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@JesusHdezHquez

España volverá a tener elecciones generales en noviembre. El presidente en funciones Pedro Sánchez, que llegó al poder por medio de una moción de censura a Mariano Rajoy, no logró los apoyos necesarios para formar gobierno, luego de que su agrupación política, el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) ganó el 28,7% del voto popular en marzo.

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Y para comenzar, Sánchez criticó a los adversarios a derecha e izquierda. No asumió el más mínimo ápice de culpabilidad, tras casi cinco meses de negociaciones fallidas, y pidió a los españoles que el 10 de noviembre le otorguen los votos suficientes para no tener que lidiar con el supuesto socio más cercano, Podemos, que lidera Pablo Iglesias, ni Ciudadanos, ni Partido Popular, ni nacionalistas vascos o catalanes.

“Es curioso ver a Sánchez culpar a los demás cuando él no cede ni un milímetro”, opinó a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor de derecho de la Universidad de Lleida, la más antigua de Cataluña, Ferran Espaser.

Fragmentación

Y es que la fragmentación ideológica y la radicalización por un asunto u otro, de dos partidos mayoritarios, que se turnaban el poder, a cinco que no logran la mayoría necesaria para investir un presidente, complica la situación “por la ausencia de una segunda vuelta que podría solucionar las cosas”, como sucede en muchos otros países.

Iglesias propuso a Sánchez un Gobierno de coalición. Incluso un Gobierno sin él. Pero el presidente en funciones no escatimó en decirle que no confía y que prefería intentarlo a solas.

“La jugada le salió mal, luego de acostumbrase a ganar”, reflexionó el profesor, al referirse a la recuperación de Sánchez de la jerarquía del partido tras perderla y la suspensión de Rajoy que promovió en el Congreso, con el apoyo precisamente de Podemos, que entonces contaba con más diputados.

“Sánchez no podía hacer mucho más. Trataba de negociar con una persona (Iglesias) que, como él, tiene muchas ansias de poder”, señaló el profesor Espaser.

Hoy Sánchez culpa a Iglesias por el "dogmatismo", al presidente del Partido Popular, Pablo Casado, de "falta de sentido de Estado" y al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, de "irresponsabilidad". Todos son culpables menos él.

El resto, incluyendo al partido emergente Vox y los regionalistas, no cuentan esta vez.

Reforma

Hace apenas un par de meses resurgió la idea de una reforma constitucional que permita evitar el bloqueo de la presidencia, por falta de apoyos en el Congreso para alcanzar la mayoría necesaria.

Quienes justifican la necesidad de acometer una reforma indican que el sistema electoral no está pensado para la situación de “multipartidismo” que el país vive en la actualidad.

Entonces, la ausencia de un mecanismo mejor provoca que “quien gane las elecciones, aún con una aparente mayoría, como fue el caso el pasado mes de marzo, se cree con la facultad de gobernar”, indicó.

Sorpresa

Cuando todos pensaban que la mayor parte de los votos serían repartidos otra vez entre los cinco partidos principales, salta a la palestra el fantasma de Iglesias, el mismísimo cofundador de Podemos Íñigo Errejón, que rompió con la agrupación hace unos meses y ahora anuncia que estudia la posibilidad de formar otra agrupación, que literalmente sacudiría a la izquierda.

“Si eso sucede, si finalmente Errejón logra formar un partido a última hora e ir a elecciones, sería un golpe muy duro para Podemos porque arrastraría al menos el 30% de los votos, y eso dejaría a Iglesias con menos de 30 diputados, luego de haber perdido 25 en marzo”, recordó el profesor.

Entretanto, los españoles se preguntan si se merecen una clase política que no hace sus deberes. “Habría que ponerlos a mitad de sueldo, mientras no logren entenderse”, valoró el académico.

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