MIAMI.- El incremento exponencial de la pandemia del COVID-19 en México, dejaría vulnerables a los estadounidenses si su principal abastecedor de insumos médicos se ve impendido de responder a la demanda del mercado en nuestro país, según lo comprobamos en una investigación realizada para DIARIO LAS AMÉRICAS.

México desde hace una década es el principal proveedor del mercado estadounidense con 17% del total de ventas de equipos médicos, gracias a su cercanía, capacidad instalada y bajos costos de producción, según bases de datos recopiladas y estadísticas de la Oficina del Censo.

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Jeringas, agujas, catéteres, guantes, material de laboratorio, reactivos, suministros para cuidado de heridas y hasta paletas linguales, llegan principalmente desde el otro lado de la frontera a los 17.500 hospitales y centros de atención de EEUU, señala un informe de Florida International Medical Expo (FIME).

En las últimas semanas México va sumando protestas a medida que se propaga la epidemia de COVID-19 por el país, con casi 6.000 casos diagnosticados hasta este jueves, según la Universidad John Hopkins. En los hospitales públicos mexicanos, los médicos y enfermeras marcharon por la falta de equipos de protección, varios pueblos costeros han bloqueado sus fronteras, sumado al incumplimiento de cierres de negocios no esenciales decretado por el gobierno.

Con cerca de 2.300 centros especializados en dispositivos médicos a lo ancho de Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Sonora, Nuevo León y Distrito Federal, los inversores estadounidenses y exportadores mexicanos trabajan a toda máquina para cumplir con el aumento de la demanda de insumos y equipos, pero el escenario puede ir cambiando conforme el COVID-19 se disemina por el país.

Si los escenarios del incremento de la pandemia se cumplen en México, como advierten los infectólogos nacionales, la nación podría entrar en una etapa de transmisión epidémica [la fase 3] en los próximos 90 días, pudiendo quedar infectados entre un 20% y 30% de la población de un territorio con 126 millones de habitantes y serias deficiencias en el sistema de salud público.

Durante buena parte del mes de marzo, México estuvo reacia a cerrar sus puertas al turismo y promover confinamientos, confiando en gran medida en el “autocontrol voluntario” para frenar la propagación del COVID-19, pero las cifras muestran efecto contrario.

En una gran mayoría de casos, los contenedores “made in México” partirán exclusivamente al mercado de EEUU y no para satisfacer la demanda nacional mexicana, una realidad que inquieta a los sectores de la salud y políticos, incluso partidarios del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Con una cacería de productos donde la administración federal estadounidense paga cualquier precio para obtener respiradores, ventiladores e insumos, López Obrador tuvo que solicitar al presidente Donald Trump que autorice la venta, al menos, de 10.000 máquinas de este tipo y recurrir a China por material sanitario previendo un eventual repunte de coronavirus.

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Un empleado sostiene una mascarilla de las utilizadas para protegerse contra el COVID-19 en una estación del metro en Ciudad de México, el 17 de abril de 2020.

Un empleado sostiene una mascarilla de las utilizadas para protegerse contra el COVID-19 en una estación del metro en Ciudad de México, el 17 de abril de 2020.

Entre enero y febrero de 2020, últimos registros disponibles, EEUU importó de México productos médicos por $1.389 millones de un total global de $7.544 millones, superando las compras de estos insumos hechas por EEUU a China donde la adquisición de esos productos y equipos se hicieron por un monto de $819 millones, señalan datos de la Oficina del Censo enviados a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Una eventual paralización del mercado en México, con EEUU como epicentro mundial de la pandemia de COVID-19, agravaría la capacidad de respuesta no solo para los estadounidenses sino para otras naciones, sobre todo, las de América Latina, segundo mayor cliente mundial de los mexicanos en esas producciones.

