MIAMI - La dictadura de Daniel Ortega a través de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), envió una circular a las aerolíneas en la que prohíbe el ingreso a Nicaragua de los cinco integrantes de la Comisión de alto nivel diplomático de la Organización de Estados Americanos (OEA), integrada recientemente por el Consejo Permanente. La Comisión estaría formada por el jefe de gabinete del Secretario General de la OEA, Gonzalo Koncke y Pablo Sandino, oficial de prensa de la OEA.

La circular firmada por el Director de la DGME, Juan Emilio Rivas Benítez, fue enviada este sábado a las diferentes aerolíneas que ofrecen su servicio en Nicaragua en la que prohíben el ingreso a la nación centroamericana a los embajadores Carlos Trujillo, representante de Estados Unidos en la OEA; Elisa Ruíz Díaz, representante de Paraguay; Audrey Marks, embajador de Jamaica en la OEA; a Leopoldo Francisco Sahores, subsecretario de Asuntos de las Américas del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina; Sebastien Sigouin, director de Asuntos Globales de Canadá para Centroamérica, Cuba y República Dominicana.

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Los miembros de la Comisión estarían llegando a partir de este sábado.

La decisión emitida por el régimen del sandinista Daniel Ortega, expresa que a partir del día 14 de septiembre "no está autorizado el ingreso a Nicaragua, ni podrán ser abordados con destino a Nicaragua" los representantes de la OEA, antes mencionados.

La circular especifica el día, en qué vuelo viajarían los siete ciudadanos y la hora prevista a arribar a Nicaragua.

La OEA acordó a través de una resolución aprobada en la 49na sesión de la Asamblea General de la OEA, realizada el pasado 28 de junio en Medellín, Colombia, crear la Comisión con el propósito de buscar una salida a la grave crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde el 18 de abril de 2018, que ha dejado más de 325 personas asesinadas, en su mayoría por disparos de francotiradores; más de 2 mil heridos, y aún permanecen 136 presos de conciencia en las mazmorras del régimen.

El pasado 28 de agosto durante una sesión ordinaria del Consejo Permanente de la OEA, se acordó la creación de una Comisión de alto nivel, que quedó constituida por las representaciones de Argentina, Paraguay, Estados Unidos, Canadá y Jamaica.

La Comisión de alto nivel tiene el mandato de realizar gestiones diplomáticas durante 75 días para procurar una salida a la crisis de Nicaragua. De no haber resultados se podría convocar una Asamblea General Extraordinaria para aplicar la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, ante las intransigencias del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Según el régimen sandinista, la Comisión es un mecanismo que no han solicitado y a su juicio la medida es una injerencia en los asuntos internos de Nicaragua.

Mayor presión

En una reciente entrevista a Diario Las Américas, el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, a quien el régimen le ha prohibido el ingreso, afirmó que si Ortega impide el ingreso de la Comisión a Nicaragua, ello tendría como consecuencia una mayor presión sobre ese régimen.

“La Comisión le tiene que reportar los hechos a la Comisión de la OEA y los cancilleres, y la mayoría de los países no va a aceptar que Ortega niegue la cooperación. Y esto no es solo en Las Américas, los países de Europa están vigilando el progreso que vaya a tener la Comisión. La presión internacional, económica e individual sigue sobre la mesa. La Comisión no descarta que Estados Unidos y otro país tomen otras medidas”, dijo el embajador Trujillo.

No es la primera vez que la dictadura sandinista se opone al trabajo de la OEA para encontrar una salida a la crisis interna. Ortega ha cancelado la permanencia en ese país de organismos de derechos humanos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las Naciones Unidas, ha impedido el ingreso del Grupo de Trabajo para Nicaragua, creado por el Consejo Permanente de la OEA en agosto de 2018, en un intento de encontrar una salida a la crisis que ha dejado 328 muertos, más de 2,000 heridos, más de 700 presos políticos y decenas de miles de exiliados.

“Si el Gobierno no está dispuesto a trabajar con la Comisión, va a tener que explicar a todos los cancilleres que votaron por este mandato, incluso a los que no estaban decididos a votar en favor de la creación de la Comisión de alto nivel, cuál es la razón por la que no quieren participar . Me imagino que si no quieren participar y tratan de ocultar toda la información necesaria a la comunidad internacional, no solo a Estados Unidos va a reaccionar de una manera muy contundente”, aseveró.

Una de las primeras tareas que se ha propuesto la Comisión es definir la hoja de ruta.

“Creo que lo más importante debe ser definir en qué situación esta Nicaragua, cómo ha llegado allí y cómo salir hacia adelante. Creo que eso debe ser la primera conversación que es bastante compleja, pero debemos comenzar por esa ruta”, preciso el diplomático durante la entrevista.

Reformas electorales

Tras dar por finalizadas las negociaciones con la opositora Alianza Cívica a inicios de agosto, el régimen de Ortega solicitó a la OEA reanudar el trabajo de reformas electorales, un tema del que vienen hablando desde hace dos años, pero sin resultados hasta la fecha. La representación de Ortega en la OEA dejó entrever que solo discutirá los temas electorales directamente con la OEA.

El embajador Trujillo indicó que las reformas tienen que ser reales y de buena fe, al recordar que no ha habido avances en torno a las mismas.

“No han avanzado absolutamente nada, yo creo que para haya reformas democráticas y para que sean legítimas y aceptadas por el pueblo y la comunidad internacional, tienen que incluir a todos los actores de la sociedad civil, incluyendo a los partidos [políticos]. Todas las personas que son aspirantes al poder político deben reunirse e informarles la mejor manera de avanzar”.

El diplomático estadounidense también se refirió al diálogo nacional entre el régimen y la Alianza Cívica. “En este momento hablar de diálogo sin fin, o hablar de diálogo que no tenga ni condiciones ni compromisos, en la opinión de los Estados Unidos, es una pérdida de tiempo. Si va a ver diálogo, tiene que haber compromisos, pero por ahora sería [una manera de] ganar tiempo [para el régimen] y una oportunidad perdida”, indicó.

“No debe ser una pérdida de tiempo para la OEA, para los actores políticos. Los Estados Unidos no va a aceptar ninguna negociación política que no incluya a todas las partes políticas”, subrayó.

En el caso de Venezuela, Trujillo afirmó “Estados Unidos entiende que el mundo ha puesto bastante presión y dado seguimiento al tema de Venezuela. Espero que lo hagan también sobre Nicaragua, un caso al que no se le ha dado el seguimiento necesario como Venezuela, obviamente un país más grande, donde hay más presión económica y social”.

El diplomático amplió que no se puede olvidar que “en Nicaragua más de 500 personas han fallecido [por la represión], hay presos políticos y faltan las condiciones para una democracia. Eso es algo con lo que la comunidad internacional tiene que ser mucho más activa”, puntualizó.

Adelanto de elecciones

El embajador subrayó que la posición de Washington en el tema del adelanto de las elecciones presidenciales, como una salida a la crisis en Nicaragua ha sido bastante clara: “’se deben de adelantar, ese es el punto de vista de Estados Unidos, no de la Comisión, porque no se ha hablado sobre ese tema en la misma”, apuntó.

En torno a la aprobación de la Carta Democrática Interamericana, un proceso que se inició en enero de este año, Trujillo declaró que continuará hasta después de la presentación del informe que elabore la Comisión.

“La mayoría de los cancilleres van a esperar que el reporte salga de esta Comisión para determinar los próximos pasos sobre la Carta Democrática Interamericana", subrayó.

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