martes 9  de  abril 2024
OPINIÓN

La eterna sequía en Cuba

El tiempo que la comunidad permanece sin agua da a pensar a muchos que en cualquier momento las autoridades terminarán quitando, para siempre, el servicio domiciliario de agua potable
Diario las Américas | EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

No hay nada más extraño que una isla rodeada de agua esté muriendo de sed.

Cuba, acostumbrada a padecer toda suerte de vicisitudes, sufre una escasez del preciado líquido que bien podría ser otra forma de opresión infligida desde los cuarteles del castrismo, para que la población piense más en su propia supervivencia que en salir a las calles a reclamar libertad.

Pero este no es un problema nuevo. Las tuberías que transportan el agua que llega a los hogares de los cubanos datan de tiempos inmemoriales, y cuando el Gobierno repone un tramo, con las pírricas ayudas de los países que también se rigen por el comunismo, el resto del sistema de acueducto termina fracturado.

El tiempo que la comunidad permanece sin agua da a pensar a muchos que en cualquier momento las autoridades terminarán quitando, para siempre, el servicio domiciliario de agua potable, y como Cuba no avanza sino que retrocede de la mano de un monopolio familiar-militar, no descartemos que, pronto, vuelvan a suplir la necesidad solo con camiones cisterna que vayan de cuadra en cuadra, llevando una ración del líquido.

Hay municipios como Regla que hace años no recibe agua potable en sus casas y la comunidad tiene la imperiosa obligación de pagar elevadas cifras de dinero por dos tanques de 55 galones cada uno, cantidad que no alcanza para más de una semana.

Datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos permiten conocer que en Cuba se pierde el 45% del agua que corre por las cañerías, principalmente como consecuencia del mal estado de la infraestructura, y los planes de emergencia antes que resolver el problema limitan el servicio a la población, que en algunos casos permanece hasta semanas enteras sin recibir ni gota por la llave.

En Cuba, como ha ocurrido con la carne y otros productos de la canasta básica que hoy brillan por su ausencia, la gente está acostumbrada a lidiar con la escasez de agua, pero en las provincias la situación es más grave en comparación con lo que sucede dentro de los linderos de la capital cubana.

Normalmente, hay comunidades situadas fuera de La Habana que deben permanecer hasta cinco días sin ver una gota del líquido. Poder ducharse todos los días o simplemente descargar el baño parece un milagro cada vez menos frecuente.

Mientras tanto, el Gobierno dice que el problema se origina en la sequía de los embalses de donde se surten los sistemas de acueducto, quedando en claro que el régimen castrista carece de habilidad para resolver los eventos que más golpean a la población.

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