MIAMI- El caos creado por la administración del presidente Joe Biden en la frontera sur -con su política de "puertas abiertas"- ha tomado mayor relevancia con la respuesta de estados como Texas y Arizona.

El Distrito de Columbia, donde se encuentra la ciudad de Washington, ha pedido "desplegar" a las tropas de la Guardia Nacional ante la "crisis humanitaria" provocada por los autobuses de inmigrantes enviados desde Texas y Arizona, afirmó la alcaldesa Muriel Bowser.

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La funcionaria electa confirmó haber pedido al secretario de Defensa, Lloyd J. Austin, "que despliegue la Guardia Nacional de DC", el Distrito de Columbia, "siempre que la necesitemos para hacer frente a la crisis humanitaria que prevemos aumente con el número de personas que cruzan la frontera en busca de asilo", afirmó la alcaldesa demócrata.

Desde abril, el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, ha enviado autobuses llenos de migrantes irregulares a Washington en respuesta a la inacción de Biden sobre la crisis creada por su propio gobierno en la frontera sur y la continuidad de su fallida política migratoria, que ha dado enormes ganancias a los cárteles de la droga y traficantes de personas, además de disparar los delitos, violaciones, torturas y asesinatos en los estados fronterizos y del lado mexicano.

Arizona le da la misma respuesta a Biden

Con la misma situación en Arizona, el gobernador Doug Ducey también comenzó a enviar autobuses a Washington en protesta contra Biden.

Según Bowser, la alcaldesa de Washington, se ha distribuido más de un millón de dólares en subvenciones de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) y a las ONG para afrontar la crisis en la capital estadounidense.

El "gobierno federal debe hacer su parte y tomar una iniciativa para abordar lo que vemos como una creciente crisis humanitaria", reiteró Bowser, quien agregó: "Debemos asegurarnos de que haya una respuesta federal, no una respuesta ciudad por ciudad, estado por estado".

Al parecer, la alcaldesa está de acuerdo con la política de Biden y sólo le molesta no tener el respaldo financiero y logístico del gobierno federal, con el dinero de los contribuyentes norteamericanos.

Pero lo más significativo es que el presidente Biden, quien convirtió la política migratoria ordenada de Trump en su bandera de campaña y criticó en todo momento la construcción del muro fronterizo, ahora ordena terminar el mismo muro en una zona abierta del sur de Arizona -cerca de Yuma- que se ha convertido en uno de los lugares de mayor actividad para el cruce de inmigrantes.

Durante su campaña, Biden había prometido poner fin a todos los proyectos de construcción del muro, pero el gobierno acordó posteriormente erigir algunas barreras, citando motivos de seguridad.

Después de año y medio de mandato caracterizado por el desorden en la frontera, ahora la Casa Blanca le preocupa la seguridad nacional a pocos meses de las elecciones legislativa para el control del Congreso.

Seguridad Nacional justifica caos de la Casa Blanca

Para justificar los graves errores de la Casa Blanca en su plataforma de inmigración, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) señaló este jueves 28 de julio a la prensa y a la opinión pública que las obras para completar cuatro grandes tramos inconclusos en el muro cerca de Yuma "brindarán mayor protección a los inmigrantes, quienes pueden resbalar o ahogarse al caminar a través de un sector poco profundo del río Colorado".

En los primeros 18 meses de la administración Biden, supuestamente no resbalaba ni se ahogaba nadie. Los argumentos del actual gobierno son lamentables e indignantes.

La realidad es que la presión de Texas y Arizona ha puesto contra la pared a la Casa Blanca y le ha creado en Washington un caos similar al que sufren los residentes de estos estados, desde que Joe Biden llegó a su Oficina Oval y desarticuló la política de cumplimiento de la ley del expresidente Trump.

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en junio el número de encuentros con [inmigrantes ilegales] en la frontera sur de Estados Unidos fue de 207.416. El dato se refiere a las personas que se entregan o son detectadas al cruzar, y no incluye a quienes logran burlar las patrullas federales. De esa cifra oficial, el 26% ha intentado cruzar al menos una vez en los últimos 12 meses.

Por otra parte, se calcula en varias decenas de miles mensualmente los inmigrantes no vistos por los oficiales de inmigración y que entran al país como a su propia casa.

La terminación del muro en la frontera EEUU-México fue una de las prioridades en la agenda del expresidente Donald Trump y ahora el gobierno de Biden retrocede de cierta manera ante el grave problema e [indirectamente] le da la razón a su predecesor.

La seguridad fronteriza sigue siendo un tema de enorme importancia para los candidatos de ambos partidos, de cara a las elecciones primarias de este año.

El muro que tanto criticó Biden ahora ordena levantarlo

Biden suspendió nuevas obras del muro después de asumir el cargo, pero desde entonces ha completado en silencio las partes inconclusas que se ubican a poca distancia al sur de Yuma.

Los agentes fronterizos hicieron más de 160.000 detenciones de inmigrantes ilegales entre enero y junio en el sector Yuma, una cifra casi cuatro veces mayor en comparación con el mismo período del año anterior. Los dos sectores con mayor actividad fueron Del Rio y Rio Grande Valley, en el sur de Texas.

La zona de Yuma se “ha convertido en la nueva Isla Ellis para Arizona, a donde llegan personas de lugares como Etiopía, Cuba, Rusia, Ucrania, India, Colombia y Nicaragua", debido al atractivo de una Casa Blanca que hace de la migración una prioridad de su agenda de extrema izquierda.

“Hay personas que atraviesan medio mundo en avión, tren y automóvil”, señaló el ambientalista de Arizona y crítico de Trump, Myles Traphagen, quien “así que es un gran error esperar que el cierre de cuatro pequeñas aperturas los hará dar la media vuelta y reservar un vuelo de regreso en Air Ethiopia”.

Activistas en San Diego aseguran que la Patrulla Fronteriza del lugar les ha informado de planes para levantar dos enormes vallas con bolardos de 9,1 metros (30 pies) de altura a través del emblemático Parque de la Amistad.

Al igual que el proyecto de Yuma, la construcción adicional fue financiada durante el gobierno de Trump, pero no se pudo completar antes de que concluyera su presidencia.

La crisis humanitaria de la frontera sur de EEUU se une a las demás fomentadas por la adminitración Biden en apenas año y medio en Washington. El gasto de la Casa Blanca en inmigración podría llegar al billón de dólares entre 2021 y 2022, fondos que pagan los ciudadanos norteamericanos y residentes legales.

En estos momentos, los estadounidenses sufren la peor inflación, recesión y escasez en cinco décadas. Lo peor es que la incertidumbre reina en el país más poderoso del mundo, desde que un gobierno supeditado a la extrema izquierda ha dado sobradas muestras de hacer pedazos la tranquilidad y prosperidad del pueblo estadounidense.

lmorales@diariolasamericas.com

FUENTE: Con información de AFP y AP

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