El 14 de junio de 1930 la suerte le tocó al peruano Plácido Galindo, cuando aún no se habían inventado las tarjetas, y en el de 1974 al chileno Carlos Caszely le sacaron por primera vez la roja.
Galindo, un centrocampista limeño que en la edición de Uruguay'30 contaba 24 años, fue echado por juego brusco a los 70 minutos del partido que la selección peruana perdió por 3-1 frente a la de Rumanía.
El árbitro de ese encuentro, el chileno Alberto Warnken, consideró que el jugador fue violento y repetitivo en las patadas a los rivales, y tal como se usaba en el fútbol de la época, le ordenó verbalmente abandonar la cancha del estadio Pocitos de Montevideo.
Sin embargo, Galindo, que fue además el capitán de Perú en la primera cita mundialista, jugó el partido siguiente con su equipo, el de la derrota por la mínima diferencia frente a Uruguay, porque tampoco se habían reglamentado los castigos para los expulsados.
Pasaron 44 años para que se mostrara la primera tarjeta roja. Tras el Mundial de Inglaterra'66, el británico Kenneth Aston se inventó no solo la de este color sino también la amarilla, un día en que pasaba por un semáforo y pensaba en cómo acabar la barrera idiomática entre futbolistas y árbitros.
Las tarjetas se estrenaron en los mundiales en la edición de México'70, pero uno de los motivos por los que a esta se le considera también como la mejor de la historia es porque no hubo ni un solo jugador expulsado.
Pero el 14 de junio de 1974 en el estadio Olímpico de Berlín, en el segundo partido de la edición de Alemania'74, el árbitro turco Dogan Babacan le sacó la roja al delantero chileno Carlos Caszely por una patada al defensa alemán Verti Vogts.
Se habían jugado 67 minutos y los alemanes ganaban por 1-0 con gol de Paul Breitner.
"El árbitro me echó de una forma increíble. Fue una falta que no era para expulsión porque Vogts me había pegado 25 patadas, y uno que es delantero, como no sabe pegar, pega una y lo echan", dijo años después el chileno.
FUENTE: Agencia EFE
 

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