“Lo que me duele no es vivir: me duele vivir sin hacer bien”, escribe José Martí en uno de sus poemas, con esa vocación de entrega que le llevó a asumir numerosos proyectos, no solo literarios.

El Apóstol, como se le conoce, nació el 28 de enero de 1853, en La Habana, Cuba, y desde joven dio señales de un inmenso amor por la literatura, el conocimiento y la libertad.

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En pleno siglo XIX, Martí se convirtió en un símbolo de la búsqueda de la independencia, de las libertades individuales, y defendió sus ideales con tino y visión adelantados a su tiempo. Cayó en combate el 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos. Murió rodeado de un halo poético, desde su Ángel protector hasta su blanco caballo.

Este 28 de enero se le recuerda en Miami con homenajes como la charla “Martí y las mujeres del 95”, organizado por la Feria del Libro de Miami; el evento “Martí nació en San Isidro”, organizado por el Movimiento San Isidro Miami; también con visitas a sus estatuas; y con otros rituales más privados, como los de tantos artistas y escritores que respetan su obra y la guardan con ternura en sus recuerdos.

Varios creadores enviaron textos y fotos para este trabajo. Ellos llevan al poeta cubano en zonas muy importantes de sus vidas y obras. A todos, agradezco inmensamente por el regalo de sus ofrendas a Martí.

La escritora cubana Zoé Valdés considera que “la obra martiana y el ser martiano, la espiritualidad martiana, han estado siempre muy presentes en mi vida, desde que empecé a leer a José Martí, y a visitar de la mano de mi abuela, también ella gran martiana, su Casa Natal”.

“De modo que impregnada desde muy niña por su vida y su obra, y luego en mi propia vida, Martí jamás me abandona, ni yo a él. Mi modelo de honestidad y generosidad siempre ha sido Martí”, agrega la autora, que atesora el Premio Azorín de novela, la orden Caballero de las Artes y las Letras, de Francia, entre otros reconocimientos.

Fragmentos de una libreta de apuntes de Zoe Valdes de 1978- Martí
Fragmentos de una libreta de apuntes de Zoé Valdés de 1978, con un poema titulado

Fragmentos de una libreta de apuntes de Zoé Valdés de 1978, con un poema titulado "Martí y Carmen".

Y continúa: “'El hombre vive de darse', es una de las frases que ha rondado mi vida y permeado mis libros. ‘El que nada quiere para sí, dirá siempre la verdad’ es otra de sus grandes frases, junto a su obra amorosa poética, su Diario, sus viajes, sus críticas de arte, el pensamiento político, que me acompañan como un credo”.

Expone también que “en ocasiones se confunde a Martí con un seductor, no estoy de acuerdo. Martí era un enamorado de la belleza, de la vida, de la verdad. Yo también, en gran medida lo aprendí de él, de su pensamiento, de su inmensa, grandiosa sencillez”.

Sin embargo, resalta el punto contradictorio de que “José Martí, siendo el hombre más libre que he frecuentado en sueños y a través de las lecturas, sin embargo fue el hombre más esclavo de la libertad de los demás. De una idea perenne de emancipación, de un deseo de libertad y de amor entre los humanos”.

Martí- poema Cortesía/Zoé Valdés
Poemario

Poemario "Todo para una sombra", de Zoé Valdés, y uno de sus poemas con una cita de Martí.

El escritor Luis Enrique Valdés Duarte revela que “cada 28 de enero, más que en Martí pienso en sus padres. Creo que sus inquebrantables ideas de justicia y libertad estuvieron signadas por su origen, es decir, por su educación familiar y por la cuna humilde en la que nació”.

Amplía afirmando que “Don Mariano procuró muchas veces que sus férreos valores no tuvieran como entorno preciso un ambiente modesto, que su familia, como es lógico, tuviera la mayor comodidad posible, sin embargo, nunca lo consiguió. Dicha modestia, marco de una dignidad muy robusta, tiene símbolos, hitos que aún persisten y que la señalan claramente. El primero de ellos es la propia casa natal en el número 41 de la calle Paula, junto a la Puerta de la Tenaza”.

