MIAMI.-Cándido Camero, una gloria de la música que germinó en La Habana y continuó floreciendo en Nueva York, cumplió 99 primaveras en la soledad de su apartamento en la Gran Manzana, pero siempre acompañado del cariño y la admiración de muchos.

Y a la espera de celebrar casi un siglo de vida cuando haya pasado la cuarentena, así se lo prometió su gran amigo Iván Acosta, cineasta y dramaturgo, quien mucho conoce de la historia de esta leyenda de la percusión y llegó a contarla en el documental Cándido: Manos de Fuego.

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“Está muy contento porque recibe muchas llamadas de amistades de diferentes partes. Me dijo que lo llamó un japonés que habla un poco español y no lo entendía mucho. También lo llamaron de Medellín, Colombia, de Miami, para felicitarlo. Él vive solo, tiene una señora que lo atiende y nosotros, los amigos, que nos ocupamos de él y tramos de hacerle la vida más confortable”, contó Iván Acosta a DIARIO LAS AMÉRICAS en una entrevista vía telefónica desde su hogar en Nueva York.

“También tiene un nieto que lo visita unas tres veces por semana. Es la única familia que le queda fuera de Cuba. Los ha visto por fotografías. Él tiene una caja con unas 500 cartas de su hija. ”, agregó.

Camero salió de su isla natal con 25 años en 1946. Para ese entonces ya había grabado con muchos de los pioneros del son y se había convertido en el conguero del icónico cabaret Tropicana. Tiene en su haber un sinfín de grabaciones como percusionista, arreglista o compositor. Y con sus tres tumbadoras ha acompañado a grandes leyendas de la música.

“Cuando llegó a Nueva York en 1946, comenzó a contactar con músicos del jazz a través de Billy Taylor, un gran pianista de jazz. Y así hace su entrada al mundo de jazz. Todos querían grabar con él. Ha grabado más de 600 discos con diferentes músicos como Charlie Parker, Frank Sinatra, Antônio Carlos Jobim. Chico O’ Farril lo contrató en varias ocasiones para tocar en sus conciertos”, relató.

“Tocó en concierto y grabó con Celia Cruz, además, eran muy amigos. También con Xiomara Alfaro, Miguelito Valdés, La Lupe. Y la lista es interminable. Así se fue haciendo de un gran nombre en el jazz, en la música cubana y en la latina. Continuó grabando, pero el tiempo y la edad ya le está pasando cuenta. El último concierto lo hicimos en Miami y aquí en Nueva York, el último fue el año antepasado, aunque en las navidades todavía lo llaman para tocar”, añadió Acosta.

Entre los escenarios y los estudios de grabación, al “rey de las tres congas”, como también se le conoce, no le ha faltado celebración por su cumpleaños. El pasado año lo celebró con antelación, a mediados de marzo, en Miami en una reunión íntima a la siguiente noche de haber ejecutado un solo de tumbadora de casi 18 minutos en un concierto en homenaje a Cachao en el Arsth Center.

“Le íbamos a hacer el cumpleaños aquí en mi casa. Siempre se lo celebran en muchos lados, pero nosotros le hacemos aquí una fiestecita íntima, vienen Paquito D’ Rivera, el baterista americano Bobby Sanabria, varios músicos amigos y otras amistades. Pero este año no hemos podido hacerlo. Y de eso hablábamos esta mañana. Le dije: ‘Cándido, no hay problema, ahora cuando se vaya el coronavirus nos reuniremos y celebraremos tu cumpleaños’. A él le encanta la comida criolla, y mi esposa es buena cocinera, entonces le gusta la comida de Teresa”, expuso Acosta, recordando una conversación con el músico en la mañana de este miércoles 22 de abril, día de su cumpleaños.

“Él está lúcido. Sabe lo que está pasando. Está al tanto de la situación por lo que ve en la televisión y lo que nosotros le contamos. Pero como no sale casi, no le afecta tanto. Él está en cuarentena casi siempre. Así que para él no ha sido un problema, excepto que no lo estamos visitando", agregó.

Sobre la intensidad de la actuación de Camero en el Arsth Center el pasado año, comentó:

“Parece que es poseído por un espíritu cuando empieza a tocar. A veces hay que ir y decirle al oído: ‘Oye Cándido, ya … porque no quiere parar”.

Al percusionista más longevo que Cuba vio nacer lo definen la humildad, discreción y la elegancia en el trato.

“Nunca se ha creído estrella; se ganó el cariño del público y de los músicos que han trabajado con él, siempre ha sido un caballero. Cuando yo le propuse hacer una película, él no creía que se pudiera hacer una película sobre su vida, no le parecía que su vida era lo suficientemente interesante para ponerla en un documental”, dijo el también productor musical.

Acosta conoció a Camero en la década de los años 80 y poco a poco entablaron una bonita y duradera amistad.

“Yo producía conciertos y trabajaba en una agencia de publicidad. Estaba haciendo una campaña para una cerveza con músicos del jazz latino, entre ellos Tito Puente, Paquito D’ Rivera y Cándido, y ahí nos conocimos”, recordó.

"Y así lo fui descubriendo. Él siempre andaba con un álbum de fotografías, un álbum medio rústico donde guardaba fotos con Elvis Presley, con Sinatra, con todos los músicos con los que él tocaba. Y un día me enseñó el álbum, y dije wow. Yo lo conocía como percusionista de las orquestas, pero ahí descubrí la grandeza que él representaba en el mundo del jazz afrocubano. Y me interesé por su vida, nos hicimos amigos, Él venía a mi casa a cenar”, agregó.

De esa admiración surgió la idea plasmar su historia en Cándido: Manos de Fuego, pieza biográfica que vio la luz en 2008 y que Acosta exhibió en festivales de cine alrededor del mundo.

“Le propuse hacer un documental, pero me tomó cinco años convencerlo de empezar a filmar. Lo llevamos por las calles de Nueva York y filmamos. Él va narrando su vida desde sus comienzos en la percusión, a los cinco años, con las laticas de leche condesada en La Habana. A través del documental uno va conociendo la vida de este personaje tan interesante de quien la gente se enamora, le tienen mucho cariño y admiración”, dijo.

“Usamos imágenes de su álbum de fotos, dura una hora y cinco minutos y lo han puesto en varios festivales: Barcelona, Huelva, Cartagena, Colombia, Toronto, Montreal, Nueva York, ha dado sus vueltas. Cuando él lo vio por primera vez, que una copia en bruto que le mostré aquí en casa, se echó a llorar, se emocionó mucho”.

Entre los múltiples reconocimientos obtenidos, el legendario Cándido Camero, un orgullo cubano del barrio habanero de El Cerro, tiene en su haber un prestigioso premio Grammy. También fue reconocido como Jazz Master (maestro del jazz), la mayor distinción que la National Endowment for the Arts otorga a un músico en EEUU.

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