WEST HARTFORD — Colt suspendió su producción de fusiles para el mercado civil, lo que incluye el popular AR-15, anunció la compañía, que atribuyó la decisión a cambios en la demanda de los consumidores y a una oferta saturada de armas similares.

La fabricante de armas dijo que mejor se concentrará en cumplir los contratos para abastecer fusiles a clientes militares y policiales.

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“Lo cierto es que en los últimos años, el mercado de fusiles deportivos modernos ha experimentado un importante exceso de capacidad manufacturera”, dijo el director general de Colt, Dennis Veilleux, en un comunicado. “Dado este nivel de capacidad de producción, consideramos que existe una oferta adecuada de rifles deportivos modernos para el futuro previsible”.

Veilleux dijo que la compañía, que resurgió de la bancarrota en 2016, mantiene su compromiso con la Segunda Enmienda. Afirmó que la compañía está ampliando sus líneas de pistolas y revólveres.

A pesar de la polémica nacional sobre el control de armas, la decisión de Colt parece sustentada en consideraciones de negocios y no políticas, dijo Adam Winkler, experto en políticas de armas en la Escuela de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles.

Según estadísticas del FBI, más de 2,3 millones de personas solicitaron en agosto revisión de antecedentes para comprar un arma, un incremento sobre los poco más de 1,8 millones en julio. Esas solicitudes, la mejor estadística disponible para rastrear las ventas de armas, han mantenido un aumento constante, con una ligera baja después de la elección de Donald Trump como presidente en 2016.

Las ventas de armas habitualmente suben cuando los compradores creen que su acceso a ellas está amenazado, dijo Winkler.

Sin embargo, Winkler señaló que la decisión de la compañía corre el riesgo de enajenar a su principal base de clientes.

“Hemos visto en el pasado que cuando se cree que los fabricantes de armas han cedido ante activistas que impulsan controles para las armas, los poseedores los boicotean y les perjudican el negocio en verdad”, señaló. “Si esas personas consideran que una compañía como Colt les falta el respeto a su identidad o cede a la otra parte, es posible que esa situación también acarree graves daños a otros modelos de armas de fuego de Colt”.

El debate sobre el control de armas se ha enfocado en particular en fusiles de asalto tipo AR-15 que han sido utilizados en masacres.

El precandidato presidencial demócrata y exrepresentante de Texas, Beto O’Rourke, cuya ciudad de El Paso fue escenario de un ataque a tiros en agosto en el que murieron 22 personas, ha exigido en las últimas semanas una recompra obligatoria de fusiles.

“Vamos a quitarles sus AR-15, sus AK-47, y no vamos a permitir que los utilicen más contra ustedes, compatriotas estadounidenses”, afirmó O’Rourke durante un debate entre aspirantes presidenciales demócratas efectuado este mes.

Los padres de una joven que murió en la matanza perpetrada en 2017 en Las Vegas presentaron en julio una demanda de muerte por negligencia contra Colt y otros siete fabricantes de armas, así como contra varias armerías en Nevada y Utah, argumentando que sus armas están diseñadas para que puedan ser modificadas con facilidad a fin de que disparen como si fueran automáticas.

En Connecticut, la empresa Remington enfrenta una demanda por su presunta responsabilidad en la masacre a tiros en la escuela primaria Sandy Hook en la que se utilizó un fusil Bushmaster similar al AR-15 para asesinar a 20 alumnos de primer grado y a seis maestras el 14 de diciembre de 2012.

FUENTE: AP

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