MIAMI.- José Uz y Ariel Martínez tienen clara cuál debe ser la primera medida de Donald Trump como presidente: "Sentarse en el Despacho Oval con todas las órdenes ejecutivas de Barack Obama y empezar a revocarlas con su pluma, incluida toda su política hacia Cuba", coinciden los dos hombres de origen cubano, convencidos de la victoria del candidato republicano en las elecciones estadounidenses.

"Obama ha abierto una puerta en Cuba sin pedir nada a cambio. Siguen los presos políticos y las violaciones a los derechos humanos. Lo único que cambia es que ha dado a la dictadura cubana una infusión de dinero en forma de turismo y negocio", dice Martínez, un informático de 42 años, hablando del deshielo entre Washington y La Habana.

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Él y Uz, perito forense de 48, comparten su amor por Trump y su odio a todo lo que suene a socialismo. Obama es para ellos "un rojo comunista en el closet" y maldicen la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba impulsada por el presidente. Están seguros de que todo cambiará tras las elecciones del 8 de noviembre.

El letrero de la entrada al "diner" en el que conversan con dpa en Miami Lakes dice "Latin American Grill". Es un pueblo del condado de Miami-Dade, a una media hora en automóvil de la ciudad de Miami. Los camareros son hispanos, en su mayoría cubanos, y en las mesas que van siendo ocupadas según avanza la mañana se escucha español salpicado por palabras y frases en inglés.

De los cerca de 2.7 millones de habitantes de Miami-Dade, casi un millón son de origen cubano. Destino del exilio primero y de la emigración económica después, en torno al 70 por ciento de los 1.4 millones que viven en Florida se concentra allí.

Martínez y Uz pertenecen al grupo aún marcado por el exilio de sus padres. El primero salió de niño de la isla, en la que asegura que la mayor parte de sus familiares por parte de padre fueron presos políticos. El padre del segundo era parte del Gobierno de Fulgencio Bautista y volvió a Cuba para pelear en Bahía de Cochinos, cuenta.

Siempre han votado republicano y volverán a hacerlo con Trump: "Representa el restablecimiento de los valores americanos", dicen.

Los dos amigos están detrás de Cubans4Trump, una iniciativa para movilizar el voto por el magnate en el sur de Florida y con la que a través de las redes sociales, organizan actos para mostrar que el apoyo hispano a Trump también existe. Las encuestas dicen sin embargo que los cubanos son la excepción en una comunidad latina que rechaza a un candidato que lanzó su carrera a la Casa Blanca con insultos a los mexicanos y que promete mano dura en inmigración.

Con algo más de 22 millones de habitantes, Florida es el tercer mayor estado del país por población. Los 29 votos que tiene en el colegio electoral y su condición pendular lo convierten en el principal campo de batalla entre Hillary Clinton y Trump. En el año 2000, solo 537 votos de ventaja sobre el demócrata Al Gore dieron al republicano George W. Bush el estado, y con él la presidencia. Obama ganó al republicano Mitt Romeney allí en 2012 por poco más de de 74.000 votos y tras hacerse con el 48 por ciento del voto cubano.

"En 1991, el 75 por ciento de los cubanos era republicano. Hoy vemos que más o menos el 50 por ciento se identifica como tal y de ellos, solo el 35 por ciento dice en las encuestas que votaría por Trump", explica a dpa Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de Florida. "Es el apoyo mayor entre los hispanos que recibe Trump, pero es la menor tasa de identificación con un candidato presidencial en la historia del voto cubano en el estado", añade el politólogo.

Los que están identificados con Trump son principalmente mayores de 65 años. Los cubanos menores, sobre todo los que llegaron después del año 2000, son o bien demócratas o independientes.

Ric Herrero, de 38 años, no solo es uno de los estadounidenses de origen cubano que apoya al Partido Demócrata. Es director ejecutivo de Cuba Now, una organización que defiende levantar el embargo, y participó en el diseño de la estrategia de Obama para la apertura hacia la isla, algo en lo que también se implicó desde Cuba Study Group, el "think tank" de empresarios cubanoamericanos que defendió ante la Casa Blanca el cambio de política.

"En Miami hay una clase cuyo poder político se fundamenta en el embargo. Se niegan al acercamiento porque les quitan su fuente de ingresos", señala a dpa tomando un café helado en el centro de la ciudad.

Todos los congresistas cubanos que Florida tiene en Washington, entre ellos el senador Marco Rubio, contrincante de Trump en las primarias republicanas, son enemigos de la política de Obama hacia la isla, se oponen a levantar el embargo y a confirmar el nombramiento del primer embajador estadounidense en la isla en más de 50 años.

"La mayoría de la gente aquí está a favor de abrirse a Cuba pero tienen temor a expresarlo porque no quieren que los llamen comunistas o vendepatrias", dice Herrero. ¿Entonces por qué siguen votando republicano? "Se hace aún por identificación. Para muchos de nosotros era casi una falta de respeto tomar posición en contra del embargo porque era como tomar posición en contra de nuestros abuelos".

Los viejos anticastristas que tuvieron que huir de Cuba van muriendo, a los cubanos de segunda y tercera generación en Florida el tema del embargo y los Castro les va quedando lejos y los que llegaron desde la década de los 80 regresan de vacaciones a la isla para visitar a la familia y ven cómo su vida está dificultada por el bloqueo.

Una encuesta que la Universidad Internacional de Florida publicó en septiembre mostró por primera vez que una mayoría de los cubanos del condado de Miami-Dade, el 54.3 por ciento, está a favor de eliminar el embargo a Cuba. Hace dos años era un 45 por ciento.

Herrero cree que el cambio generacional y demográfico que transforma el voto cubano se verá en el recuento del 8 de noviembre: augura que el porcentaje de cubanos que apoyará a Clinton puede superar el 50 por ciento.

FUENTE: dpa

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