ELKIS BEJARANO DELGADO
@ElkisBejarano
ebejarano@diariolasamericas.com

Cuatro minutos antes de que empezará la primera ráfaga de disparos dentro de la discoteca Pulse en Orlando, el pasado domingo, Alexander Rodríguez de 26 años había decidido marcharse. Estaba cansado y dentro del local dejó a su pareja y a unos amigos que lo habían acompañado durante toda la noche. Cruzó la calle, y cuando iba a encender su automóvil escuchó las primeras detonaciones a las que confundió con los fuegos artificiales de Disney.  

Te puede interesar

Rodriguez, su pareja y unos amigos eran parte del público que asistió en la ciudad de Orlando al club gay Pulse, la noche del sábado, donde se celebraba una fiesta latina; cuando el presunto autor de los hechos, Omar Seddique Mateen, nacido en Nueva York hace 29 años, llegó cargado de un fusil AR-15 y una pistola, con los que logró asesinar a 49 personas y otras 53 resultaron heridas. 

“Estaba pasando un momento chévere. Hubo música, la gente divirtiéndose, pero estaba cansado. De repente decidí marcharme. Me despido de mis amigos y le digo a Francisco, mi pareja, que si se quiere venir conmigo porque ya quería ir a descansar. Él me dijo que no. Que se quedaría un rato más. Había buen ambiente. Luego, cuando escuché las detonaciones, pensé que eran petardos de Disney; pero cuando me di cuenta que eran tiros lo llamé inmediatamente y  me dijo que estaba bien. Que se había armado un problema en la discoteca” aseguró durante su conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS

Rodríguez pensó que los disparos era un “líos de botella” como llaman en su país República Dominicana a las peleas en discotecas. “Decidí irme porque Francisco me dijo: Vete, vete, yo estoy bien. Pero cuando comencé a bajar hacia Kissimmee, vi pasar hacia arriba unas 30 patrullas. Allí supe que algo mayor había ocurrido”. 

“Cuando salí de Pulse pude haberme tropezado con el asesino. Lo pude haber visto, pasar frente a él. Había mucha gente de un lado a otro. Pude haber estado dentro de la discoteca cuando el sujeto llegó. Cuando me enteré de lo sucedido me impacté. Aún estoy impactado. Quedé descontrolado”.

Luego su pareja le narró lo vivido. Le dijo que quedó inmóvil durante la primera ráfaga de tiros; la gente se había lanzado al suelo, pero él no pudo moverse y fue un amigo que lo haló para que se tirara. “Ellos se habían ido al ala de fumadores. Después que empezaron los disparos, la gente se agolpó a un extremo de la discoteca, rompieron una cerca y comenzaron a salir. Francisco y mis amigos estaban en ese primer grupo que logró escapar". 

“Desde las 2 de la mañana de la primera ráfaga como hasta las 5 de la mañana, todos los que lograron salir ilesos de la discoteca quedaron en un sitio como acuartelados. Cerca de las 6 de la mañana, el grupo fue llevado a rendir declaración en la Corte para informar lo ocurrido”, comentó. 

Para Alexander este crimen masivo está cargado de odio, por lo que espera que no se repita más nunca. "Pude haber sido yo. Pudo haber sido cinco minutos antes cuando yo estaba allí. Definitivamente tengo un ángel que me protege. Ahora oramos por las víctimas y sus familias. Esto no puede volver a ocurrir". 

LEA TAMBIÉN: 

DLA Clasificados

 

Deja tu comentario