“Las primeras nociones de ética e integridad las adquiere en casa. Lo llega a decir claramente en una carta a su madre de mayo 15 de 1894: ‘Pero mientras haya obra que hacer, un hombre entero no tiene derecho a reposar. Preste cada hombre, sin que nadie lo regañe, el servicio que lleve en sí. ¿Y de quién aprendí yo mi entereza y mi rebeldía, o de quien pude heredarlas, sino de mi padre y de mi madre?’”, concluye Valdés, que en 2019 publicó la primera edición facsimilar de La Edad de Oro, una revista realizada por Martí en 1889.

Para el compositor cubano Yalil Guerra, al frente de RYCY Productions, “José Martí ha calado bien hondo en Cuba y en todos los cubanos, sobrepasando cualquier diferencia política, convirtiéndose así en un faro de luz al cual debemos acercarnos para iluminar nuestro saber con su conocimiento infinito”.

“En el año 2018 le dediqué mi primera sinfonía titulada La Palma Real, obra que manifiesta un antes y un después en mi carrera como compositor”, puntualizó el músico, que tiene un premio Latin Grammy y varias nominaciones al mismo.

portada sinfonia La Palma Real, yalil Guerra.png
Portada de la obra

Portada de la obra "La Palma Real", sinfonía de Aurelio de la Vega y Yalil Guerra.

Como relata el escritor y periodista Juan Manuel Cao, “mi familia era muy martiana. El recuerdo de mi madre, que nació en enero y murió en mayo, está ligado a Martí: a veces lo leía en voz alta, con una cadencia especial, y a veces lo recitaba de memoria”.

“Cuando siendo adolescente fui acusado de escribir literatura subversiva, mi abuela le dijo a los que me llevaban detenido, lo siguiente: ‘Un día como hoy se llevaron preso a Martí por la misma causa’. No lo gritó, ni siquiera alzó la voz, lo dejó caer como un detalle casual, pero a los de la seguridad del estado no les gustó el comentario y amenazaron con llevársela igual, lo que hubiera sido un exceso comparativo”, contó Cao, también guionista y merecedor de varios premios Emmy.

Sin embargo, “luego descubrí que no era cierto, que las fechas no coincidían, pero de todos modos el ejemplo del Apóstol me acompañó a lo largo de los tres años que cumplí de cárcel. Allí escribí un poema, que mi madre copió con su romántica letra”, indicó el autor de la novela Te juro que soy culpable (Editorial Planeta, 2014).

“De ahí lo transcribo hoy, demasiados años después”.

Credo

Creo en usted

como en la pureza de la rosa blanca,

como en la belleza de una madre,

como en la estrella persiguiendo al yugo.

Creo:

en su elocuencia de enredadera colorida,

en cada voz de su poesía.

En la inocencia de la edad dorada.

En el valor de Abdala.

Le creo

porque usted,

siempre,

desenvainada la palabra,

al centro del combate,

o bajo un árbol,

cincelando los dientes de sus versos,

creía en mí.

juanma cao Cortesía/Juan Manuel Cao
Poema “Credo”, de Juan Manuel Cao, en la letra de su madre.

Poema “Credo”, de Juan Manuel Cao, en la letra de su madre.

El dramaturgo Iván Acosta, quien vive en Nueva York, relató que antes, cada vez que pasaba por la entrada principal del majestuoso Parque Central, me detenía por unos minutos frente a las estatuas de Bolívar, Martí, y San Martín. La única que tiene un banco al pie del pedestal, es la del Apóstol. Frente a ese monumento, a través de los años de exilio se han organizado protestas, desfiles, performances, obras de teatro, conciertos de canciones protesta, y hasta una buena rumba con descarga cubana”.

“Últimamente solamente me siento por unos minutos en ese banco, el banco de Martí. Antes lo hacía más a menudo”, dijo Acosta, que en 1972, en colaboración con Omar Torres, escribió y dirigió una obra teatral basada en el poema Abdala, “con canciones, discursos y poemas”, en “otro humilde homenaje al poeta, revolucionario, patriota, José Martí”.

Acosta compartió también un tema musical que grabó en honor al poeta cubano, titulado "Canción para un guerrillero sin arma / Otra canción para Martí".

Canción para un guerrillero sin arma", de Iván Acosta
Letra de “Canción para un guerrillero sin arma”, de Iván Acosta.

Letra de “Canción para un guerrillero sin arma”, de Iván Acosta.

