Golpeados por una crisis de salud pública como consecuencia de la pandemia de coronavirus, más de un millón de personas en Florida se inscribieron para recibir cupones de alimentación en los últimos cuatro meses, llevando la asistencia a 3.8 millones de residentes del estado con los condados de Miami-Dade, Broward y Orange en los primeros lugares por volumen de peticiones.

Más de 1.13 millones de personas en Florida recurrieron al programa de ayuda alimentaria entre marzo y junio, cuando en pleno auge del virus el cierre forzado del estado paralizó y destruyó cientos de miles de puestos de trabajo, revelan los datos compilados por DIARIO LAS AMÉRICAS.

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En el caso de Florida, mientras que en enero 2.7 millones de personas recibían asistencia para comprar alimentos (13% de la población), en junio eran 3.8 millones, un salto de 43% en seis meses, muestran las últimas cifras disponibles en el Departamento de Niños y Familias.

El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) o “food stamps”, como se conoce popularmente, permite que las personas con bajos ingresos puedan comprar alimentos en las cadenas de supermercados del país. En Florida está bajo la administración del Departamento de Niños y Familias financiado con dinero federal.

En pleno debate político en el Congreso y Senado para la extensión de las ayudas, los fondos extraordinarios para food stamps se encuentran en el ojo del huracán. Los republicanos dijeron que estarían abiertos a negociar mayores beneficios para este plan, pero chocan con los demócratas en el monto total.

Hasta abril, con la economía bajo llave, 43 millones de personas estaban recibiendo asistencia nutricional en todo Estados Unidos, cinco millones más que en enero, lo que representa casi 12% de la población del país, halló DIARIO LAS AMÉRICAS sobre la base de datos del Departamento de Agricultura.

Sin embargo, los 43 millones de beneficiarios hasta el momento no superan los casi 48 millones que recibieron asistencia nutricional debido a la Gran Recesión de 2008.

Amanda Gómez es una madre soltera cuya hija aún no cumple los seis años. En marzo su trabajo en un prescolar del condado de Broward se vio afectado por la cuarentena y el único recurso extraordinario para no pasar hambre era la asistencia de SNAP.

“Sin eso, literalmente, íbamos a morir de hambre mi niña y yo. Durante estos meses ha sido mi salvación recibir esa ayuda. Yo la dedico solo a la comida de mi hija y luego compro alimentos básicos como las frutas, la carne o cosas que ambas podamos comer”, relata Amanda. Su empleador le ha reducido la jornada de trabajo a un máximo de 25 horas semanales. “Es poco, pero es mejor que nada”, lamenta.

“El Departamento de Niños y Familias ha trabajado para garantizar que todos los floridanos elegibles reciban los beneficios del SNAP de manera oportuna”, dijo Beatriz López, una portavoz de esta agencia estatal.

“A lo largo de la duración de la pandemia, dado que las aplicaciones SNAP aumentaron en más de 400%, esta ha sido una prioridad para toda la agencia”.

El programa de Autosuficiencia Económica (ESS) de Florida, dijo la vocera, hizo los ajustes necesarios a la fuerza laboral, incluida la reutilización de más de 1.300 empleados actuales para administrar el aumento del volumen de llamadas y procesar las nuevas aplicaciones.

Sin distinciones

La voracidad de la pandemia golpeó todos los estamentos de la sociedad estadounidense, pero las familias de bajos ingresos vieron más afectados sus presupuestos ante el escaso margen de ahorro y el nivel de deudas acumulados.

El subsidio al desempleo, el cheque de estímulo y los food stamps, se convirtieron con esta crisis en el salvavida de millones de familias, pero con la expiración de ciertas ayudas federales a finales de julio el riesgo es que cientos de personas queden desamparadas.

Para el Departamento de Agricultura, que implementa hoy el programa desde sus orígenes hace 80 años, el SNAP es la “piedra angular” en la cadena de asistencia nutricional de la nación.

Los beneficios están disponibles para la mayoría de las personas que cumplen con los requisitos financieros y no financieros, y el programa sirve a un amplio espectro de personas de bajos ingresos, sobre todo en estos momentos cuando hay más de 20 millones de desempleados.

