El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido con una sonora lluvia de abucheos por parte de los aficionados presentes en el Madison Square Garden durante el tercer partido de las Finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs.
Trump hizo historia al convertirse en el primer presidente estadounidense en ejercicio que asiste a un encuentro de las Finales de la NBA. Sin embargo, su presencia no pasó desapercibida entre los más de 19.000 espectadores que llenaron el recinto neoyorquino.
Durante la interpretación del himno nacional, los aficionados coreaban "USA, USA", pero la reacción cambió cuando la imagen del mandatario apareció en las pantallas gigantes del estadio realizando un saludo militar. Los aplausos dieron paso a fuertes silbidos y abucheos que se prolongaron durante varios segundos.
El presidente siguió el partido desde uno de los palcos del propietario de los Knicks, James Dolan. También estuvieron presentes varios miembros de su administración, asesores cercanos y otras figuras políticas.
Su llegada provocó un amplio despliegue de seguridad alrededor del Madison Square Garden. La Policía de Nueva York y el Servicio Secreto establecieron un extenso perímetro de control en los alrededores del recinto, obligando a los aficionados a pasar por múltiples puntos de revisión similares a los de los aeropuertos.
Las medidas provocaron largas filas desde horas antes del inicio del encuentro y obligaron a cancelar la tradicional zona de visualización para aficionados instalada junto al estadio durante los playoffs.
Algunos seguidores expresaron su frustración por la falta de información sobre los accesos y los cambios en la circulación alrededor del recinto, aunque las autoridades defendieron el operativo alegando la necesidad de garantizar la seguridad presidencial.
La presencia de Trump también generó pequeñas protestas en las inmediaciones del estadio, donde algunos manifestantes exhibieron pancartas en contra del mandatario.
Dentro de la cancha, la noche tampoco terminó como esperaban los aficionados locales. Los Knicks vieron cortada su racha de 13 victorias consecutivas en los playoffs tras caer 115-111 ante los Spurs.
Impulsados por una brillante actuación de Victor Wembanyama, los texanos recortaron la diferencia en la serie y se colocaron 2-1, manteniendo vivas sus opciones de conquistar el campeonato.
Entre los asistentes al encuentro también estuvieron el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, el exbeisbolista Derek Jeter y el exmariscal de campo Eli Manning.
La expectación por el partido ya había disparado los precios de las entradas a niveles históricos, con boletos que superaban ampliamente los 5.000 dólares y ubicaciones privilegiadas valoradas en decenas de miles.