“Para México las exportaciones a EEUU no dirían que son estratégicas, son necesarios. Representan 70% de las ventas al exterior. No dudo que las autoridades tratarán de mantener al máximo posible la actividad económica y las relaciones comerciales, en particular”, advierte el economista investigador Julen Berasaluce del Colegio de México.

La cifra de personas fallecidas en México por COVID-19 aumentó este jueves a 449 y a 5.400 se elevaron los casos de contagios, confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS). El domingo los enfermos eran 3.884 y los decesos sumaron 283.

A medida que la demanda mundial de suministros médicos se dispara y países como India, Taiwán, China y Corea del Sur están bloqueando las exportaciones de suministros médicos para atender a su población, crecen las interrogantes sobre México.

Primero, si podrá responder a la demanda no solo de su primer comprador, o de otros socios, sino si atenderá a la necesidad de abastecimiento interna en caso de llegar a una situación extrema con controles de aislamiento frente al COVID-19 que afectarían la mano de obra y producción, como en otros países ocurrió.

El Departamento de Comercio de EEUU y la Embajada de México en Washington no respondieron a una solicitud de comentarios al respecto para este artículo, y la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) declinó contestar preguntas.

El doctor Berasaluce sugiere que a “México no le interesa promover una política de nacionalización o enfrentamiento empresarial en este momento. Hay otros países que lo han hecho confiscando producción nacional de insumos sanitarios, por un tema de seguridad nacional, pero esto tendría otro aspecto en la balanza” en el caso mexicano.

En 2019 México vendió a los estadounidenses $9.957 millones en equipos médicos y materia de laboratorio, dijo la Oficina del Censo. Y esto en parte porque es 21% más barata la manufactura en México que en EEUU, dice un informe de la consultora KPMG.

Las estadísticas de exportación de México son una referencia de la capacidad de fabricación que ya existe en ese país y que se sigue ampliando por la instalación de muchas empresas extranjeras, sobre todo americanas, que utilizan el sistema de maquila en las franjas fronterizas, reconocen desde el Departamento de Comercio.

En la última década Estados Unidos incrementó sus importaciones de medicinas y material médico debido a la reubicación de instalaciones de producción de las grandes compañías estadounidenses a China, México, India e Irlanda, donde las tasas impositivas eran menores y la mano de obra más barata.

En una coyuntura en la que EEUU tiene más de 640.000 contagios de COVID-19 y ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Washington rebasaron su capacidad de respuesta, las exportaciones mexicanas están siendo vitales para mantener abastecido el sistema hospitalario estadounidense, a pesar de que China ha estado en ojo del huracán por ser la factoría tradicional de bienes de consumo vitales como las máscaras N95 o algunos reactivos de medicinas.

“México ha apostado por mantener la confianza en las relaciones comerciales, y esto en materia económica es importante”, dice el economista Berasaluce, quien estima que López Obrador terminará recurriendo a otros mercados, seguramente menos saturados, para satisfacer su demanda de bienes clave, para poder mantener el ritmo exportador.

Con una frontera tan activa entre México y EEUU, ambos gobiernos acordaron el 20 de marzo restringir el tráfico entre sus límites con prohibiciones que se aplican a personas que cruzan por actividades no esenciales, buscando no afectar el comercio y transporte de mercancías, alimentos, medicinas, servicios de emergencia y el empleo en general.

Mientras un viaje marítimo con miles de contenedores entre Nueva York y México tarda 5 días, con China son 32, y de Los Ángeles a Corea del Sur 17, con México llega a 4 días, una simple realidad que evidencia el impacto que tendría que el vecino del sur deje de enviar lo que tanto EEUU urge en este momento para sobrevivir al COVID-19.

Los esfuerzos de la administración Trump para promover una mayor fabricación de productos médicos y farmacéuticos “made in USA”, ha tomado impulso en las últimas semanas alentando el regreso de los fabricantes al país como un escenario postcrisis que la Casa Blanca tomará en serio. Y México también tendrá mucho que ver.

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