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MIAMI.- “A mí la gente me conoce como la mamá de Trayvon Martin, pero no sabe que trabajé durante 24 años en el Condado Miami-Dade y tengo un hijo mayor llamado Jahvaris Fulton”, explica Sybrina Fulton quien ha decidido dar un paso más en el proceso de proyectar el dolor de su pérdida irreparable en el servicio a los demás.

Ahora es candidata a la Comisión del Condado Miami-Dade por el distrito 1, que comprende, entre otros vecindarios, la ciudad de Miami Gardens, donde nació ella, su madre, abuela y bisabuela.

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Hasta el momento, el rival de Fulton es el alcalde de ese municipio, Oliver Gilbert.

En 2012 la candidata vivió la tragedia que cambió su vida para siempre: la muerte de Martin, un adolescente de 17 años que, por azares de la vida, cruzaba por un vecindario de Orlando camino a la casa de su padre. De pronto, lo empezó a perseguir un hombre armado que lo consideró un delincuente. El joven solo llevaba consigo un paquete de dulces, como se reportó. En el forcejeo con el guardia voluntario, recibió un disparo mortal.

Las circunstancias del incidente generaron conmoción nacional, hubo protestas en varias ciudades y un año después, en el juicio, que generó polémica, el individuo que le disparó a Martin quedo exonerado de todo delito.

“De no haber sido por la muerte de mi hijo, no sería tan apasionada en el propósito de ayudar a la gente. Eso es lo que me ha sacado de mi tragedia”, reflexiona Fulton, en tono pausado y sin dramatismo, tal vez porque en estos últimos siete años su temperamento se ha forjado en una combinación de permanente contacto con otras familias agobiadas por la pérdida de un ser querido, el dolor de su propia situación y la actitud positiva que ha cultivado en medio de la adversidad.

Reconoce que la muerte de Trayvon la llevó por uno de los momentos más oscuros de su vida, a depresión y enfermedad. “Pero en el preciso instante en que empecé a comunicarme con otras madres [sus hijos también murieron a causa de la violencia con armas], pude liberarme de la depresión, pero no del dolor”.

El instrumento que le ha servido también para no naufragar, es la Fundación Trayvon Martin, que formó semanas después de la muerte del muchacho. En la actualidad es una fuerza importante en la lucha para que hechos como ese no se sigan repitiendo.

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En 2020 es la elección no sólo para la silla a la que aspira Fulton, sino también de otras cuatro en la Comisión, además de la alcaldía del Condado Miami-Dade y la presidencia de Estados Unidos.

Fulton sabe que la población hispana en su distrito es una de las más grandes del condado y quiere trabajar con esa comunidad. Se considera una persona muy bien formada, no sólo por su paso por la administración condal, donde trabajo en la Agencia de Desarrollo de Vivienda, sino por sus estudios universitarios: se graduó de Inglés con una especialización en Comunicación en la Florida Memorial University.

-Durante todos esos años, ¿qué cambios ha visto en el condado?

La parte positiva es el desarrollo de infraestructura, nuevas construcciones, nuevos comercios. Me gusta ver florecer a las ciudades y al condado. En el área donde estoy, que es gran parte de Opa-Locka y Miami Gardens, he visto un incremento en los delitos. Creo que las personas no están interesadas en mudarse de allí. Ellos se quieren quedar porque consideran esa zona su hogar. Y lo es. Quieren tener la certeza de que se sienten seguros en sus casas. Y creo que ese es el consenso. Esa es una de las grandes cosas en las que debe haber cambios importantes.

-Cuando entrevistamos a la presidenta de la Comisión, Audrey Edmonson, explicó que una de las principales razones por las que hoy hay violencia en áreas de población afroamericana, es porque “bebés están criando bebés”, es decir, mujeres extremadamente jóvenes que tienen familia sin aún haber madurado. ¿Cuál es su opinión?

Antes la gente solía valorar sus vidas, las relaciones que tenían con los demás: “No le haría nada a usted porque aprecio nuestra relación, quiero que usted continúe haciendo sus negocios conmigo y viceversa”. Y a nivel familiar los individuos no hacían algo mal porque no querían que los miraran sin respeto. Ahora a las personas no les importa. Cómo puedo valorar la vida de los demás si no valoro la mía. No se ven a sí mismos pensando en cómo voy vivir para el retiro, tengo que ahorrar para poder comprar una casa, ellos no piensan así. Nosotros solíamos pensar de esa manera cuando estábamos creciendo. Teníamos valores, metas y una moral. Ahora los jóvenes no hacen eso, porque se ven como personas que van a morir muy temprano. Si habla con un joven y le pregunta qué quiere hacer cuando termine la secundaria, no lo sabe. Nosotros sabíamos que queríamos ser doctores, profesores, abogados, enfermeros, ahora quieren ser raperos, o DJs. Pero hay otro debate: usted puede ser un empleado de tiempo completo, con un pago regular cada quincena, y sin embargo tiene problemas económicos, ¿por qué pasa eso?

