Mientras la recesión económica causada por la pandemia de coronavirus mantiene en ascuas a millones de estadounidenses, faltando apenas dos días de que finalizara el plazo para alcanzar un acuerdo bipartidista que permitiera la aprobación del nuevo paquete de ayuda federal, antes de que recesara el Senado, la decisión se encontraba estancada por diatribas políticas.

Ambas partes coinciden en la imperiosa necesidad de la ayuda federal, pero no en la forma de entregarla ni en el monto financiero. Los republicanos desean impulsar la economía con incentivos a empresas, estimular la búsqueda de trabajo, no incrementar demasiado el déficit fiscal y la deuda pública y continuar utilizando fondos para combatir la pandemia, además de contribuir a la reapertura de las instituciones educativas.

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Por su parte, los demócratas también quieren ayudar a las empresas, incluir a los indocumentados en el respaldo económico, extender hasta enero el beneficio por desempleo de 600 dólares adicionales por semana que se venció el 31 de julio; destinar fondos a los departamentos de bomberos, policías y el Servicio Postal, entre otros puntos en los que difieren de los republicanos.

El presidente Donald Trump dijo el jueves que de no llegarse a un consenso entre ambos partidos acudirá a órdenes ejecutivas, pero de todas formas tendrán también que pasar por Congreso porque se trata de la utilización de fondos del Tesoro.

Las declaraciones hechas por el presidente de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, sobre que el nuevo plan se aprobaría antes del 7 de agosto desafortunadamente no se cumplieron. Si no se fija un período extraordinario de sesiones para concluir un acuerdo, habría que esperar hasta después del 10 de septiembre cuando los senadores regresen de sus vacaciones. McConnell dijo a los senadores que estuvieran preparados a regresar al debate la próxima semana ante un llamado de emergencia.

Estados Unidos es el país del mundo con más fallecimientos por COVID-19 con más de 157.000 muertes y un repunte en varios estados que ha obligado a cerrar nuevamente decenas de miles de negocios o trabajar a menos de un 50% de su capacidad.

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Una mujer camina frente a una tienda cerrada permanentemente tras el negativo impacto de la pandemia de COVID-19 en EEUU.

Una mujer camina frente a una tienda cerrada permanentemente tras el negativo impacto de la pandemia de COVID-19 en EEUU.

Imperiosa ayuda

Según un estudio publicado en junio por la Universidad de Chicago y la Universidad de Notre Dame, la ayuda federal del gobierno permitió a reducir la pobreza en un 2,3%, pese al aumento del desempleo.

En estos momentos, más de la mitad de inquilinos en el sur de Florida, por citar un ejemplo, se encuentran bajo amenazas de desalojo por el impago de rentas, al tiempo que miles de negocios enfrentan una nueva parálisis debido a las medidas de restricción por un repunte en la cantidad de casos de coronavirus en las últimas semanas.

El fabricante Boeing, las aerolíneas estadounidenses y otras grandes compañías, acosadas por la recesión, han anunciado despidos masivos a partir de octubre bajo un acuerdo de protección de empleos firmado con la Casa Blanca hasta ese mes.

Otras empresas han continuado los cierres definitivos o la cesantía de cientos de miles de trabajadores. Durante 20 semanas consecutivas las solicitudes de beneficios por desempleo han sobrepasado el millón en el país.

Para apuntalar la economía y mantener el consumo -que es el motor del crecimiento en Estados Unidos- el Congreso aprobó varios planes de ayuda federal para hogares y empresas por más de 2,2 billones de dólares.

Esa estrategia contribuyó a amortiguar el impacto de la pandemia durante marzo, abril, mayo y junio, pero tras el nuevo aumento de contagios la reapertura económica no ha sido lo efectiva que se esperaba y a pesar de que la mayoría de los estados no muestran cifras alarmantes, motores económicos como California, Michigan, Illinois, Nueva York y Texas siguen inmersos en una gran incertidumbre económica.

A mediados de mayo, la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Héroes, un paquete de estímulo de 3 billones de dólares, plan que fue rechazado por la mayoría republicana en el Senado debido al sustancial incremento de la deuda que eso significa, entre otros puntos clave de discrepancia que dividen a ambos partidos.

La nueva propuesta de ley entre republicanos y la Casa Blanca, que asciende a 1 billón de dólares, destinaría 290.000 millones de dólares para las pequeñas y medianas empresas, 105.000 millones para la reapertura de las escuelas y universidades; 16.000 millones para pruebas del COVID-19; 26.000 millones irían a investigaciones y producción de vacunas, además de la ayuda directa en efectivo a las familias estadounidenses.

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Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, durante una conferencia de prensa en Washington.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, durante una conferencia de prensa en Washington.

La recesión

Cada día que transcurre, empeora la situación para millones de estadounidenses que buscan ya con desesperación una salida a los problemas que sufren en el centro de una crisis sanitaria y económica, sin una solución inmediata hasta ahora.

Si en meses anteriores la ayuda del gobierno federal fue decisiva, esta vez resulta imprescindible bajo una contracción económica en el segundo trimestre de casi el 10% y un pronóstico de que puede ser del 33% si prosigue la tendencia negativa, el peor desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en la historia, desde que comenzaron los registros en 1947.

Al referirse a la magnitud al abrupto descenso, los economistas hacen hincapié en la velocidad con la que ha ocurrido. “La caída real del PIB ha sido 2.5 veces mayor que durante la crisis financiera del 2008-2009, pero además ha sucedido en dos meses y no en 18 como en ese entonces”.

La crisis causada por el coronavirus no ha sido solo en EEUU. En Alemania, la mayor economía de la Unión Europea (UE), el PIB se contrajo un 10.1% en el segundo trimestre y otros estados de la Unión están en una situación similar o peor, pero la UE ha emprendido un plan más efectivo de lo que se esperaba a pesar también de las diferencias políticas.

EEUU sufre hoy una recesión inesperada y sin precedentes. Asumir estrategias en estos difíciles momentos tomando como base posturas políticas solamente agudiza aún más el efecto de la pandemia, que ha sido ya desastroso para la mayor potencia económica del planeta.

lmorales@diariolasamericas.com

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