"Yo creo que el Mundial será como el último canto de cisne para la vieja guardia de España. Como una bonita canción de despedida. Para mí la selección española es la gran pretendiente al título", señaló en una entrevista con Efe.
Lediájov, que militó en el Sporting durante nueve temporadas (1994-2003), cree que Iniesta puede jugar tan bien o mejor que en Brasil, ya que se ha quitado un peso de encima al anunciar que se va del Barcelona, a lo que se suma su gran experiencia.
"Calidad siempre ha tenido, pero ahora tiene mucha más experiencia. España tiene la conjunción ideal de experiencia y juventud. Por un lado, Iniesta y Silva, y por el otro, Isco y Asensio. Y es que la nueva generación también es increíble", apuntó.
El actual técnico del Ajmat chechén no considera un "fracaso" el hecho de que no pudieran renovar el título en Brasil, donde fueron apeados en la primera fase.
"¿Pero quién iba a pensar que (Julen) Lopetequi lograría devolverles el hambre? Trabajó en las secciones inferiores, pero tampoco se puede decir que tuviera una gran carrera como portero, casi siempre fue suplente", apuntó.
En cambio, agregó, el seleccionador español "ha sabido encontrar el equilibrio, en gran medida porque la nueva generación también tiene un gran nivel".
Como rivales de España, el ruso ve a Alemania, "que jugarán como siempre, pero llegarán a la final".
"Alemania tiene muchas variantes. En la Copa Confederaciones vinieron con un equipo lleno de jóvenes y, de todas formas, ganaron. Pueden poner veteranos y gente más joven y ganar. Son el gran rival de España", precisó.
En cuanto a Brasil, destaca que el técnico de la Canarinha, Tite, ha logrado "unir la samba con la disciplina".
"Brasil me recuerda al equipo que fue campeón en 1994. Duros atrás y con calidad arriba. Entonces, eran Bebeto y Romario, ahora, Gabriel Jesús y Douglas Costa, que hizo maravillas con la Juventus en el Bernabeu", señaló.
Lediájov, que era un futbolista muy técnico pese a su envergadura, es partidario del "jogo bonito", por lo que espera que los tres equipos lleguen lejos en el Mundial y el torneo sea "un gran espectáculo".
No es optimista, en cambio, con la selección de su país, pese a que está encuadrada en un grupo teóricamente fácil junto a Arabia Saudí, Egipto y Uruguay.
"Hay temores fundados. No hay candidatos dignos de vestir la camiseta nacional. En ataque aún se puede encontrar algo, pero en defensa los mejores, los del CSKA, tienen casi 40 años", lamentó.
No descarta que pasen a octavos de final, ya que, aunque reconoce que el egipcio Salah hizo una grandísima temporada, "la organización a veces derrota a la calidad individual".
"Yo creo que el problema es que el seleccionador ruso (Stanislav Cherchésov) aún no tiene clara cuál será su columna vertebral. Ha hecho demasiadas rotaciones", indicó.
Culpa a la caída de la URSS y a la desintegración del sistema deportivo soviético en 1991 de la baja calidad del actual fútbol ruso.
"La generación de Arshavin fue la última que aún conservaba los principios de la escuela soviética. Cayó la URSS y hubo una dolorosa transición. No había ni escuelas, ni condiciones, ni dinero. Y esa generación se perdió", señala.
También cree que los grandes sueldos que se pagan en Rusia son un factor decisivo para la falta de progreso, ya que no emigran a otras ligas, donde la competitividad es mucho mayor.
"El nivel ahora es bueno, pero están totalmente mimados económicamente. Los futbolistas rusos reciben salarios que no se corresponden con su calidad", señaló.
Lediájov sigue manteniendo una "estrecha relación" con España, donde nacieron dos de sus tres hijos y tiene una casa en Barcelona.
Tras colgar las botas en 2004 y recibir el carné de entrenador en 2007, regresó a su club de origen, el Spartak, donde trabajó como segundo del danés Michael Laudrup.
"También estuve con Valeri Karpin y con Unai Emery. Él era un gran entrenador. Se precipitaron al echarlo. Hicieron todo lo posible para que se fuera. Después demostró lo bueno que era", señaló.
Aunque podría renovar con el Ajmat, le gustaría entrenar en un futuro en España, donde muchos de sus antiguos compañeros o rivales son ahora técnicos, como Luis Enrique, Abelardo, Marcelino o Simeone, con el que recuerda que se peleaba "todo el tiempo".
"España es técnica, control de balón, espectáculo. Nadie se plantea jugar con cinco defensas. A mis jugadores les enseñé el Lokomotiv-Atlético de Madrid (1-5), que jugó con suplentes. La velocidad del balón era tan grande que los rusos ni lo veían", señaló.
FUENTE: Agencia EFE
 

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