En la lucha de la democracia para terminar las dictaduras de delincuencia organizada en las Américas, las dictaduras están en crisis pero no derrotadas, señaladas como regímenes violadores de los derechos humanos, sin estado de derecho, sin división ni independencia de poderes, narco estados y creadoras de miseria. Son las dictaduras del castrochavismo en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que para mantenerse en el poder aplican la estrategia uniforme de resistir, desestabilizar las democracias, politizar su situación y negociar.

La jefatura estratégica y operativa es de la dictadura cubana, que luego de 60 años de mantener el poder en base a la violencia, la violación de los derechos humanos y el ejercicio de la delincuencia organizada convertido en metodología de control social y político, ha expandido estas prácticas a Venezuela, Nicaragua y Bolivia, operadas por personal cubano.

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Las acciones criminales para retener el poder en los cuatro países del castro chavismo son operadas por los servicios cubanos y coordinadas abiertamente por el Foro de Sao Paolo, que se reunió en julio de 2018 en La Habana y cuyas conclusiones son públicas como parte de la propaganda. Ahora preparan otra reunión del Foro de Sao Paolo, en Venezuela, del 25 al 28 de este mes, para ajustar los mecanismos de su sistema de delincuencia organizada transnacional y seguir disfrazándolos de “política”.

La estrategia para perpetuar las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia y eventualmente expandirlas, es tan sencilla como tenebrosa:

1.- Resistir en el control del poder absoluto a toda costa, aplicando los métodos del castrismo que han funcionado por 60 años en Cuba. Represión, corrupción, torturas, encarcelamiento, criminalización de la política, uso del poder judicial para reprimir, control de prensa, asesinato de reputaciones, penetración y organización de oposiciones funcionales y más. Así lo prueban los presos, exiliados políticos y los crímenes que cometen a diario.

2.- Desestabilizar a las democracias mediante el impulso e incentivo de conflictos internos, actos criminales, subversión, atentados terroristas, movilizaciones con apariencia de reivindicaciones sociales o políticas y más. Todo esto con mucho dinero, pago de movilizaciones, soporte de publicidad y legitimación política. Actúan en todos los procesos electorales de las democracias reivindicando posiciones de izquierda y populistas para establecer o ampliar espacios de conflicto. El objetivo es mantener ocupado en problemas propios al adversario.

3.- Politizar al máximo -en el ámbito internacional- la defensa e imagen de los dictadores Castro, Díaz-Canel de Cuba, Nicolás Maduro de Venezuela, Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y sus regímenes, presentándolos como luchadores antiimperialistas por la liberación de los pueblos a los que precisamente oprimen. El discurso de los sesenta sigue funcionando. Politizar es “dar orientación y/o contenido político a acciones, pensamientos u operaciones que no lo tienen”. Así politizan sus acciones de crimen organizado, disfrazan de política la delincuencia que va desde la desestabilización de gobiernos democráticos, la gestión de sus regímenes como narco estados, la corrupción pública y más. La politización incluye intentar recrear la guerra fría integrando un bloque con Rusia, China, Irán y más.

4.- La “negociación” a propuesta de manipulados mediadores nacionales o internacionales es el medio de distensión y engaño para aparentar la terminación del régimen cuando en verdad lo fortalecen. La negociación divide y desarticula al oponente, la dilatan con concesiones tácticas que generalmente consisten en liberación de presos políticos o restitución parcial de algunos derechos o garantías previamente conculcados, mientras siguen reprimiendo. Reiteradas negociaciones logradas de los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Bolivia solo han servido para dar tiempo y oxígeno a las dictaduras, para sostenerlas. Las negociaciones internacionales de la dictadura de Cuba mantienen el régimen por 60 años, con reiteradas agendas de círculos viciosos que siempre vuelven a empezar.

Ésta es la estrategia básica de aplicación repetida, que como un solo bloque usan las dictaduras en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Para terminar con la usurpación hay que evitar volver a caer en su plan y tomar la iniciativa.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
www.carlossanchezberzain.com

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