Por: María Gabriela Santini (@sexoyespiritu)

La primera cosa que quiero contarles es que “eyaculación precoz” es un término que está en desuso ya que es difícil definir qué se considera “precoz”. Puede que un hombre eyacule a los 3 minutos de empezar a estimular su pene y para él eso esté bien, así que es difícil precisar si a él le parecería que eso fue “precoz”.

En vista de la dificultad para definir qué se considera “demasiado rápido” se ha cambiado el concepto a “eyaculación involuntaria”, lo cual significa que el hombre no puede controlar el momento en que desea eyacular.

No poder controlar la eyaculación es motivo de ansiedad para los hombres que lo padecen y hay un gran interés por entender y resolver el problema. Por mi experiencia con los talleres de sexualidad diría que es un problema muy común y muy frecuente.

Veamos algunos aspectos enfocados desde una visión holística, en este trabajo publicado por el portal especializado en contenidos de bienestar, Inspirulina:

  • Desde el punto de vista físico el problema puede ser un condicionamiento del cuerpo. El hombre aprendió a estimular su pene con escenas eróticas en revistas y películas y simplemente ha resuelto la excitación sexual con estímulos rápidos e intensos. Eso condiciona a los músculos eyaculatorios los cuales funcionan como un caballo brioso que se encabrita apenas siente que lo tocan. Hay que hacer todo un trabajo de relajación de esos músculos para que se controle la eyaculación.

  • Desde el punto de vista de las memorias guardadas podemos estar frente al caso de un hombre que en la adolescencia tuvo que aprender a eyacular rápido porque hacía el sexo escondido, apurado y con miedo. Habría que limpiar las creencias y las memorias al respecto haciéndolas conscientes y habría que hacer un masaje profundo de los músculos de la pelvis que ayude a liberar las emociones encapsuladas.

  • Desde el punto de vista social puede ser una conducta aprendida en donde el comportamiento masculino se refleja en el logro de objetivos, siendo el objetivo “eyacular” y no existe consciencia de una sexualidad del “sentir” más de cualidad femenina, con la cual puede que el hombre no se sienta conectado e inclusive tenga prejuicios al respecto. Pedirle a un hombre que tenga un encuentro sexual sin el objetivo de eyacular es para muchos un gran cambio de paradigma, pero es una de las formas de empezar el camino para controlar su eyaculación.

Mi recomendación a los hombres que desean un mayor control consciente de su eyaculación es que aprendan a estar relajados durante el sexo, que busquen disfrutarlo sin perseguir siempre la eyaculación y que aprendan ejercicios para el piso pélvico que los ayuden a relajar y contraer sus músculos a su propia voluntad.

FUENTE: INSPIRULINA

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