Miami alimentos coronavirus
Cientos de voluntarios entregan alimentos a necesitados en Miami.

Cientos de voluntarios entregan alimentos a necesitados en Miami.

El shock económico para Florida a raíz de la pandemia fue extraordinario, en parte, por su modelo de economía de servicios.

Con la actividad aeroportuaria paralizada en todo el mundo, los cruceros anclados, atracciones turísticas detenidas y cientos de hoteles cancelando reservaciones, eventos, bodas, el golpe financiero se hizo sentir en los condados cuyo corazón económico depende de la recreación.

Con 1.7 millones de hogares recibiendo food stamps, Florida es el cuarto estado de la nación con mayor número de participantes en este programa social en términos porcentuales. Massachusetts ocupa el primer lugar seguido por California, Nueva York, indican los datos del Departamento de Agricultura con estadísticas hasta abril.

Para tener una idea de cómo Massachusetts escaló de forma alarmante en las peticiones de food stamps, en marzo unas 813 mil personas solicitaron asistencia, pero en abril lo hicieron 1.5 millones, un salto de 89,5% en un mes. Si se compara con abril de 2019 la diferencia es de 104.7%.

Para Carlos Gómez, un inmigrante venezolano en Boston, la situación fue compleja. Sin empleo al haber cerrado el restaurante donde trabaja, no podía recurrir al programa de asistencia alimentaria por sus ingresos acumulados. “En marzo estuve bien, pero en abril los ahorros se me fueron. Si bien no pude recurrir a las estampillas de comida, los bancos de alimentos fueron mi salvación. Al menos para cosas básicas”.

Muestra del caos

Cuando el gobernador Ron Desantis declaró la interrupción de las actividades en buena parte de Florida, las consecuencias económicas eran previsibles para condados como Miami Dade, Orange o Broward, cuyo pulso por el turismo y los servicios, mantiene la vitalidad de sus finanzas.

Con 2.5 millones de habitantes, Miami-Dade pasó de 519.938 peticiones de SNAP, en marzo, a 746.759 en junio, un crecimiento de dos dígitos que la convirtió en uno de los diez mayores condados de la nación que vio un aumento exponencial de asistencia alimentaria con fondos federales.

La ciudad de Orlando, en el condado de Orange, vio a partir de marzo como los turistas y residentes dejaron de llegar cuando los parques de Disney World cerraron sus puertas. En consecuencia, hoteles, restaurantes, centros de recreación independientes, se sumaron al apagón comercial conforme la pandemia se expandía. Eso se tradujo en miles de puestos de trabajo perdidos donde la ayuda federal y estatal fue vital.

Para marzo unos 179.000 residentes de Orange –un condado de 1.3 millones de habitantes- se inscribieron para recibir food stamps, pero en junio ya eran 281.000, algo más del 10% de la población. Con la apertura de los parques de Disney y sus atracciones, la situación puede comenzar a mejorar.

SNAP se enfoca en los beneficios según las necesidades. Los hogares muy pobres reciben más beneficios de SNAP que los hogares más cercanos a la línea de pobreza, ya que necesitan más ayuda para pagar una dieta adecuada.

“Los beneficiarios de SNAP en Florida recibieron $4.04 billones en asistencia en 2019”, explicaron en un reporte Catlin Nchako y Lexin Cai, analistas del Centro de Presupuestos y Prioridades de Política (CBPP), un instituto de investigación no partidista en Washington.

Moody's Analytics estima que, en una economía débil, $ 1 en beneficios de SNAP genera $ 1.70 en actividad económica, según un informe del CBPP.

El tema de los cupones para alimentos, excluido de las facturas de ayuda anteriores, es una prioridad para la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, entre otros demócratas poderosos, que han aprobado un aumento del 15% en el beneficio de estampillas para alimentos como parte de su proyecto de ley de alivio de coronavirus de $ 3.5 billones, reportó ABC News.

Para una economía aún convaleciente como la de Florida, contar con mayores fondos para dispensar ayuda alimentaria es vital en este momento, estando en riesgo la salud y bienestar de miles de familias con niños, adultos mayores o discapacitados, los más beneficiados de este programa.

Especial
@franchuterias

FUENTE: Este texto fue realizado por ITEMP, un equipo de investigaciones periodísticas

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