilhelm von Gottberg, que ha respaldado tesis negacionistas en el pasado y señalado que el asesinato de los judíos europeos por parte de la Alemania nazi se emplea "como un instrumento efectivo para la criminalización de los alemanes y su historia".

Martin Hohmann, que accede al Bundestag por el estado de Hesse (oeste), fue expulsado en 2004 de la CDU por antisemita tras calificar a los judíos como "pueblo delincuente".

Entre los candidatos electos están también Jens Maier, que ha abogado por acabar con la "cultura de la culpabilidad" en Alemania; Detlev Spangenberg, que defendió un país con las fronteras de 1937, o Leif-Erik Holm, quien ha advertido de que Alemania "paso a paso se está transformando en un califato" por la llegada de musulmanes.

Funke cree que la presencia de este sector xenófobo, nacionalista y euroescéptico en el Bundestag es "un reto para la democracia", pero confía en la solidez del sistema para aguantar los embates de la ultraderecha.

El ministro alemán de Exteriores, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, se mostró sombrío poco antes de los comicios: "Si realmente AfD entra en el Bundestag, hablarán por primera vez en más de 70 años los nazis en el Reichstag", aseguró al semanario "Der Spiegel".