Con su voto en contra de una resolución anual de condena al embargo en la Asamblea General de Naciones Unidas, el gobierno del demócrata Joe Biden mostró que no ha suavizado su política hacia la isla y sigue la misma línea dura de la administración de Donald Trump.
En un proceso que se ha convertido cuando menos en simbólico unos 184 países votaron a favor de la resolución mientras que Israel votó junto a Estados Unidos en contra. Tres países -Colombia, Ucrania y Brasil- se abstuvieron. La resolución se vota cada año en la ONU para desaprobar las medidas impuestas por Washington a fin de presionar un cambio de sistema político y social en la isla tras la llegada de Fidel Castro al poder. La votación se hace desde 1992 y no tiene carácter vinculante, por lo que Estados Unidos puede hacer caso omiso de la opinión del resto de los países.
El presidente estadounidense, Joe Biden, que como vice de Obama participó en la política de acercamiento con Cuba, no ha revertido ninguna de las sanciones impuestas por Trump desde su llegada a la Casa Blanca en enero.
En marzo, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que "un cambio en la política hacia Cuba no figura actualmente entre las mayores prioridades del presidente Biden".
Biden cuenta con la presión de dos fuertes senadores de línea dura contra Cuba, el demócrata Bob Menéndez (Nueva Jersey) y el republicano Marco Rubio (Florida), a los que necesita, explicó el experto en política latinoamericana Christopher Sabatini, de Chatham House.
Pero es posible que comience a flexibilizar la política hacia Cuba, aunque con cambios "menos dramáticos" que los aprobados por Obama, opinó Sabatini. "No veremos cambios rápidos".
Las dos derrotas consecutivas de los demócratas en las presidenciales en Florida también pesan en la política estadounidense hacia la isla.
Sabatini recordó el gran apoyo de la opinión pública en 2014 en Florida al acercamiento hacia Cuba liderado por Obama, pero dijo que "eso ha cambiado" y en parte la culpa es de los demócratas que se confiaron demasiado de un triunfo en ese estado.
Los demócratas "perdieron la batalla de la opinión pública en Florida" y deberán trabajar duro si quieren recuperarla, sostuvo.
FUENTE: Con información de AP/AFP