MIAMI.- Danilo Alemán pasó de la alegría por la posibilidad de ver a su madre, después de casi dos años, a la tristeza más agria de su vida, al saber que Justina Barroso Rodríguez, una mujer hipertensa cuya salud no admite sobresaltos, se encuentra en una prisión enfrentando una inminente deportación a Cuba, luego de que el presidente Barack Obama tumbara la política de “pies secos, pies mojados”.

La mujer de 67 años llegó con una visa de turismo a los Estados Unidos a través del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), el pasado viernes 13, en un vuelo de American Airlines. Es residente española, pasó un tiempo con sus otros dos hijos y familiares en La Habana, y después de pensarlo muchas veces decidió venir por primera vez “al país de la libertad”, a ver al hijo que tanto extrañaba, sin imaginar la mala jugada que le estaba preparando el destino.

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Danilo relata que pasaron los minutos, las horas, todo se le hacía eterno, y no sabía nada de su madre en el terminal aéreo. Se acercó a un oficial de Inmigración, que fue cortés con él, pero tajante al mismo tiempo: “Tiene que esperar”, le dijo. Más tarde, directivos del Movimiento Democracia hicieron algunas gestiones, y Danilo, ya ansioso y envuelto en un mar de llanto, pudo ver a su madre 28 horas después del arribo del vuelo.

Justina Barroso cubana
Justina Barroso, cubana que sería deportada a la isla. (CORTESÌA)
Justina Barroso, cubana que sería deportada a la isla. (CORTESÌA)

“Yo me puse muy mal, lo reconozco, y pido perdón por eso. Pero cualquier persona que vea a su madre en esas condiciones no puede actuar con tranquilidad. Tenía que sentirme muy mal al ver así a la mujer que me trajo al mundo”, dijo, conteniendo unas lágrimas que no han dejado de fluir.

El momento más duro, asegura este cubano de 40 años, fue cuando observó que los oficiales de Homeland Security se llevaban a su madre y que juntos se perdieron en una especie de “laberinto” de puertas y oficinas. “En ese momento yo quería morirme, dar lo que no tengo por estar en el lugar de ella, de mi madre, el ser que más quiero en este mundo”, cuenta.

El hombre, que completa un año y medio viviendo en Miami, junto a una hija de 15 años, nada pudo hacer para impedir la retención de Justina. Incluso, lanzó voces en contra del saliente mandatario de los EEUU: “Yo quisiera saber ¿qué sentiría el presidente Obama si su madre estuviera en las mismas condiciones de la mía?”. Nadie hizo caso a sus palabras. “Es la ley”, alguien le dijo.

danielo aleman
Danilo Alemán, hijo de Justina Barroso. (CORTESÌA)
Danilo Alemán, hijo de Justina Barroso. (CORTESÌA)

Justina Barroso Rodríguez pasó su primera noche en la cárcel de inmigración de Pompano Beach, al norte del Condado Miami-Dade, en compañía de otras dos mujeres que afrontan las mismas dificultades de ella. El sábado le permitieron utilizar el teléfono y lo primero que hizo fue comunicarse con Danilo.

“Mi madre es una santa. A pesar de estar enferma y ahora en esa prisión, como si fuera una delincuente, me dijo que no la habían tratado mal, que estaba con otras señoras que también llegaron después que Obama eliminó “pies secos, pies mojados” y que lo único que sabe es que quieren deportarla”, anotó.

Otra familia, otro drama

Aquilino Caraballo y Georgina Hernández llevan más de 50 años compartiendo vida marital, y son tan unidos que “el uno no puede vivir sin el otro”, según dijo la hija de ambos, Geidy Caraballo, quien también está viviendo un drama profundo a raíz de la eliminación del trato preferencial para los cubanos que había decretado el expresidente Bill Clinton, en 1995.

El hombre, de 67 años, y la mujer, de 64, son otras de las personas que han resultado afectadas como consecuencia de la decisión del presidente Obama, después de que intentaran ingresar a los Estados Unidos por el MIA, el mediodía del viernes pasado.

Acorde con el relato de Geidy, su padre no solo es hipertenso sino que padece una peligrosa enfermedad del corazón que no le permite oxigenar el cerebro en momentos de tensión, como el que vive en estos momentos. De igual forma, Georgina es hipertensa, pero goza de mejor que salud que su compañero.

“Ellos no pueden vivir separados, y mi papá está en la cárcel de Krome y mi madre en Pompano Beach. Ellos están un poco tranquilos, pero se sienten mal porque están alejados”, dijo la hija de la pareja que arribó al país con visado de turismo en un vuelo de la aerolínea Frontier.

Geidy ha podido hablar con sus padres. Aquilino le dijo que “esto es como un albergue y no me están tratando mal, pero estoy preso”. Georgina está “muy preocupada” por la salud de su esposo. “Mira que no dejen que se le suba la presión a tu papá”, pidió la madre a Geidy, quien es ciudadana americana.

En dos ocasiones oficiales de Inmigración se han comunicado con la hija de la pareja. “Una me dijo que lastimosamente los van a deportar porque creo que dijeron que no tenían miedo de quedarse en Estados Unidos. Otra me llamó a preguntarme mi nombre porque pensaban que se escribía con ‘h’ y por eso no me encontraban en el sistema”, señaló.

Para Geidy, lo más extraño del caso que ahora enfrentan sus padres es que los dos habían venido otras veces al país con las mismas visas de turismo y nunca habían tenido problemas con las autoridades migratorias.

“Atacados por los nervios”

RAMON SAUL SANCHEZ
Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia. (ARCHIVO)
Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia. (ARCHIVO)

Entretanto, el presidente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, quien estuvo en el MIA tratando de mediar en busca de soluciones para los cubanos retenidos por Inmigración, dijo que los oficiales de Homeland Security estarían formulando algunas preguntas que ponen en aprietos a los viajeros que intentan pasar los controles migratorios.

El activista sostuvo que hay personas que se ponen nerviosas al responder las preguntas de los oficiales, “especialmente cuando estos quieren saber si los cuestionados sentirían miedo de quedarse en los Estados Unidos”.

Sánchez reveló que un hombre de 83 años, ciego y en silla de ruedas, estuvo a punto de ser declarado “sujeto a deportación” al responder que no sentía miedo. Presuntamente los funcionarios trataron de suspenderle el visado al anciano, pero la intervención del directivo del movimiento habría impedido esa acción.

“Rogamos al Gobierno de los Estados Unidos que en estos momentos difíciles de transición de leyes migratorias muestren la mayor humanidad posible con las personas en tránsito, que pueden desconocer el cambio repentino que ha habido en las leyes”, subrayó.

El exiliado cubano añadió que desde el mismo momento en que entró en vigencia la determinación de Obama ha recibido un alto número de llamadas de familiares de cubanos que estarían perdidos en las selvas de Centroamérica y de otros que vendrían en balsas por el Estrecho de la Florida.

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