Estos días, cuando se celebra la 74ta. Asamblea General de Naciones Unidas, la mayoría de los 193 países miembros que acuden a Nueva York a discutir los problemas mundiales, bajo el paraguas temático de “Impulsar los esfuerzos multilaterales para la erradicación de la pobreza, la educación de calidad, la acción climática y la inclusión”, pero además de ello hay mucho más en el trasfondo.

Es un momento de grandes preocupaciones sobre la situación climática pero también sobre problemas políticos. No en vano, se dedica un día para conmemorar y promover un día dedicado a la eliminación total de las armas nucleares

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En este contexto, las tensas relaciones entre Washington y Teherán se han deteriorado hasta los límites, ante la amenaza del Gobierno de Irán de responder con una guerra sin cuartel, si Estados Unidos y Arabia Saudita atacan, luego del atentado a una instalación petrolera saudita que interrumpió parte de la producción mundial de petróleo y provocó una de las mayores alzas en los precios del crudo, desatando temores de escasez de suministros para una economía mundial que ya mostraba signos de desaceleración.

En palabras del propio secretario de Estado, Mike Pompeo, eso fue un acto de guerra”, aunque se aseguró de tranquilizar a los mercados afirmando que había suficiente suministro en el sistema.

La posición del Gobierno de Estados Unidos parece favorecer la posición de evitar un conflicto, que podría derivar en una respuesta militar contra Irán,

Según Philip H. Gordon, experto del Centro de Estudio, Consejo de Relaciones Exteriores, “la administración sabe que no responder a un ataque tan descarado solo le daría más alas a Teherán, pero también sabe que atacar militarmente a Teherán podría conducir a un conflicto más amplio, una crisis energética global, precipitaría una recesión en año electoral y provocaría molestia en su base partidista, que espera que el Presidente no se inmiscuya en más guerras o conflictos armados”.

Mientras tanto, el propio presidente Donald Trump tomó por sorpresa a todos hace unos días, cuando nombró a un abogado del Departamento de Estado como su cuarto asesor de Seguridad Nacional.

Robert O'Brien no estaba en la lista de nadie.

O'Brien puede que sea un experto en negociaciones de rehenes y un republicano comprometido pero, ¿estará preparado para enfrentar a la Casa Blanca, si siente que se está tomando el rumbo equivocado en política exterior?

En todo caso, los grandes titulares del foro global de Naciones Unidas estos días se los lleva el cambio climático, aprovechando su momento político.

Líderes de 48 países hablan de unir esfuerzos para proteger el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Entre ellos, el presidente de Colombia, Iván Duque, quien también llevó el tema de Venezuela, en una reunión paralela, tratando de centrar la atención en la crisis que consume al país sudamericano y que ha provocado un éxodo masivo que ha afectado a toda la región.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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