COCONUT CREECK, Florida.- Si las campañas por el poder en los Estados Unidos tienen algo excepcional a diferencia de otras latitudes, es que los aspirantes a la presidencia se dirigen a públicos tan heterogéneos, tan complejos, tan únicos, que cada voto ganado es un gran logro y la victoria una conquista.

Florida es vital, porque es un estado pendular de donde salen 29 electores escogidos tras una ardua y reñida votación que debe resumir la voluntad de tanta gente distinta, aunque unida bajo una sola figura al final de la contienda.

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Joe Biden sabe que esta puede ser su última carrera por la Casa Blanca, por ley natural, por ley racional de la política. Por eso su apuesta, más que personal, es un legado a la constancia desde cualquier óptica que se inscriba.

Este jueves en medio del perenne calor abrasador del sur de Florida, el candidato del partido Demócrata les aseguró a sus simpatizantes desde el condado de Broward que es “un hombre correcto, íntegro y quiero unir al país, porque estamos divididos. Ustedes saben quien soy yo, ustedes saben quién es él”, dijo en alusión a su contrincante republicano.

Senador por el estado de Delaware durante más de treinta años, y si se pensaba que siendo dos veces vicepresidente en la administración de Barack Obama (2009-2017) podría haberse acabado su carrera, con 77 años de edad, Biden decidió postularse por la presidencia junto a Kamala Harris como su fórmula vicepresidencial.

Este jueves el demócrata quiso decirle al país que el próximo tres de noviembre lo que se vivirá no es solo una mera elección más por el quién se convertiría en el 46º presidente de Estados Unidos, sino una “batalla por el alma de la nación” según rezaba la pancarta que lo escoltó durante el mitin en el condado de Broward, bastión demócrata de Florida del que pudiera depender su ruta a la Casa Blanca.

Desde el Broward College en Coconut Creek Blvd un Biden consciente de sus retos se refirió a “la gestión del presidente Trump en el manejo de la pandemia de coronavirus” que ha cobrado la vida de más de 220 mil estadounidenses y se refirió a lo que calificó como “opacidad” en el tema de los impuestos del actual mandatario, así como su papel respecto a las protestas por temas raciales.

A Gabriel Gabarrón no le importó esperar horas dentro de su carro a merced del sol de medio día para escuchar junto a su familia lo que iba a decir Biden. Gabarrón es uno de esos 75.000 venezolanos que podrá votar en estas elecciones, con toda la carga significativa que ello representa.

De 2010 a 2018 la población venezolana en Estados Unidos aumentó 106% alcanzando los 492.000. Unos 75.000 de ellos ya son ciudadanos estadounidenses con derecho a votar, de acuerdo con la Oficina del Censo. Biden sabe esto y aprovechó el momento para pedir el voto de los venezolanos y cubanos.

Trump, matizó el exvicepresidente, “se ha negado a aprobar un Estatus de Protección Temporal (TPS) para los venezolanos”, también dijo que “su postura en cuanto a la inmigración no favorece a las familias”.

“Estoy aquí porque veo a este país muy dividido y es necesario unirlo de nuevo, por eso creo que votando por Biden puede lograrse”, decía Gabarrón con una máscara cubriendo su rostro como obligaron los organizadores del encuentro con el exvicepresidente en medio de un repunte alarmante de la pandemia de coronavirus.

Lo que este venezolano ha percibido en los últimos meses de campaña, según comentó, es que hay un hartazgo por la forma en que el país se ha dividido. No es que América no tuviera fuertes diferencias entre sí, el problema es cómo afloraron los problemas y la forma en que cada uno se ha conjugado hasta concluir en caos.

Cuando dicen que Biden es socialista “no lo creo en absoluto, eso es una propaganda que muestra desesperación”, sugiere Gabarrón, rodeado de decenas de vehículos.

“Biden nos representa a nosotros, y por eso debemos votarle, porque nosotros no sabemos qué va a pasar en los próximos cuatro años” dijo minutos antes de la presentación del vicepresidente Patricia Oliver, la madre de Joaquín, uno de los 17 estudiantes asesinados en la masacre de la escuela Marjorie Stoneman Douglas, en Parkland, el 14 de febrero del 2018.

“Estamos aquí porque creemos en la posibilidad de crear un cambio con la elección de Biden. No estamos llamando a eliminar el derecho a portar armas en el país, como consagra la Constitución, pero es necesario crear regulaciones, desde el tipo de armamento que pueda poseer hasta los permisos para obtenerlos”, expresó la señora Oliver.

Cuando Martha Marriet llegó al Broward College este jueves lo hizo sin ocultar su posición política pero advertida de lo que para ella es un desafío monumental por la nación.

“Soy una republicana desde hace 50 años, pero votaré por Biden, dijo. Primero América y nuestros valores”, asistió Marriet, cuyo esposo fue veterano de Vietnam y falleció hace cinco años.

En las elecciones de 2016, cuando Trump ganó la presidencia frente a la candidata demócrata, Hilary Clinton, 10.000 votos marcaron la diferencia para darle la victoria a los republicanos. Atrás quedó la buena racha para los demócratas cuando en 2008 y 2012 los floridanos llevaron a Obama a la Casa Blanca.

Por esas diferencias tan minúsculas, pero poderosas, tanto Trump como Biden les preocupa los ánimos de Florida y decidieron acudir para pedir sus votos este jueves, advertidos de que aquí puede estar la llave de la Casa Blanca, o en el caso del líder republicano, su permanencia cuatro años más en el cargo.

Desde la última contienda presidencial, en 2016, la ventaja de los demócratas sobre los republicanos registrados para votar en Florida se ha reducido drásticamente, lo que podría tener un impacto clave para el 3 de noviembre por márgenes, incluso, muy estrechos, según un análisis del Pew sobre datos del gobierno del estado de Florida.

Fuera del centro estudiantil donde Biden se presentó, no faltaron las caravanas y simpatizantes del presidente Trump para hacer contrapeso a su oponente. Una batalla entre banderas, consignas, pitos y gritos fue lo más común entre quienes respaldan la imagen del mandatario.

Pero la consigna mil veces repetida por los trumpistas era más bien una pregunta al aire espetada a los seguidores del exvicepresidente: “Biden ¿dónde está Hunter?”.

Y es que la campaña republicana se ha enfocado en unir a sus seguidores en torno a la polémica con el hijo del candidato demócrata, Hunter Biden, a quien acusan de “corrupción” por su papel en la junta de una empresa gasífera ucraniana mientras su padre fungía como vicepresidente en la Casa Blanca.

Mientras la campaña sigue estos días Trump lidera en Florida con los votantes cubanoamericanos y Biden con los puertorriqueños, esos son los resultados de nuevas encuestas estatales de Telemundo publicadas el jueves, las cuales ofrecen una última mirada a las opiniones de los votantes latinos sobre las elecciones presidenciales de 2020 en Arizona, Florida, Nevada y Texas, según el Chicago Tribune.

A cinco días de las elecciones y decenas de encuestas en la calle, las cosas pueden cambiar. La victoria del presidente Trump, para muchos una gran sorpresa en 2016, demostró que hasta el último momento, las cosas pueden no ser lo que se pinta.

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