CIUDAD DE MÉXICO.- Las autoridades mexicanas recuperaron este miércoles las cajas negras del avión que se accidentó el martes al despegar en el noroeste de México con 103 personas a bordo, incluidos unos 65 estadounidenses, sin dejar ningún fallecido.

Se trata de dos dispositivos que registran las voces de cabina y los datos técnicos del vuelo y que son esenciales en las investigaciones de accidentes aéreos.

"Están en condiciones aceptables para poder llevar a cabo la lectura", dijo al canal Foro TV Luis Gerardo Fonseca, jefe de la Dirección General de Aeronáutica Civil, organismo responsable de la seguridad en la aviación mexicana.

Los 99 pasajeros, entre ellos niños, y cuatro tripulantes del vuelo AM 2431 de Aeroméxico, que estaba despegando de Durango rumbo a Ciudad de México, pudieron salir por sus propios medios antes de que el avión quedara envuelto en llamas.

Entre los pasajeros había al menos 65 estadounidenses a los que ya se les está brindandfo servicios consulares, indicó en Twitter el Consulado de Estados Unidos en la ciudad de Monterrey, en el estado norteño de Nuevo León.

"Alentamos a los ciudadanos de Estados Unidos en México a estar en contacto con sus seres queridos para informarles sobre su bienestar y paradero", añadió.

Las autoridades mexicanas reportaron que también viajaban un español y una colombiana.

El director de Protección Civil de Durango, Ricardo de la Cruz, informó en conferencia de prensa que hay 22 personas hospitalizadas. Se espera que algunas sean dadas de alta entre hoy y mañana.

El piloto sufrió lesiones pero está fuera de peligro. "Pudimos hablar con él", dijo el director general de Aeroméxico, Andrés Conesa. Una niña sufrió quemaduras en más del 25 por ciento del cuerpo.

El avión al parecer se desestabilizó en el despegue por fuertes ráfagas de viento, pero las causas se están investigando y todavía no hay una conclusión oficial. Esa tarde hubo una tormenta con granizo en Durango.

Un video atribuido a un pasajero muestra a través de una de las ventanillas nubarrones grises y un fuerte viento, antes de que el avión volcara hacia la derecha. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado que sea auténtico.

"No corresponden todos los elementos", dijo Fonseca, debido a que en otras imágenes se ve la evacuación de los pasajeros con un cielo relativamente despejado. "Sí hubo presencia de lluvias (pero) posteriormente, ya en las labores de rescate", afirmó.

Fonseca dijo que los datos registrados por las cajas negras serán parte de las investigaciones junto con otras evidencias y testimonios de los pasajeros y la tripulación.

Lo que se sabe hasta ahora es que "durante su trayectoria inicial de despegue la aeronave sufre algún percance –eso es lo que tenemos que determinar– que le hace salirse de la pista y continuar por los terrenos ya irregulares que están del lado izquierdo entre la pista y la calle de rodaje", indicó.

La aeronave, un Embraer 190 de fabricación brasileña, avanzó unos 300 a 400 metros por un terreno irregular, después de dejar atrás la cabecera de la pista.

Por las condiciones del terreno y la velocidad de arrastre se desprendieron los motores. El avión se incendió.

Un día antes del accidente, el Colegio de Pilotos Aviadores había alertado sobre numerosos incidentes aéreos registrados en el país.

El presidente del gremio de pilotos, Heriberto Salazar, dijo a Radio Fórmula que fueron en general episodios menores, pero que se debe fortalecer a la autoridad aeronáutica y modernizar las regulaciones.

Según los pilotos, en 2017 hubo 173 incidentes y 66 accidentes, en su mayoría menores, mientras que desde principios de año se registraron 70 eventos, por lo que pidieron mejor supervisión de las escuelas de aviación, mantenimiento y capacitación.

Una Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación será la encargada de determinar las causas del accidente y ya inició los trabajos.

Está formada por representantes de la autoridad aeronáutica mexicana, el fabricante Embraer y la Junta Nacional de Seguridad del Transporte y la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos.

"No podemos saber exactamente si el avión se elevó o no", dijo a Radio Fórmula el presidente del gremio de pilotos, al indicar que primero deben analizarse exactamente los datos de la "caja negra" con los registros del vuelo.

Varios sobrevivientes dieron su testimonio a medios locales sobre lo ocurrido.

"Adentro era un caos, porque la gente se conmociona y no sabe qué hacer", contó una pasajera a medios locales. Otra mujer y su hija lograron salir por un agujero que se produjo en el avión, que empezaba a llenarse de humo.

"Tuve la suerte de voltear hacia atrás y había un hueco", relató. "Desabroché el cinturón de mi hija y le dije: salgamos por ahí y saltamos", dijo.

Un sacerdote mexicano, pero que pertenece a la Arquidiócesis de Chicago, iba a bordo del avión. "Se encuentra con lesiones, pero estable", indicó la Arquidiócesis de Durango en un comunicado.

La Arquidiócesis de Chicago señaló, a su vez, que el sacerdote tiene "algunas lesiones", pero que se encuentra "alerta y descansando".

El último accidente aéreo grave en México ocurrió en 2000 cuando 19 personas murieron al estrellarse en Tila, en el sureño estado de Chiapas, un avión de Aerocaribe.

En mayo, un avión de la compañía mexicana Global Air, que prestaba servicios a Cubana de Aviación, se accidentó cerca de La Habana, con el resultado de 112 muertos.

FUENTE: dpa
 

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