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LA HABANA.- Al filo de la madrugada, dos camiones de volteo y una pala mecánica comienzan a recoger desechos sólidos en varios vertederos improvisados del municipio Diez de Octubre, en La Habana, y el segundo del país con mayor número de habitantes.

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Un día sí, otro también, una legión de fumigadores e inspectores de salud pública intenta eliminar las larvas y escondrijos del peligroso mosquito Aedes aegypti, el enemigo número uno de las autoridades sanitarias en Cuba.

Pero de nada vale ese esfuerzo. A las pocas horas que las brigadas de limpiezas erradican un vertedero, los vecinos de la zona regresan a tirar basuras y escombros.

Edel, funcionario de higiene y epidemiologia, reconoce que “es imposible abatir al Aedes aegypti con una ciudadanía irresponsable, un sistema de acueductos y alcantarillados con roturas y salideros, mientras “no se cuenta con todos los recursos disponibles para combatir el dengue, chikungunya y el zika”, opina el funcionario.

Fidel Castro, difunto dictador que vestía con botas militares y casaca verde olivo, diseñó diversas estrategias para erradicar al mosquito. Con su acostumbrado lenguaje belicoso, el aparato propagandístico del partico comunista lo enmarcaba como si se tratara de un desembarco de tropas.

En la Isla todo es una batalla. Lo mismo para traer de vuelta al niño balsero Elián González, enfrentar un huracán categoría cinco, que ganar un puñado de medallas de oro en mundiales o juegos olímpicos.

En 1981, al clausurar un curso intensivo para los jefes provinciales y municipales de la Campaña Anti-Aedes aegypti, Castro expresó “pensamos erradicar primero la epidemia, pero no nos vamos a conformar, vamos a seguir la lucha hasta erradicar el mosquito. Ese es el propósito”, afirmó entonces con su optimismo habitual.

La realidad fue diferente. Durante ese verano, el virus del dengue sería el causante de una epideamia de fiebre hemorrágica que causó la muerte a 158 personas, entre ellos 101 menores de edad. En 1983, en un congreso de medicina tropical en Calgary, Canadá, el científico cubano Gustavo Kourí aseguró (sin proveer pruebas convincentes) que una cepa del virus del dengue fue introducida, de forma deliberada, por Estados Unidos.

Perspectivas

Edel, funcionario de Higiene y Epidemiología del municipio Diez de Octubre y quien en 1986 comenzó a trabajar en la campaña contra el Aedes aegipyti en 1986, recuerda que el Estado derogaba grandes partidas en moneda convertible para eliminar la epidemia del dengue: “Se compraban camiones militares para fumigar con poderosos insecticidas, se disponía de una flota de aviones que fumigaban en todas las ciudades del país y se movilizaba a miles de soldados y oficiales del ejército para fumigar casa por casa. El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) contaba con una gran cantidad de recursos, gracias al cheque en blanco que nos giraba la desaparecida Unión Soviética”.

Y añadió: “Entonces, la infraestructura hidráulica no estaba tan dañada como actualmente. Si en aquella etapa de vacas gordas no pudimos erradicar el Aedes aegypti, ahora con menos recursos es como arar en el mar”.

Un especialista, que prefiere el anonimato, contó a DIARIO LAS AMÉRICAS que la causa fundamental de que las autoridades no hayan podido eliminar al vector que provoca la epidemia del dengue, "sin dudas es la distribución de agua potable. Hoy, en muchas zonas de La Habana, el agua se distribuye en días alternos, otras miles de familias ni siquiera tienen ese servicio. Eso obliga a la gente a guardar agua en recipientes que no tienen la protección adecuada. Si el servicio de agua fuera las veinticuatro horas, los ciudadanos en Cuba no tendrían que tener depósitos y todo tipo de reservorios artesanales para depositar el agua. Es la principal causa que debemos eliminar si queremos de verdad cortar la epidemia del dengue”.

Realidad

Con la llegada del período lluvioso en la Isla, las posibilidades de que aumente el número de casos de dengue y otras enfermedades trasmitidas por el mosquito Aedes aegypti son considerables.

Idania, doctora, opina que “el dengue en Cuba se han convertido en una pandemia. Existen varios tipos de dengue y todos son peligrosos si no se le da una atención primaria. Aunque no tengo una estadística, para corroborarlo, por mi experiencia puedo certificar que el número de casos se ha disparado en el consultorio donde trabajo. El personal de salud comenta que la cifra de fallecidos ha crecido. Pero las autoridades prefieren guardar silencio”.

Carilda Peña, directora nacional de vigilancia y lucha antivectorial en el MINSAP, en declaraciones recientes, dijo que “los meses de lluvia son los más peligrosos, porque se acrecientan los factores que propician los focos de Aedes aegypti”. Y señaló que "todas las provincias, en mayor o menor grado, reportan la presencia del vector, principalmente en las cabeceras provinciales, porque es allí donde hay más concentración demográfica, mayor cantidad de depósitos de agua y mayor generación de desechos”.

Según Eduardo, especialista epidemiológico, “cuando usted mira el mapa del puesto de mando en La Habana, verá que sus quince municipios están en color rojo. Cada año se hacen los mismos planes, que por ahora no han dado resultado. No se intenta nada nuevo. En 2019, con la situación coyuntural (crisis económica), contamos con menos recursos, combustible y pesticidas para combatir el mosquito. Además de la típica irresponsabilidad de mucha gente, que no permite que fumiguen en sus casas o no toman las medidas adecuadas para eliminarlo. A eso súmale los vertederos que unido a la falta de agua e higiene, es la combinación perfecta para que aumente el Aedes Aegypti”.

Yosvany, trabajador por cuenta propia, asegura que la atención en los hospitales es al trozo. "Estuve tres días con fiebre alta y dolores por todo el cuerpo. Cuando fui al policlínico, la doctora me recomendó que tomara abundante líquido y dos analgésicos diarios. Tuve que pedirle que me hiciera la prueba del torniquete (que arroja la presencia de dengue). Cuando se convenció de que tenía dengue, tuve que esperar casi ocho horas para que una ambulancia me trasladara a un hospital. Allí encontré que las salas están desbordada de casos de dengue y zika. Han creado espacios para poner a los nuevos casos. En la sala donde me ingresaron habían fallecido tres personas, muertes el médico certificó por otras causas. Ante la falta de higiene, pésima comida y poca profesionalidad de algunos enfermeros y técnicos, al tercer día abandoné el hospital y por mi cuenta y riesgo me fui para mi casa”.

Treinta y ocho años después que el dictador Castro alardeara de que el sistema de salud cubano iba a erradicar el dengue y eliminar al mosquito Aedes aegypti, se han multiplicado las variantes de dengue y han aparecido nuevas enfermedades trasmisibles como el zika o el chikungunya. Actualmente, los infestados se cuentan por cientos en cada municipio. Las autoridades guardan en secreto el número de fallecidos. La ‘batalla’ contra el dengue se ha perdido.

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