NUEVA YORK.- "¿Qué tenemos que hacer para tenerte?", preguntó el director musical designado Jaap van Zweden a Deborah Borda, la presidenta de la Filarmónica de Los Angeles, mientras tomaba su mano durante una cena en Beverly Hills. Así fue como la convenció de ponerse al frente de la Filarmónica de Nueva York, que el domingo cumple 175 años.

"Si hay alguien en el mundo que sepa cómo se gestiona una orquesta, esa es ella", declaró Van Zweden. "Y aún más importante, cómo llegar a los espectadores y cómo crear un vínculo con la ciudad".

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Borda preside desde el 2000 la Filarmónica de Los Angeles y, según los críticos, con considerable éxito. La presidenta ya estuvo en la orquesta de Nueva York en los años 90 y ahora se dejó convencer para volver en septiembre. Todo un éxito para la Filarmónica de Nueva York, que en los últimos años ha protagonizado titulares con disputas internas y dificultades financieras.

Desde principios de la década del 2000, la Filarmónica ha cerrado todas las temporadas con pérdidas. El actual presidente, Matthew VanBesien, anunció en enero su dimisión, al que le siguieron otros miembros de la cúpula directiva. La orquesta ha ido cayendo cada vez más en el ránking de las instituciones musicales de la metrópolis estadounidense.

Y eso que es una de las más antiguas de Estados Unidos y tiene una historia destacable. La Sociedad Filarmónica de Nueva York (Philharmonic Society of New York) fue fundada el 2 de abril de 1842 y por ella pasaron estrellas de la dirección como Gustav Mahler, Arturo Toscanini, Leonard Bernstein, Pierre Boulez, Zubin Mehta, Kurt Masur o Lorin Maazel.

Tras varias mudanzas, encontró su lugar definitivo en la sala de conciertos David Geffen Hall del Lincoln Center en el exclusivo barrio de Upper West Side de Manhattan.

Sin embargo, su sede debe ser renovada, lo que supone uno de los grandes problemas. Por una parte, los expertos se preocupan por la financiación de la obra, y además la orquesta deberá trasladarse a otro lugar durante dos temporadas.

Pero la nueva presidenta se muestra optimista: "La Filarmónica de Nueva York es una institución muy importante en este país y cuando las cosas no le salen redondas, todos lo notan. Todos los retos son una oportunidad. Y ahora nos enfrentamos a grandes desafíos, no lo niego, pero son también grandes oportunidades".

Al lado de la nueva presidenta y como sucesor de Alan Gilbert como director musical estará a partir de la temporada 2018/2019 el holandés Van Zweden, que fue tan importante en la decisión de Borda a favor de Nueva York, su ciudad natal.

El aniversario de la orquesta se celebra desde principios de la temporada con numerosos conciertos y galas, a pesar de las dificultades que atraviesa la institución. La Filarmónica de Viena, que también cumple este año 175 años, lo celebra junto a la neoyorquina con una exposición común en las dos ciudades.

Mientras tanto, los neoyorquinos esperan con impaciencia el que es el concierto anual más popular de la orquesta, que tiene lugar en verano, en el Central Park, con fuegos artificiales como broche de oro sobre el skyline de Manhattan.

FUENTE: EFE

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