jueves 25  de  julio 2024
ENTREVISTA

Orlando Luis Pardo Lazo vs. totalitarismo Zugzwang

El escritor y fotógrafo cubano, radicado fuera de la isla, asegura que en Cuba "cada año es un poco más decadente que el anterior" y comenta que "estamos estables mientras no pretendamos protagonizar nada en este país: ser extras es una garantía de éxito"

Por Arnaldo D. Borges
Especial

MADRID.- Es media mañana en Madrid, y como en cualquier otro lugar del mundo, el encuentro de dos cubanos que comparten memorias puede ser el punto de partida de una charla que los transporte al lugar común de todos los desterrados, el dolor del desarraigo.

El tablero de Ajedrez en el que permanece absorto Orlando Luis Pardo Lazo muestra una partida asimétrica, abierta, anti-posicional. La estrategia dejó de ser parte del guión para dar paso a la táctica. Los alfiles blancos, como sables, apuntan en diagonal al rey Negro. Orlando no se enroca, juega con el Rey en el centro del tablero. "Su mejor defensa es el ataque". Aunque sabe que: "la amenaza es más fuerte que la ejecución".

Pensé que estabas mirando el Facebook o el WhatsApp, incluso un correo, pero, ¿jugando Ajedrez online a esta hora...? -le digo tras una rápida inspección indiscreta a su móvil y dejar un par de cervezas en la mesa.

Aprovecho el wifi -me dice Orlando tras una risa, todavía sin apartar la mirada del móvil. Ni siquiera se percató de las cervezas y el aperitivo. “¿Tiene algo que ver la hora para jugar Ajedrez? Lo mismo podíamos decir de este par de cervezas a media mañana. ¿No? Además, ¿a que no sabes contra quién juego?”.

Me lo imagino, creo que le dije, y entre risas aprovechamos para juntar los vasos en el sonido inconfundible del brindis de bienvenida.

La conversación, a saltos, entre recuerdos de la última vez que nos vimos en la calle Obispo de La Habana Vieja y nuestro primer encuentro en el taller literario de la librería de Línea, en el Vedado, pasa por conocidos que escribían y se quedaron en la autocensura y los amigos que escriben y se fueron para vivir de trabajos alimenticios y becas; y nos detenemos en la obra de uno que otro autor, para retomar la presentación de su último libro en Madrid.

"Del clarín escuchad el silencio", recopila algunas de mis crónicas, ensayos y publicaciones periodísticas de estos años -me dice al terminar la dedicatoria del libro que me regala con otro apretón de manos.

La lectura del libro no admite silencios. Nadie queda indiferente. Le escucho decir a Rosa María Payá que nos acompaña y simula el brindis con su taza de café con leche.

¿Nostalgias?

OLPL: Como todo totalitarismo que se respete, tuvimos horarios estrictos que aún hoy se conservarían en todo el territorio nacional, de no ser porque el socialismo tuvo la demorada decencia de suicidarse para nunca más retoñar. Al menos no en Cuba. Y uno de esos horarios implicaba a la mañana de los domingos más decadentes del mundo, los domingos perdidos para siempre en una isla que ya solo existe en nuestra imaginación, la que a su vez se apaga de uno en uno con cada cáncer y cada corazón cubano que hace crac. Tú sabes, estoy hablando de La comedia silente, del ventrílocuo Armando Calderón, el “Hombre de las 1000 voces”.

¿Miedos?

OLPL: De tanto asumir que nuestro miedo era real, le hemos cogido miedo a la realidad. Un miedo manso, mierdero. Sobrevivimos a una burbuja estatal de códigos muy estáticos y sería muy incómodo jugar ahora a la ruleta cubana de la osadía. De tanto asumir que no éramos libres, esa mentira nos subsumió. Ahora ni en libertad lo sabremos ser, libres.

¿Apolítica?

OLPL: Los cubanos simplemente ya no deseamos participar demasiado. No queremos vernos involucrados del todo en nada. Permítasenos pues un poquito de paz póstuma, por favor. No nos jodan más con esos líos de la libertad de una nación que igual hoy carece de nacionales. Todos se van o tienen un pasaporte postnacional. Al protagonismo lo tildamos de papeleta patética, por peligroso. Estamos estables mientras no pretendamos protagonizar nada en este país: ser extras es una garantía de éxito, y solo el discurso del miedo nos permite permanecer mediocremente en el closet. Ese es nuestro artero arte de la apolítica. Acaso un complot de cero convocatoria.

