Comparar momentos históricos con el presente puede resultar científicamente improcedente, sin embargo, desde la perspectiva analítica, esta práctica contribuye a destacar rasgos distintivos y a rescatar características y valores que permanecen en el tiempo y pueden definir el “ADN” de un grupo social.

“Los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al ser supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, imploramos sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo. Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y la autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus provincias unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límites y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”.

Así concluye el Acta de Independencia de Venezuela, de la cual este 5 de Julio se conmemora el 207 aniversario de su firma.

En el caso de los venezolanos, luego del 5 de julio de 1811, de súbditos pasaron a ser ciudadanos y desde esa fecha se han empeñado en construir una República basada en principios fundamentales como la libertad y los derechos humanos, entre ellos, el de la capacidad de elegir sus autoridades mediante elecciones.

Desde esa época ya se hablaba de la voluntad de los pueblos para darse la forma de gobierno que eligieran; y así se recoge en la parte final del Acta de Independencia de Venezuela: “(…) como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límites y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”.

Sin embargo, vistos los problemas que sufre el país, cuya institucionalidad democrática ha sido secuestrada por la dictadura de Nicolás Maduro y así lo reflejan no solo quienes hacen vida en Venezuela, sino otras naciones e instituciones internacionales, cabría preguntarse si los valores que inspiraron el nacimiento de la República se mantienen vigentes.

Por si fuera poco, la primera Constitución, tal como ha señalado la historiadora venezolana Inés Quintero, recoge valores como las elecciones para escoger a las autoridades, la libertad de expresión o la separación entre las distintas ramas del Poder Público. Nada muy distinto a lo que hoy reclaman los ciudadanos venezolanos ante la dictadura que construyó el chavismo y que tiene hoy en Nicolás Maduro a su representante.

Los venezolanos no han claudicado en sus aspiraciones libertarias, y no se trata de comparar la gesta de independencia con el proceso actual que vive Venezuela, tal como lo plantea el miembro de la Academia Nacional de Historia, Elías Pino Iturrieta: “La historia nos indica cómo fueron las cosas, pero no nos puede indicar cómo serán. La respuesta quizás más adecuada será la siguiente: miremos lo que pasó con cuidado. Pongámosle la lupa para ver cómo caminamos ese camino que nos condujo a la República. Creo que esa es la única cuestión que importa”.

Y Quintero, quien en anteriores oportunidades se refirió a la lucha por la democracia en Venezuela, agrega: “tenemos años de esfuerzos por construir una República y durante ese tiempo hemos tenido mandones y dictadores, pero siempre ha habido quienes han defendido los valores republicanos y esos defensores de los valores republicanos siempre han terminado imponiéndose”.

Venezuela tiene 19 años viviendo el deterioro acelerado de sus libertades y de sus condiciones de vida, debido a la imposición de un régimen dictatorial. No obstante, el espíritu libertario, que se encuentra en el ADN del ser humano y el venezolano no es una excepción permite asegurar que ese país próximo a un cambio y la historia nos muestra que quienes luchan por la libertad siempre terminan imponiéndose.

“El presente abre sus caminos y en ese presente están los jóvenes que se quedaron en Venezuela, pero también los que están afuera porque ese es un nexo vital que no se puede romper. Cualquier respuesta sobre política venezolana pasa por ver la acción de la nueva generación”, planteó Elías Pino, en reciente entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Yo que fui sedentario y despreocupado ahora tengo que preocuparme y ser nómada, tengo que ganarme la vida afuera. Yo que pensaba que vivía en el paraíso resulta que estoy en el purgatorio o a las puertas del infierno. Eso como experiencia colectiva es fundamental, es decir, nos comienza a proveer de las armas que necesitamos para salir del infierno”, profundizó el historiador.

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