LA HABANA.- Al oeste de La Habana, en la Universidad Tecnológica José Antonio Echeverría, más conocida por la CUJAE, uno de los laboratorios es un tugurio semioscuro, con ventanas rotas y un par de lámparas fluorescentes encima de las mesas de estudio.

El equipamiento es antiquísimo, los libros desfasados y según cuenta Diego, estudiante de cuarto año de telecomunicaciones, los alumnos tienen un puñado de horas al mes para conectarse a internet.

“Pero entre las computadoras viejas, con desperfectos, y la baja calidad de la conexión, es muy difícil descargar material de estudio y libros técnicos. La gente utiliza el tiempo de máquina para chatear o conectarse a Facebook”, dice.

Aunque han ido disminuyendo los buenos profesores, (los mejores se las apañan para insertarse en cursos de superación en el extranjero o marcharse definitivamente del país), Diego considera que ha tenido suerte con el claustro de profesores que le ha tocado.

"Pachangas politizadas"

Para Yadier, estudiante de segundo año de ingeniería industrial, lo peor es participar en las pachangas politizadas “que por cualquier cosa convocan las autoridades”.

“En un mes ya he participado en un acto de protesta por las becas de verano que otorga el programa Word Learning, un 'avispero juvenil' para demandar el fin del bloqueo y soportar un teque de dos horas sobre la conceptualización del modelo económico de Cuba hasta 2030, como si no fuera suficiente el rigor de las materias a estudiar”, indica.

La culpa de las escuelas semidestruidas y sucias o laboratorios anacrónicos, si damos crédito al régimen, es del embargo de Estados Unidos. También el embargo, alega el gobierno, es el culpable de las dificultades en cada uno de los sectores productivos y sociales así como de las penurias cotidianas de la población.

La justificación del embargo

Que el embargo económico y financiero de Estados Unidos es un lastre pesado es cierto. Impide comprar equipamientos avanzados con patentes estadounidenses o conceder créditos al Estado militar cubano.

Pero mientras el embargo es un comodín para justificar las ineficiencias intrínsecas de un modelo económico que no funciona, en las tiendas por moneda dura parece que hubo una tregua con los chicos malos del norte. Latas de Coca-Cola, zapatillas Nike y una gama de electrodomésticos Black&Decker. Si tienes divisas, el embargo tiene más agujeros que un queso francés.

Desde luego, es más fácil culpar a los americanos de los laboratorios desvencijados de la CUJAE. ¿Pero los gringos también son culpables de las escuelas sin reparar, meriendas y almuerzos escolares que son un asco? ¿O que para llegar a la universidad Diego demore dos horas debido al caótico transporte urbano de la capital?

La escuela secundaria Eugenio María de Hostos, en la barriada de La Víbora, igualmente tiene las ventanas rotas. Los baños están sucios y el colectivo de profesores se puede calificar de regular a malo. Hay estudiantes que fuman en las aulas y algunos maestros les piden merienda a los alumnos con el pretexto de que fueron a trabajar sin desayunar.

A menos de un kilómetro de esta secundaria, en Palatino, funciona de maravillas la Escuela Especial René Vilches. Yulieski Sánchez, realizadora independiente de audiovisuales de la agencia Palenque Visión, cuenta que “Ismael, el director, un hombre joven, administra el colegio excelentemente. La escuela tiene transporte para llevar y traer a los muchachos. El almuerzo es de calidad, siempre comen proteína, y los maestros son muy profesionales”.

El buen funcionamiento de la René Vilches, que atiende a niños y adolescentes con discapacidades auditivas, se debe a que es patrocinada por la Oficina de la UNESCO en La Habana.

Desastrosas medidas

No son muchas las escuelas del Estado que funcionan como debieran. Pero existen. Es un problema de trabajar bien y no justificarse con causas externas o falta de financiamiento. Recordemos que entre las desastrosas medidas adoptadas por Fidel Castro tras su llegada al poder, no solo estuvo la de nombrar a Armando Hart, sin ninguna experiencia pedagógica, como ministro de Educación, si no la de suprimir las Escuelas Normales de Maestros, que funcionaban en cada una de las seis provincias que entonces había en la Isla y se caracterizaban por la excelencia de su profesorado y de su enseñanza.

Y por la deficiente formación de un segmento amplio de los actuales educadores, padres como Miguel Antonio, pagan 25 CUC mensuales a una maestra repasadora. “A pesar de ser una labor privada, he tenido que cambiar tres veces de maestra, pues algunas son tan malas como las del Estado. No tiene nada que ver con el bloqueo, es un problema estructural y de fallos del sistema educacional. La calidad de la enseñanza en Cuba ha decaído tanto que los profesores particulares, que no vinieron de Marte, también presentan deficiencias”.

Melissa, 13 años, lleva casi cinco años aprendiendo inglés con particulares. “A pesar de estudiar en colegios privados como Britannia o América, que cobran 20 CUC por la inscripción y 10 CUC al mes, aulas con aire acondicionado y un trato exquisito, no sé si por estrategia, para sacarte más dinero, los niños apenas avanzan en el dominio de ese idioma”, explica la madre.

Luego de rastrear en sitios digitales como Revolico y Porlalivre, la madre de Melissa decidió escoger una de las modalidades que mejor funcionan en La Habana: profesores de lenguas extranjeras personalizados. “Son exigentes y señalan un plazo para que las personas hablen y redacten en inglés en cualquiera de sus variantes, ya sea el británico o el estadounidense. Pueden cobrar hasta 30 CUC al mes, y en el caso de los menores, si no notan avances se lo informan a los padres”.

La condición de emprendedor privado no necesariamente es sinónimo de calidad y buen trabajo en Cuba. Es cierto que ganan más dinero y son independientes del Estado. Pero de ellos depende tener una amplia clientela y fama en su labor y no pueden justificarse con el embargo yanqui.

FUENTE: Especial

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