¿Represión?

OLPL: Era marzo de 2012 y el calabozo lucía recién remozado, con cierto look de haber sido estrenado por mí, lo que tornaba esa pulcritud en un detalle aterrador. Sentí una soledad inconsolable en aquel sótano de rejas y candados descomunales. Nunca había estado preso, todavía hoy no tengo antecedentes penales... Desde el inicio dejé de comer y beber agua. Tampoco respondí demasiado a las provocaciones personales con que el abogado de la Seguridad del Estado, como personaje salido del filme “Minority Report”, me incriminaba sin necesidad de pruebas por "actividad subversiva" y "escándalo público" con "carácter preventivo"... Cuando la visita de Su Santidad Benedicto XVI me pareció que nunca iba a concluir, me arrodillé por instinto y recé en mi celda de estreno... Hasta los dioses en Cuba son testigos ateos de nuestro totalicastrismo sin fecha de caducidad.

¿Religión?

OLPL: Cada año es un poco más decadente que el anterior. La religiosidad en Cuba se ha tornado cosa de bárbaros, hasta terminar en una superstición medieval de masas, represiva y cruel, por puro miedo a la muerte en medio de la desidia de un país claustrofóbico e ineficaz, donde pagan con su vida los pobres animales y los mejores seres humanos (en sacrificios rituales y atentados descarados).

¿Lawton?

OLPL: Es muy tarde en Cuba, casi media noche, y con el último frente frío se condensa un silencio nórdico al que solo la TV sobrevive. Deshabitamos una barriada fantasma, de zombis espectadores pero ya no expectantes. El arte de la espera es aquí pura falacia argumental. Lawton languidece póstumo al igual que pacífico.

¿Payá?

OLPL: Es 23 de julio de 2012 y Oswaldo Payá Sardiñas desde ayer es cadáver. Se lo habían prometido de palabra y con atentados, a los que sobrevivió sin casi notarlo, como un elegido... El exilio tradicional también lo odió, por robarles el protagonismo y la antigua guapería de guarapos. La disidencia cubana denigró del Proyecto Varela más que la propia Asamblea Nacional, y llegaron incluso a enterrarlo no simbólica, sino físicamente: lo imprimieron y lo metieron públicamente bajo tierra, acaso como advertencia para su autor... Pero la virtud está muy por encima de la escatología: es quedarse solo y asumirlo sin aspavientos. Y Oswaldo Payá era un virtuoso. Por eso lo dejaron solo...

¿Miami?

OLPL: Después de décadas de propaganda Made in Havana, pude recorrer la explosión de expressways llamada Miami -la ciudad entera es un aeropuerto-, donde cada casita es un clon de la Cuba perdida para siempre, con sus banderas y virgencitas al uso; donde cada generación cuenta al menos con un exiliado reciente; donde la comida permanece tan intacta como la memoria de cinco días o cinco décadas atrás; donde bailar y reírse y hasta hacer el amor nos duele hondo en el alma de tanta indolencia... Y es que todos en Miami somos un poco de patria... La ciudad fue construida como un sueño del que más temprano que tarde la nación ha de despertar, un sueño para disimular la pesadilla de nunca volver a la otra Cuba.

¿Cuba?

OLPL: Cuba cambia, aunque nadie cambie. El pánico ante el poder todavía es humillante, como debe ser entre la soldadesca... Pero igual Cuba cambia, incambiable. Una transición de tramoya que se respira en la atmósfera claustrofóbica de la catástrofe. En el estado de la incomunicación ciudadana. En los despotismos ministeriales. En la desesperanza y decrepitud de los "cuadros" y combatientes. En el todos-se-van y nadie-se-vuelve...

¿Dedicatoria?

OLPL: ¡Por la libertad de Cuba!

* zugzwang: En ajedrez, cualquier movimiento de pieza permitido supone empeorar la situación y, eventualmente, perder la partida.

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