SAN JOSÉ.- Cada mes de diciembre miles de nicaragüenses, desplazados por la pobreza, que laboran en Costa Rica, regresan a su tierra para vacacionar con sus familiares, al mismo tiempo que otros cruzan la frontera a la inversa para ir de compras o buscar trabajo.
Navidad: Miles de nicaragüenses viajan desde Costa Rica para reunirse con la familia
Esta dinámica es parte del fenómeno de la emigración que ocurre entre los países de América Latina, cuyas personas no emigran a EEUU ni lo tienen en su meta.
Según la autoridad costarricense de inmigración, unas 46.861 personas entraron a Costa Rica procedente de Nicaragua entre el 15 y el 31 de diciembre de 2015, mientras unas 101.000 ingresaron a territorio nicaragüense procedes del costarricense.
Para ello, Costa Rica mantiene un operativo de control migratorio en sus fronteras, puerto y aeropuertos, desde el 15 de diciembre y hasta el 10 de enero, el cual consiste en reforzar esos lugares con personal técnico y policías de migración para garantizar el flujo ordenado de las personas.
Según el Censo Nacional de 2011 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), en Costa Rica viven unos 287.766 nicaragüenses, lo que representa el 74.6% del total de inmigrantes residentes en el país, aunque cifras extraoficiales consideran que la cifra puede ser mayor.
De los que forman la masa laboral en Costa Rica, unos 150.000, el 17,1% de los nicaragüenses se emplea en servicio doméstico, mayormente mujeres que trabajan en residencias; 15,7% en agricultura y ganadería, 15,6% en comercio, 14,3% en construcción, 10,2% en la industria manufacturera, 8,9% en alojamiento y servicios de comida y el 18,2% en el “resto de actividades”.
Hacia Costa Rica la emigración de nicaragüenses aumentó desde finales de los años 70, cuando el país comenzó su larga crisis con la guerra contra la dictadura de Somoza y más tarde, durante los años 80, con la revolución sandinista.
Luego de varios años de sandinismo, la economía cayó en bancarrota y durante el Gobierno de Violeta Barrios, en los años 90, el flujo de nicaragüenses a Costa Rica creció aún más.
El principal motivo para salir de Nicaragua es la pobreza o falta de empleo en su territorio. Según diversas encuestas, Costa Rica es el segundo país al cual los nicaragüenses desean ir en busca de trabajo, después de Estados Unidos, no solo por las mejores oportunidades, sino por la cercanía, ubicado a unos 150 kilómetros al sur de Managua.
La emigración y el retorno ocurren generalmente por tierra, siendo Peñas Blancas, en la frontera común entre ambos países, la más usada para transitar de una nación a otra, aunque no siempre se hace con los documentos migratorios en regla y la policía fronteriza de Costa Rica debe rechazarlos cuando son encontrados por puntos ciegos en el cordón fronterizo, es decir, cuando viajan de manera ilegal.
Este flujo masivo de personas genera una actividad económica entre un país y otro, desde transportistas, cargadores de maletas, ventas de comidas hacen su agosto brindando servicios. También lo hacen los traficantes de personas con su ilícito negocio.
Más emigran
En el movimiento inverso, es decir de Nicaragua a Costa Rica, en diciembre son evidentes sus travesías en medio del drama que significa la separación familiar y el calvario que tienen que pasar por obtener una visa de ingreso.
En su intento de llegar a Costa Rica, los nicaragüenses tienen que hacer largas filas por conseguir la visa en los consulados ticos en Managua y Chinandega, Nicaragua; ya sea por motivos de trabajo, reunirse con sus familiares o por turismo.
Cientos de esos nicaragüenses, incluidos ancianos y niños, amanecen en las afueras del consulado costarricense en Managua, por ejemplo, para ser los primeros en ser atendidos.
En ese lugar, ubicado en el Reparto San Juan, la fila inmensa y curvilínea es formada por cientos de nicaragüenses que esperan, unos desde la noche anterior y otros desde la madrugada, el sello que autoriza su ingreso a Costa Rica.
En diciembre, la solicitud de visas para ingresar a Costa Rica desde Nicaragua está en temporada alta, y la demanda supera la oferta, por eso las largas filas.
Según una encuesta de la firma M&R Consultores, casi cuatro de cada diez nicaragüenses quieren irse de Nicaragua, principalmente a Estados Unidos, Costa Rica y España.
Costa Rica y Nicaragua mantienen frías relaciones desde 2010, debido a tres casos que fueron elevados a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, dos de estos por problemas limítrofes.
Las relaciones se empeoraron aún más debido a que Nicaragua cerró su frontera a migrantes irregulares en noviembre de 2015, por lo que miles de cubanos, haitianos y extracontinentales se quedaron varados en Costa Rica, lo que ocasionó una crisis migratoria en todo el sur de la región centroamericana.
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