ESPECIAL/CARACAS.- La unidad en torno al gobierno interino de Venezuela encabezado por el presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó está corriendo peligro. El excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, junto al ex primer vicepresidente del parlamento Stalin González iniciaron un proceso de negociación con el gobierno de Nicolás Maduro que generó medidas de libertad para 110 ciudadanos, víctimas de distintas formas de persecución política por parte del régimen venezolano.

Este proceso ha sido impulsado desde hace varias semanas por algunos de los principales aliados internacionales de la oposición venezolana como el canciller de la Unión Europea Josep Borrell.

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Los indultos procesales a más de 110 personas, unido a la posibilidad que el grupo de Capriles Radonski y Stalin González participen en las elecciones parlamentarias, convocadas por el chavismo para el 6 de diciembre y para las cuales han trabajado en favor de sus intereses, está generando un cisma entre la oposición venezolana.

Héctor Briceño, profesor investigador del centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad de Rostock en Alemania recrimina el nivel de discusión que mantiene la oposición venezolana sobre los indultos y las acusaciones mutuas entre quienes respaldan a Guaidó y quienes creen que Capriles Radonski asume la posición correcta.

“Si hubo una negociación -argumenta Briceño- ésta sería la primera vez que el gobierno (de Maduro) no la sabotea haciéndola pública. También sería la primera vez que hace una concesión negociada. Si no hubo negociación, sería la primera vez que el gobierno hace una concesión antes de iniciar una negociación”.

Para Briceño aún es pronto para establecer conclusiones. Sin embargo, asoma tres hipótesis para explicar el impacto de la decisión de Maduro.

  • Dividir aún más a la oposición, ridiculizándola frente a la comunidad internacional.
  • Crear condiciones para que una parte creíble de la oposición (Henrique Capriles Radonski y Stalin González) participen y legitimen el proceso electoral de diciembre.
  • Otorgar concesiones a aliados internos (militares) y a los soportes externos (China) insatisfechos con la dinámica política del país.

Una mezcla de los tres factores anteriores.

Briceño lamenta que, aunque la pelota esté ahora en manos de la oposición venezolana “ de momento no hay respuesta, solo reacciones individuales reafirmando posiciones”. Incluso, el investigador se pregunta si la oposición “¿podrá articular una respuesta medianamente consensuada?”.

Para el politólogo Juan Manuel Trak la decisión del gobierno de Maduro de liberar presos “no hace que deje de ser autoritario, de hecho, confirma que lo es (…) La pregunta es a cambio de qué hizo esa concesión o si solo fue un gesto para reforzar o abrir una negociación”.

Las dudas que plantean Briceño y Trak encuentran respuesta en algunos de los argumentos del investigador de la Universidad de NotreDame (Francia) Ángel Álvarez quien sostiene que Maduro quien, como hecho objetivo maneja el poder, necesita urgentemente alguna forma de legitimación.

No obstante, advierte que aún no hay negociación, “sino señales iniciales de distensión”.

Para Álvarez es evidente que “este round beneficia a Maduro” y que solo los factores opositores que sean capaces de capitalizar los gestos de los últimos días podrán resurgir en el futuro.

Por su parte, el historiador Pedro Benítez recuerda que en Venezuela se mantiene un empate catastrófico en el que Maduro no ha logrado aplastar a la oposición y éstos no han logrado sacar a Maduro del poder. “Cuando no se puede conseguir algo por la fuerza hay que negociar -explica Benítez en su más reciente análisis- estamos siendo testigos del enésimo intento de acuerdo político entre el régimen chavista y parte de la oposición”.

Lo que gana Maduro

Desde la perspectiva de Benítez, Maduro necesita a partir del 5 de enero de 2021 (fecha en que culmina el mandato constitucional de la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó) un Parlamento con algún grado de legitimidad internacional que pueda acercarse al gobierno de EEUU, especialmente si los demócratas recuperen el control de la Casa Blanca y que adicionalmente pueda evitar que la Unión Europea avance en la imposición de sanciones internacionales personales.

Para obtener la participación de un sector de la oposición, Maduro necesita ofrecer gestos políticos (los indultos) y garantizar mejores condiciones electorales para que el grupo opositor que se aleja de la estrategia del gobierno interino de Juan Guaidó pueda valorar participar.

Guaidó no participa

Mientras el grupo de Capriles-Radonski y Stalin González trabajan en reconstruir la hoja de ruta opositora bajo la premisa de un presunto fracaso de la estrategia intentada entre 2019 y 2020, el gobierno interino de Juan Guaidó mantiene su postura.

A través de un comunicado, Guaidó reiteró que la ruta para salir del régimen de Maduro “es a través de un Gobierno de Emergencia Nacional, previa renuncia de Maduro, el cual restaure la democracia en Venezuela y se puedan generar unas elecciones libres, justas y verificables”.

Guaidó recordó que en las cárceles de Maduro aún permanecen más de 300 presos políticos. “Un verdadero acuerdo sería el que llevara a la conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional, sin el usurpador, basado en la inclusión. Y reafirmo mi palabra y vocación de entendimiento y desprendimiento: yo mismo daría un paso al costado para garantizar su funcionamiento”.

@puzkas

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