La resistencia civil de la nación boliviana ha triunfado al lograr el retiro del dictador Evo Morales. Con sus delitos, violencia, renuncia y fuga a México el dirigente cocalero ha perdido el gobierno, pero lucha violentamente por mantener el poder que articuló y concentró en los casi 14 años de un régimen controlado por las dictaduras de Cuba y Venezuela, con las que destrozó la democracia e hizo de Bolivia un narcoestado.

Ahora, Morales, con el apoyo de estos regímenes, promueve el ataque terrorista del narcotráfico contra la democracia, la agresión del crimen organizado contra el pueblo de Bolivia.

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La comunidad y los organismos internacionales se equivocaron en el reconocimiento de la realidad objetiva de Bolivia. Muy pocos señalaron la dictadura que se había establecido y se fortalecía con Evo Morales como jefe. Insistieron en tratar como democracia a la "dictadura electorera". Acompañaron la imposición del dirigente cocalero de presentarse como indígena sin serlo, incitando de esta forma la lucha de razas que el castrochavismo instauró en Bolivia como principal eje de confrontación.

La imposición de la dictadura de Morales en Bolivia fue un proceso de intervención transnacional, pero las acciones del pueblo boliviano para recuperar su democracia han sido y son completamente nacionales. Tal vez en esto consista el éxito y la sorpresa de que Bolivia se esté liberando del castrochavismo y que se haya roto el eslabón que el eje La Habana-Caracas consideraba el más sólido de su cadena.

Para entender la importancia de la caída del dictador Evo Morales y de lo que representa la perdida de Bolivia para el castrochavismo -ahora reducido a detentar el poder por la fuerza en Cuba, Venezuela y Nicaragua- debemos recordar que en el plano militar el dictador Evo Morales impuso la vergonzosa tarea de reivindicar los crímenes de las guerrillas y su referente el Che Guevara creando en Bolivia la "Escuela Militar Antiimperialista del Alba", humillando a las Fuerzas Armadas para que sus soldados proclamen "Patria o muerte venceremos", convirtiendo el transporte aéreo militar en instrumento del narcotráfico y haciendo del territorio nacional zona de recuperación y protección de guerrilleros y terroristas.

Pero el rol más importante para Bolivia en el castrochavismo fue que la convirtieron en un narcoestado, incorporado al grupo de países controlados por Cuba e integrados por las dictaduras de Venezuela y Nicaragua. La República de Bolivia que tenía 3.000 hectáreas de cultivos de coca ilegal el año 2003, fue suplantada por el "Estado Plurinacional" para tener hoy cerca de 80.000 hectáreas de coca ilegal.

En el contexto de los "narcoestados castrochavistas" la Bolivia controlada por Evo Morales es la principal productora y proveedora de coca/cocaína. Esta actividad ilícita está concentrada en el Chapare, departamento de Cochabamba, donde Morales instaló el aeropuerto internacional de Chimoré, una fábrica de Urea, comunicaciones de última tecnología y una política de expansión de la coca ilegal que incluyó avasallamiento e incendio de áreas indígenas y forestales protegidas.

La investigación del periodista Leonardo Coutinho sobre el transporte de cocaína en aviones militares bolivianos de Chimoré a la terminal presidencial de Venezuela, es una de las múltiples pruebas de que las "federaciones cocaleras" de las que Morales es jefe vitalicio, son productores de la cocaína con la que el castrochavismo nutre su red criminal. Esta es la fuerza de agresión contra la democracia, con cubanos, venezolanos y miembros de las FARC. Perdiendo esta zona de libre producción y despacho de droga, las dictaduras de Cuba y Venezuela están perdiendo la parte más importante del negocio de cocaína, del que México es participante esencial con sus carteles

Es por eso que el terrorismo para producir masacres sangrientas impulsadas por Evo Morales desde México, con apoyo de la Embajada de Cuba en La Paz, acciones terroristas de cubanos, venezolanos y FARC, con la complicidad de López Obrador y su gobierno que ignoran las normas de asilo, no son una cuestión política, son la confrontación del narcotráfico contra la democracia disfrazadas de movilización popular.

Lo que ahora pelean Cuba, Venezuela, Nicaragua en Bolivia y secundan los Fernández/Kirchner desde Argentina, es tratar de evitar que Bolivia luego de retirar el gobierno dictatorial, le arrebate el poder al narcotráfico disfrazado de política y restaure la lucha antinarcóticos, restituya la cooperación de la DEA, abra investigación de fortunas y de lavado de dinero, cumpla leyes y convenios contra el narcotráfico. El narcotráfico contra la democracia.

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