La música, según desvelan sus tatuajes, es la otra gran pasión del técnico de Santa Fe, quien a menudo se mueve y desgañita en la banda como en un concierto, como si quisiese trasladar la intensidad del rock a su método.
Las frases que cubren su piel, al igual que sus gestos, están cargadas de simbolismo.
Con la inscripción 'La música no mata', por ejemplo, Sampaoli defiende la inocencia de Pato Fontanet, encarcelado junto a sus cinco compañeros por la muerte en 2004 de 194 personas durante el incendio del local porteño donde actuaba Callejeros.
Cuando la banda se diluyó, el intérprete pasó a liderar la formación Casi Justicia Social, continuada después bajo la nomenclatura de Don Osvaldo.
Estas dos últimas palabras lucen también en el brazo izquierdo de Jorge Sampaoli. El derecho lo cubre la carátula del disco 'Oktubre', que Los Redondos lanzaron en 1986. Ese mismo año Diego Maradona guió a la Albiceleste al éxito mundialista. Ahí se apagó la sintonía triunfal de Argentina en los Mundiales de fútbol.
'Oktubre' está considerada la obra cumbre de Los Redondos, con temas como 'Preso en mi ciudad', 'Música para pastillas' o 'Ya nadie va a escuchar tu remera'. Jorge Sampaoli, que lleva su portada impresa en la piel, recibió una camiseta conmemorativa tras ofrecer la lista de 23 jugadores convocados para el Mundial de Rusia 2018.
El periodista Daniel Arzúa se la regaló bajo el juramento de que se la pondrá si Argentina levanta el trofeo, "en la primera conferencia de AFA".
"Se lo prometo y agradezco", convino el preparador argentino.
Inspirado en los procesos revolucionarios y en la lucha social, 'Oktubre' ilumina la transformación que Jorge Sampaoli emprendió en junio de 2017, coincidiendo con su desembarco en el banquillo celeste y blanco.
Parafraseando a Ernesto 'Che' Guevara en otro de sus tatuajes, el entrenador de Casilda debe convencer al grupo de que "no se vive celebrando victorias, sino superando derrotas".
En la historia reciente del combinado argentino hay tres especialmente dolorosas: la del Mundial de Brasil 2014 y las de la Copa América de 2015 y 2016.
"No escucho y sigo", otra frase de Callejeros que da título a su biografía, puede situarse también en el origen de la revolución futbolística que pretende implementar en Argentina. Desoír el dolor de los tropiezos es necesario para ilusionarse con éxitos futuros.
En ese sentido, el vínculo de Jorge Sampaoli con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) es por cinco años. Se alargaría, por tanto, hasta la cita mundialista de Qatar 2022.
Para entonces confía en que la selección juegue y brille al compás de 'Jijiji', el tema al que recurrió para guiar al Sevilla a la Liga de Campeones, ubicándolo en el cuarto lugar de la Liga española. Lo hizo con un juego cautivador, por lo intenso y ofensivo. Así es como quiere que 'su' Argentina sienta el fútbol una vez vea implementada su cultura en todos los equipos, desde edades tempranas, no solo en la selección mayor.
Y es que su principal anhelo es el de dotar al fútbol argentino de una "identidad definida", de ahí su apuesta por un plantel "que está más vinculado al arco de enfrente que al propio". "Por ahí va el sentimiento que tengo yo por el fútbol", manifestó.
Su 'revolución' tendrá como meta el dominio del balón y el gol y utilizará como "sistema madre el 2-3-3-2". "Nos permite tener diferentes alturas en el campo y desarrollar el juego a través de la imposibilidad que tenga el rival de poder contenernos. A través de distintas alturas podemos lograr evidenciar superioridad con el dominio de la pelota y también defendernos con ella", explicó.
Sampaoli quiere que 'su' Argentina suene rock. Tiene clara su apuesta.
Lucía Santiago
FUENTE: Agencia EFE
 

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