MIAMI.- Fiscales acusaron formalmente de homicidio a cuatro exempleados de un hogar de ancianos de Florida, donde un corte de energía después del huracán Irma provocó la muerte por calor de 12 pacientes.

La Oficina del Fiscal del Estado del Condado de Broward presentó el lunes un documento donde enumera nueve cargos de homicidio agravado contra el administrador Jorge Carballo y el supervisor de enfermería Sergo Colin, ambos exempleados del centro de rehabilitación Hollywood Hills, donde sucedió la tragedia en 2017.

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Otros dos extrabajadores imputados son las enfermeras Althia Meggie, que enfrenta dos cargos de homicidio agravado y dos cargos de manipulación de evidencia, y Tamika Miller, quien deberá responder por seis cargos de homicidio agravado y dos cargos de manipulación de evidencia, publicó la agencia de noticias AP.

Los residentes en el ahora cerrado Centro de Rehabilitación en Hollywood Hills murieron en medio de un calor sofocante después del huracán Irma en 2017, algunos de ellos tras ser trasladados a un hospital.

Los abogados defensores de los imputados, que ha permanecido en prisión desde el pasado agosto, dicen que a sus clientes se les culpa injustamente por fallas de otros.

Estos exempleados están imputados de homicidio por su actuación en el Centro de Rehabilitación Hollywood Hills, en el condado de Broward, el 10 de septiembre de 2017, cuando la tormenta dañó el transformador de corriente que conectaba la unidad principal de aire acondicionado a la red eléctrica y, como resultado, se produjo un gran ascenso de las temperaturas. Los pacientes del centro empezaron a morir en medio de apagones generalizados, días después de que el devastador huracán azotara Florida.

Los investigadores entonces dijeron que el centro no evacuó a los pacientes, cuando las temperaturas en el interior comenzaron a aumentar, a pesar tener un hospital completamente funcional al otro lado de la calle.

La paramédico Amy Parrinello, del Departamento de Bomberos y de Rescate de Hollywood, que testificó el año pasado, expresó que en el centro había pacientes cuya temperatura corporal ascendía a 107.5 grados (42 grados Celsius). “Las más altas que ella había visto en su carrera de 12 años. Incluso, hubo pacientes, cuya temperatura era tan alta que no podía medirse”.

A raíz del huracán Irma, se aprobó una ley que exige a las casas de cuidado de la tercera edad contar con un generador de electricidad en caso de que falte la electricidad. Este equipo debe ser capaz de mantener dichos centro e instalaciones a una temperatura máxima de 81 grados Fahrenheit (27 grados Celsius) durante al menos cuatro días.

La medida fue aprobada por el Congreso estatal, durante la legislatura que culminó el 11 de marzo de 2018, y fue aprobada por el entonces gobernador Rick Scott.

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