El escritor, periodista multimedia y director de televisión y cine Luis Leonel León, señaló que “todos los cubanos desde muy pequeños han escuchado hablar de José Martí. En todas partes. Desde los jardines infantiles y las escuelas primarias hasta las universidades, pasando por los discursos demagógicos de los voceros del régimen y, por supuesto, por los medios de comunicación (todos en manos de la manipulación gubernamental, donde en vez de compartir la historia lo que se hace es falsear los hechos, ese viejo mecanismo que sigue ayudando a los totalitarismos a mantenerse en el poder a fuerza de desinformación y adoctrinamiento)”.

Por ello, acotó, “más que información histórica sobre y del Apóstol de nuestra nación, lo que cubanos, allá en la Isla, reciben de José Martí es, cuando más, sólo la parte que al régimen le conviene mostrar, combinada con una serie de falacias que, a falta de otras visiones, han contribuido a construir una imagen distorsionada o al menos incompleta del autor de los Versos sencillos”.

Y puso un ejemplo: “Según Fidel Castro, Martí fue ‘el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada’, una artimaña de corte nazi que el entonces joven revolucionario y gánster bananero (aún no había alcanzado el título de terrorista internacional) empleó para justificar y adulterar el acto terrorista que en realidad constituyó a todas luces dicha acción. La realidad es que el, ya por suerte, fallecido dictador necesitaba legitimar no sólo su malévola acción fallida sino crear un falso escenario y un precedente en función de otras acciones similares, como las que después le llevaron a abrazar el poder total”.

“Otra de las falsedades que ha fabricado durante décadas la propaganda ideológica cubana es que José Martí era esencialmente socialista, y que si hubiera vivido estas décadas protagonizadas por el desfalco y la miseria del castrismo, sería un fiel defensor de la revolución socialista. Lo cual es una mentira colosal”, resaltó León, cuyos textos y producciones audiovisuales aparecen en medios de EEUU, Europa y América Latina.

A eso sumó que “vale la pena leer el artículo La futura esclavitud, que Martí publicara en 1884 en Nueva York, sobre un ensayo de Herbert Spencer, donde el inglés desata una crítica al socialismo, y que el cubano comparte cuando asegura: ‘Spencer quiere enseñar cómo se va, por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico’. Martí, tal como Spencer, advirtió sobre el pecaminoso estatismo socialista, sus peligros de convertir al individuo en masa amorfa, en ser una estrategia para despojar al hombre de sus libertades bajo la idea de que el Estado la controlase, a cambio de cuidársela”.

Eliecer Jiménez Almeida, cineasta cubano, quiso compartir un texto inspirado en el Apóstol, titulado “Leer a Martí: Una experiencia personal”, y que arranca con un exergo de Rafael Almanza:

Mata a tu Stalin interior

Leyendo en cada aurora a José Martí.

La Persona y la Patria

La persona de la Patria, y la Patria

De cada persona, he ahí un culto mayor.

“El régimen de la familia Castro se ha encargado meticulosamente de que los cubanos (además de odiarse entre sí), odien a Martí”, apunta Jiménez Almeida. Y sigue: “Sesenta y dos años de revolución hacen comprensible, lógico, humano… aborrecer al autor ‘intelectual’ de tanta miseria”.

Su primer contacto cercano con José Martí “fue en un calabozo de una Unidad Militar en Managua, La Habana. Yo, como la mayoría de los jóvenes que conocía en esa época, detestaba el teque-teque martiano. Sin embargo, una semana en una celda de castigo, en solitario, te hace cambiar de opinión, y ese cambio en mí estuvo influido por la lectura del discurso ‘Con todos y para el bien de todos’, que me pasó uno de los carceleros en folletín de propaganda, para ayudarme con el aburrimiento”.

“Años más tarde, después de haber leído a Martí por rigor y por placer, mientras hacía la investigación para mi filme Persona, me lo encuentro en el preámbulo de la ‘Constitución de la República de Cuba’ actual (y cito textualmente): «Declaramos nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: ‘Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre'». Leer esto fue un trancazo en la cabeza…”, apuntó el cineasta.

Así, “de golpe”, comprendió “por qué odiar a Martí es un arma de la revolución… y entendí, por elemental que parezca, por qué diez años antes estuve preso en aquella Unidad Militar, luego de un intento fallido, tratando de robarme una lata de leche condensada de la cocina”.

“La dignidad plena del hombre y la mujer en Cuba no es ‘profundo anhelo, al fin logrado José Martí’, ni él fue el autor intelectual del fracaso de nuestra nación”, acotó.

