ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA.- Hace poco más de un año, un tren cargado con contenedores de cerveza, latas de atún y bolsas de leche en polvo se descarriló en una zona del municipio Boyeros, en La Habana.

Además de los investigadores y peritos del Departamento Técnico de Investigaciones, oficiales del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) confirmaron que el accidente había sido intencional, para robar alimentos, y no contó con la participación de ‘elementos contrarrevolucionarios’.

En los diversos incendios acaecidos en tiendas e instituciones de Comercio Interior en el país y en la central telefónica de Santa Clara, capital de la provincia Villa Clara, a 270 kilómetros al este de La Habana, también los servicios especiales corroboraron que no fueron siniestros planificados.

En Cuba, en cada centro de trabajo, ministerio e instituciones, un oficial del DSE supervisa cualquier manifestación disidente. En las embajadas cubanas en el exterior, misiones de trabajo en el extranjero o en un buró de turismo, dentro o fuera de la isla, en sus nóminas tienen funcionarios de inteligencia capacitados en la búsqueda de información y reclutamiento de agentes.

La inteligencia y contrainteligencia verde olivo está en todas partes. No es un mito. Y de todo se ocupa: desde investigar en una terminal de ómnibus urbanos cómo se roba el combustible hasta indagar en una escuela preuniversitaria las interioridades de los nuevos grupos “teams” juveniles que han surgido en el país. Y al igual que en China o Rusia controlan el tráfico de Internet y las redes sociales.

Reclutar

Según un exoficial de la Dirección General de Inteligencia (DGI), “los servicios especiales buscan reclutar a las mentes más brillantes entre los estudiantes universitarios. No importa la carrera que cursen. Tienen bajo su mando a brigadas de informáticos y especialistas en software y nuevas tecnologías.

Si un informático en Cuba logra penetrar un sistema operativo, por ejemplo de Apple, Microsoft o descifrar WhatApp, ponle el cuño que la Seguridad intenta reclutarlo. A pesar del atraso tecnológico de la sociedad cubana, cuentan con herramientas avanzadas para trabajar en la red. Los nuevos convenios con Rusia y China les han permitido no quedarse atrás en el sector de las nuevas tecnologías. Y ahora mismo están más capacitados de lo que la CIA supone”.

Incluso hay quien asegura que la capacidad de análisis y de recolección de información de los servicios especiales cubanos se encuentra entre las mejores del mundo. La cantidad de recursos que utilizan son ilimitados.

El exoficial jubilado cuenta que a finales de los años 1980, la DGI tenía en plantilla “a miles de espías de todo tipo en el mundo y los utilizan como agentes dobles o agentes de provocación o influencia. Las embajadas cubanas, como las de otros países, son auténticos nidos de espías. Y las misiones internacionalistas posibilitan introducir agentes para recopilar información concreta de opositores, empresarios o comprar a funcionarios corruptos”.

Más información

Preguntado si las conjeturas del gobierno de Donald Trump sobre la presencia de agentes de inteligencia en Venezuela, Bolivia y Ecuador son infundadas, el exoficial asegura: “Estados Unidos es el mayor recolector de información del planeta, ya sea por vías tecnológicas o humanas. Y, por supuesto, saben de primera mano (los estadounidenses, rusos y chinos también lo hacen), que los cubanos aprovechan las misiones en el exterior para además de buscar información, venido el caso, subvertir el orden establecido”.

Diversos libros, documentos desclasificados y oficiales de inteligencia que desertaron han contado el alcance y capacidad de penetración de los servicios especiales cubanos en America Latina y los Estados Unidos.

Una doctora que prestó servicio en Venezuela explica “que desde que llegas a Maiquetía, el aeropuerto internacional de Caracas, las autoridades cubanas te retienen el pasaporte para intentar frenar una posible deserción. Leí el artículo de The New York Times sobre los médicos cubanos en Venezuela y es verdad que en todas las brigadas hay personajes sospechosos que nadie sabe de dónde salieron que controlan el trabajo de las misiones y advierten lo que debemos hacer en cada caso. Al igual que en Cuba, inflábamos la cifras de pacientes que atendíamos y las estadísticas. En mi caso específico, que trabajé en una zona donde la oposición a Maduro era muy grande, el compañero de la Seguridad de la brigada siempre quería información y detalles sobre las personas que yo atendía”.

Personas consultadas para este artículo, que cumplieron misiones en el exterior, afirman que siempre hubo presencia y control de la Seguridad del Estado. “Ellos no conviven con nosotros. Llegan un día y merodean por tu puesto de trabajo. Tienen autorización para estar en cualquier sitio. Todos los que han trabajado en misiones en el extranjero saben que hay oficiales de la Seguridad supervisándonos. Lo que hacen, uno no lo sabe. Pero es evidente que además de controlar las posibles deserciones, se dedican a buscar otro tipo de información. Donde más notoria es la presencia de oficiales de la Seguridad es en Venezuela. Están en todas partes”, asegura un técnico de la salud que prestó servicio en varias misiones médicas.

El exoficial retirado de la inteligencia afirma que “debido a los nexos con sindicatos, lideres e intelectuales de izquierda, la presencia de los servicios de espionaje cubanos es bastante activa en el continente. En Bolivia y Ecuador, gracias a la connivencia cuando gobernaba Evo Morales y Rafael Correa, la Seguridad tuvo una fuerte presencia y bases operativas instaladas. Venezuela es punto y aparte. Las directrices de muchas operaciones políticas y de inteligencia pasan por La Habana. Pero en países como Canadá, España y Estados Unidos también la inteligencia tiene una participación activa, sobre todo en el mundo académico. Cualquiera se preguntará para qué el gobierno cubano necesita tanta información. La respuesta es simple: para venderla al mejor postor”.

En casa

Dentro de Cuba, la Seguridad del Estado tiene un esquema de trabajo que abarca a todos los organismos, empresas o proyectos emprendidos por el régimen. Hay secciones para enfrentar a la disidencia y también para fiscalizar a cada uno de los ministerios.

Probablemente la sección con mayor número de oficiales es la que controla a los gobernantes. Excepto Raúl Castro, todos los funcionarios en Cuba están bajo vigilancia. Desde un ministro cualquiera hasta el propio presidente designado Miguel Díaz Canel.

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