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MIAMI.- “¡Estas destituido!” Con una escueta frase y de un plumazo dieron por terminada los ideólogos de la dictadura cubana la carrera de Pelayo Terry Cuervo, un periodista que por casi 30 años estuvo al servicio del régimen.

Terry Cuervo, máster en Ciencias de la Comunicación, graduado de Periodismo de la Universidad de La Habana en 1988, por cuatro años estuvo al frente del periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista.

Quienes lo conocen aseguran que sus años de estudiante de Periodismo, cuando el régimen escrudiñaba en las aulas universitarias a quienes daban señales de libre pensamiento, los primeros aires de glasnost y perestroika y un comentado (pero no reportado por la prensa oficial) encuentro de aquellos estudiantes con el dictador Fidel Castro, son algunos de los momentos que seguramente lo marcaron.

Sin embargo, su decisión de mantenerse al servicio del régimen, pero sin dejar de comunicarse con sus colegas amén de diferencias ideológicas, y sus intentos de modificar el papel del Granma, de vocero del régimen en algo que pudiera parecerse al ejercicio del periodismo, resultaron algunos de sus graves errores.

La dictadura cubana ha dado a entender que su falta fue obviar en un titular el apellido del gobernante Raúl Castro en una nota publicada el 8 de octubre sobre la conmemoración del centenario de la revolución de octubre. Sin embargo, algunos en la isla comentan que pudo ser consecuencia de una omisión "más grave".

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Vista de la portada de la edición impresa del oficialista diario Granma, en la que aparece señalado el "error" que causó el despido del periodista y director, Pelayo Terry.

Quienes conocen el proceder de los llamados “talibanes” del régimen consideran que este hecho debe haberles servido en bandeja de plata el argumento para algo que ya tenían decidido.

Según las mismas fuentes, la purga contra Terry Cuervo puede haber venido estimulada por alguno de los colegas recelosos que vieron en su posición el peldaño anhelado para codearse con los privilegios exclusivos de quienes están cerca del poder en Cuba. También porque si bien nunca titubeó en su incondicionalidad al régimen, dejó ver en más de una ocasión que podía trascender el dogmatismo y defender el derecho de un colega a decidir por sí mismo.

Quizás, aseguran, llevaba mucho tiempo siendo observado y el tiro de gracia le llegó cuando menos lo esperaba.

A partir de unos cientos de comentarios que en las últimas 24 horas han sido posteados en redes sociales, se observa que el repentino despido de Terry Cuervo y la escueta nota publicada por Granma, han provocado una sonada reacción en el gremio periodístico dentro de la isla.

Pero sin dudas, el propósito para el cual fue servido su caso le viene como anillo al dedo a los gendarmes de la ideología: no importa cuán entregado y fiel hayas sido, cuando dejes de seguir a pies juntillas el guion, sin contemplación te sacan del juego, asesinan tu reputación y te exhiben como ejemplo de lo que no deben hacer quienes incluso intenten sobrevivir en el circo, tomando cierta distancia de las simulaciones.

Aparecen en esta nota:

 

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