Con Alejandro Sabella y Gerardo Martino como técnicos, el cuadro austral dejó pasar la oportunidad de firmar un periplo victorioso, a la altura del que España protagonizó entre 2008 y 2012 con la conquista de un Mundial y dos Eurocopas.
El combinado argentino compitió las tres finales, pero su hambre y su suerte se desvanecieron en los momentos culminantes.
Un gol de Mario Götze en la prórroga sentó en el trono mundialista a Alemania. En la Copa América le aguardó un desenlace todavía más cruel: la selección de Chile alzó el trofeo en 2015 y 2016 tras imponerse en sendas tandas de penaltis.
Esa postrera final reabrió una profunda herida en la generación que capitanea el rosarino Leo Messi. El '10' anunció su renuncia a seguir vistiendo la camiseta celeste y blanca en los pasillos del Estadio MetLife de Nueva Jersey (Estados Unidos) tras su cuarta derrota en otras tantas finales con la selección mayor.
"No es para mí. Lamentablemente lo busqué, era lo que más deseaba y no se dio", dijo al comunicar su rendición.
Semanas más tarde, ya con Edgardo Bauza como preparador, el jugador del Barcelona se desdijo. "Me pasaron muchas cosas por la cabeza el día de la última final y pensé seriamente en dejarlo, pero amo demasiado a mi país y a esta camiseta", manifestó.
Desde junio de 2017, cuando fue presentado como nuevo seleccionador argentino, la pretensión de Jorge Sampaoli es "empujar a Leo a una sintonía que le emocione, que lo seduzca y que no le haga estrictamente responsable de lo que le pase al equipo".
Bajo el prisma del técnico de Casilda, Messi debe ser un argumento diferencial pero no el único. "Tenemos que encontrar identidad. Argentina no puede descansar solamente en un jugador absoluto", remarcó Sampaoli en el camino hacia Rusia.
Así, aunque habitualmente su discurso está plagado de elogios al capitán argentino -"uno de esos jugadores que aparecen cada tanto" y que "genera cosas que con otros jugadores no pasa", dijo-, en la concentración previa a la Copa del Mundo sus palabras buscaron agitar y ponderar el colectivo. "Siento que Argentina hoy tiene un potencial muy grande con chicos que juegan muy bien a la pelota", sostuvo en una rueda de prensa celebrada en Ezeiza.
Jorge Sampaoli pretende que en Rusia la selección argentina luzca como "un equipo que se defienda con la pelota, que ataque mucho y que no lo inhiba ni lo cohíba el Mundial".
"Quiero que tengamos la oportunidad de disfrutar del juego como un argumento de imposición, que no encontremos el resultado sino que lo vayamos a buscar", adelantó.
Su método se asienta sobre la premisa de que los 23 jugadores convocados "tengan la posibilidad de hacer un Mundial sin prejuicios, sin mochilas, con mucho juego y con mucha alegría".
"Si nosotros tenemos una mochila, eso que estoy diciendo no se va a transformar en realidad. Si tenemos algo que nos esté pesando en las espaldas, ser el equipo que queremos ser es imposible", valoró.
Marcos Rojo, Javier Mascherano, Lucas Biglia, Leo Messi, Sergio Agüero, Ángel Di María y Gonzalo Higuaín son los únicos 'supervivientes' del Mundial de Brasil 2014. El guardameta del Manchester United Sergio Romero debía ser también de la partida, pero una lesión le sacó de la lista en favor de Nahuel Guzmán.
A ellos les pedirá que se despojen del dolor que acarrean.
"Estamos obligados a conmover a todo un país y ojalá que lo podamos hacer", deseó Sampaoli.
Ahora está en manos de 23 muchachos conseguir "que Argentina no sea menos que nadie", mostrándose "sin ningún tipo de miedo, con altura e impronta".
"Creo que vamos a ser extremadamente competitivos. Si nos animamos a jugar vamos a ser complicados para cualquiera", auguró el preparador argentino en la antesala del Mundial.
Lucía Santiago
FUENTE: Agencia EFE
 

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