-¿Cuál cree que es el legado de Barbara Jordan en el distrito y que aspiraría usted a dejarle a su comunidad cuando salga de la Comisión?

Creo que su legado es el de ser una comisionada muy fuerte. Fue muy justa, parecía ser muy activa en la comunidad, muy comprometida y participaba en diferentes cosas, lo cual es positivo. Porque muchas veces usted elige a estos políticos y después no oye nada de ellos, sólo en el momento en el que se quieren reelegir. La he visto en la comunidad, la conozco. Va a dejar una impresión perdurable de lealtad y de una persona en la que se puede confiar. Cuando llegue a la Comisión y la deje, quiero que la gente recupere la confianza en los políticos. Quiero que me vean como uno de ellos: una madre promedio, que trabajó para el Condado Miami-Dade más de 20 años; una empleada que tiene las preocupaciones de todo el mundo. Quiero que la gente sepa que escucho sobre las preocupaciones de la gente y eso es lo que pongo sobre la mesa. Haré reuniones comunitarias muy serias, varias de ellas sólo con latinos, y hablaré directamente con las personas porque es importante. Pero también quiero dejar un legado de lealtad y que en realidad la gente sienta que logré que se recuperara la esperanza en los políticos.

-Usted sabe que el transporte es uno de los temas más importantes en el condado Miami-Dade. ¿Cuál es su perspectiva, su visión al respecto?

Una de las cosas de las que se habla es del corredor del noroeste que, supuestamente, debería salir del área de Miami Gardens. Eso sería algo positivo y aliviaría el tráfico. Una de las cosas que sé que hizo Miami-Dade fue ofrecer transporte para los empleados y teníamos la oportunidad de llegar a los estacionamientos de Golden Glades, pagábamos muy poco por los pasajes y podíamos estacionar nuestros vehículos allá. El autobús expreso que recorría la I-95 nos llevaba directo al downtown. Si hay 25 personas que se montan en esos autobuses, son 25 autos menos que no van a tomar las autopistas. Y eso ayuda al tráfico.

-¿Cree que para su concepción de transporte vale la pena el impuesto del medio centavo o cree, como se ha dicho varias veces, que ese impuesto fue un fraude?

El medio centavo fue un proyecto especial en el que yo trabajé. Y quisimos que los residentes entendieran que la idea era aliviar el tráfico en la I-95 y tratar de construir el Metrorail, el Metromover, o algo por el estilo, con el propósito de alejar la congestión de la I-95. El plan, como estaba propuesto, funcionaba, pero lo que pasó es que hubo desviaciones del mismo y eso generó problemas.

-Algo que es muy admirable es que después de lo que significó para usted la pérdida de su hijo, en las condiciones en las que murió, creó, en medio de ese dolor, una fundación para honrar su memoria. ¿Cómo sacó energías para hacer eso?

Fue tras un consejo legal de que armáramos una fundación. Y las cosas se hicieron entre bambalinas, a nuestro nombre. No fue sino después de año y medio, cuando se terminó el juicio, que nos reunimos y decidimos que no íbamos a dejar que otras personas hablaran a nombre Trayvon Martin. Nosotros íbamos a hablar en su nombre y, por lo tanto, empezamos a desarrollar programas, eventos, actividades, no solo para la comunidad de aquí, sino para otras a nivel nacional.

-Después de lo que vivió en el juicio sobre la muerte de su hijo, ¿usted cree en la justicia?

Parece algo muy oscuro en frente de nosotros, desalienta a la gente y hace que se rinda. Pero tengo fe y creo que las cosas van a cambiar. Creo que las cosas no se van a quedar como están ahora. Pero tenemos que ser activos para lograr esos cambios. No basta con mirar a los políticos en sus posiciones y decir: “Quiero que las cosas cambien pero no cambian con esa persona allá, porque sigue sucediendo mismo”. La única forma como se va a lograr el cambio es cuando salgan esas personas. Y por eso estoy en esta campaña, para mostrar un nuevo liderazgo e ideas, una manera fresca de pensar. No soy una política de carrera, sólo una ciudadana del montón.

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