De crisis en crisis

Díaz-Canel admite la grave crisis de agua en Cuba y apunta a "fallas estructurales y energéticas"

"Es grave y complejo", y que las "inversiones de envergadura" para solucionarlos "requieren tiempo, dijo el gobernante designado de Cuba

Por Alejandro Sardi

LA HABANA — El designado gobernante del castrismo, Miguel Díaz-Canel, reconoció la grave crisis de agua que padecen los cubanos y atribuyó el desabastecimiento de agua en su país a profundos "problemas estructurales" y a la crisis energética.

Y como es costumbre, el régimen responsabiliza de la crisis a EEUU, alegando que es a causa de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos contra el país caribeño.

Cuba arrastra una severa crisis energética desde mediados de 2024, marcada por un sistema eléctrico profundamente obsoleto y durante décadas sin el mantenimiento y las inversiones necesarias.

"El problema del agua en el país es real, es grave y es complejo, y no se resuelve ni con un discurso ni con una sola medida. Es un problema primero que tiene raíces estructurales, redes con décadas de explotación, inversiones que no hemos podido hacer en la magnitud que se necesitaban", aseveró en declaraciones a la emisora de radio Criterio Compartido.

Admitió que esos problemas también están marcados por "la negligencia, la indolencia y la falta de coordinación" de las autoridades.

¿Crisis sin solución?

Así, afirmó que el embargo "aleja posibles soluciones relacionadas con la importación de equipos, medios y recursos para las inversiones y labores de mantenimiento necesarias". "No tenemos combustible para bombear y, además, no tenemos suficiente para generar electricidad, y no hay quien distribuya agua sin generación eléctrica. O sea, son dos problemas importantes", justificó.

En este sentido, recordó que la mayoría de las estaciones funcionan con electricidad, al tiempo que advirtió que los "prolongados apagones impiden el bombeo de agua, un problema que golpea con fuerza" a los cubanos.

El gobernante de la dictadura más longeva en América Latina señaló que entre las principales prioridades está la de "emplear fuentes renovables de energía para el bombeo", aunque advirtió que dicha solución "se demorará", dado que "requiere grandes inversiones".

El régimen no ha invertido en el mantenimiento de las estructuras para la electricidad y el agua potable que llegan a los ciudadanos; sin embargo, ha invertido en grandes hoteles de lujo.

Es por ello que ha hecho alusión a la situación de la red hidráulica de la isla, el robo de recursos y el vandalismo, que aumentan en medio de la completa situación, así como la ausencia de respuesta institucional a las demandas de la población.

Las ciudades más afectadas

Por su parte, Rodríguez puntualizó que las provincias con más personas afectadas son La Habana, donde unos 536.000 habitantes presentan problemas con el suministro de agua; mientras que en Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas (este), Artemisa y Pinar (oeste), unos 200.000 cubanos carecen de este servicio.

Ante estas problemáticas, Díaz-Canel dijo que las soluciones están en "la recuperación de la fuente de abasto de agua y las conductoras principales", así como en "la transición energética" como vía para "dar estabilidad en la energía en todos los sistemas de bombeo: las fuentes principales, los impulsores y los bombeos intermedios".

Para salir de esta crisis, la principal apuesta del régimen cubano ha sido la energía solar y ha puesto en marcha un programa para levantar 92 parques solares, con una potencia instalada total de unos 2.000 megavatios (MW), que —de forma paradójica— no podrá aprovechar al máximo, dada la fragilidad del sistema electroenergético.

Sin embargo, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos dijo que se dedicarán "diez parques solares con 200 MW con acumulación para las tres fuentes fundamentales de La Habana".

En las demás provincias, "el cambio de la matriz energética" contempla en su primera etapa unos 1.312 equipos de bombeo, de los cuales, "853 ya están trabajando", indicó Rodríguez.

No obstante, estas soluciones aún no están generalizadas y en muchos territorios del país la población padece hasta cuarenta días sin recibir agua en sus viviendas y se acrecienta la insalubridad en las calles por la acumulación de basura; problemas a los que se suman la carestía de los alimentos y medicamentos, los servicios mínimos en muchos hospitales y una inflación galopante.

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FUENTE: Con información de Europa Press y EFE

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