Sergio Andricaín, escritor y director de la Fundación Cuatrogatos, en Miami, afirmó que le hubiera gustado conocer a José Martí. “Quizás verlo dar uno de sus discursos con los que hacía Patria. Tal vez estrechar su mano a la salida de un encuentro con los emigrados de Nueva York, Tampa o Cayo Hueso. O escuchar su voz diciendo uno de sus poemas”.

“¿Por qué? Porque le he admirado desde niño, porque leyéndolo supe que era un buen hombre, uno de esos que llevan la dignidad y la nobleza de todos los hombres consigo. Porque fue y sigue siendo el mejor y más universal de los cubanos”, añadió el escritor, que desde su fundación trabaja incansablemente por promover la lectura, sobre todo en los más pequeños.

Lilo Vilaplana, director de cine y televisión, contó que salió de Cuba definitivamente “un 28 de enero de 1997, el día que se conmemora el natalicio del Apóstol. Nunca más he regresado a mi patria. Cada 28 de enero celebro el cumpleaños de José Martí y un nuevo aniversario de vivir en libertad”.

“La primera vez que fui a New York, salimos a pasear con mi esposa y mi hijo, y los hice caminar todo el Central Park para visitar la estatua ecuestre de Martí”, recordó Vilaplana. Por eso, “cada vez que viajo a esa ciudad, voy directo a contemplar la estatua”.

Y agrega que “un fin de año que pasamos en la capital del mundo, fui con mi familia a llevar flores al monumento y esperamos a las doce de la noche frente a Martí. Había un señor solo, junto al pedestal, y nos contó la historia de cómo exiliados cubanos lograron, después de muchos avatares, colocar la escultura de la norteamericana Anna Hyatt en la avenida de las Américas”.

“Al terminar de contarnos la singular anécdota el solitario señor, vestido muy elegante con un impecable gabán negro, miramos hacia lo alto, donde Martí está herido de muerte sobre el caballo que tiene las dos patas delanteras en alto… al volver la mirada, el señor había desaparecido”, destacó el cineasta, que en marzo estrenará en cines su película Plantados.

Según Omni Luis Eligio y Kizzy Macías, miembros de OmniZonafranca y #MSIMiami, “Martí es parte de nuestro ADN, está en nuestra aura individual y en el aura colectiva, es una fuerza punzante entre los astros que mueven eso que llamamos ‘lo cubano’. Cuando la libertad y su significado vital se revela en ti, es la fuerza emanante de Martí la que te libera. ‘Vengo de todas partes y hacia todas partes voy’, dijo el maestro describiendo el movimiento del alma”.

“Al mismo tiempo está yendo y viniendo de todas partes, con lágrimas en los ojos viendo tanta miseria en su pueblo”, aseguran estos creadores. Y amplían: “Cuando nuestra mente colectiva vibre a este nivel -y está llegando ese momento- la tiranía será removida de las espaldas de nuestro pueblo y caerá estruendosamente viéndose como un ejemplo libertario en todo el Universo”.

Por eso, están seguros de lo que “dijo el maestro: Uni-Verso. Todo en un solo verso. Escucha el mantra en tu corazón, siente cómo sube y lo abarca todo: ‘Cuba libre, Patria y Libertad, Cuba Libre, Patria y Libertad, Cuba Libre, Patria y Libertad, Cuba Lib…’”.

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Fotos de la serie La llama de San Isidro, de Omni Luis Eligio & Kizzy Macías.

Fotos de la serie La llama de San Isidro, de Omni Luis Eligio & Kizzy Macías.

Según el testimonio de Camila Remón James, también miembro del grupo #MSIMiami, “Martí llega a mi vida de la mano de mis padres, así como llega a la vida de casi todos los niños cubanos, como si debiera ser necesario y quizás imprescindible para la virtud de cada ser humano”.

“Recuerdo imaginarme de niña ser su amiga, de adolescente incluso amarlo. Martí luego se convierte en algo propio, algo que debe desestructurarse, porque la imagen con la que nos han adoctrinado no es la del maestro, uno comienza a somatizarlo: su pena es mi pena. También has estado presa aún sin llevar un grillete, padeces su mismo exilio y Cuba está en la mente, el corazón y la palabra siempre”, añadió.

De ahí que Martí se convierta “en guía de la búsqueda incesante de la libertad y la justicia para todos”.

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